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El turno de Alcácer

El delantero del Barcelona, sexto mejor en ratio goles-minutos de la Liga, apunta a titular en la final de la Copa para suplir a Luis Suárez

Barcelona - Alaves Ampliar foto
Alcácer prueba a Sirigu, portero de Osasuna. afp

Después de la jornada ocho, después de superar al Dépor con autoridad (4-0), su cara era un poema y sus gestos delataban desesperación entremezclada con la rabia. A Paco Alcácer le faltaba el gol y esa noche había fallado tres ocasiones que el Camp Nou festejó antes de tiempo. “Estate tranquilo Paco, a mí también me costó meter el primero”, le consoló Luis Suárez en el vestuario. “Le sirvieron de mucho esas palabras”, desvelan desde su entorno más próximo. Aunque para su infortunio debó guardarlas en cloroformo hasta febrero, cuando se estrenó en la Liga. Desde entonces, sin embargo, ha afinado el tiro y ha sido el sexto mejor artillero de la Liga si se cuenta el ratio goles-minutos porque hace uno cada 141, solo por detrás de Messi (76), Morata (89), Luis Suárez (98), Ronaldo (101) y Aspas (122). “Es cierto que a los delanteros se nos valora mucho por el gol y costó que entrará el primero, pero sabía que tarde o temprano llegarían los tantos por lo que siempre intenté estar tranquilo”, reflexiona ahora Alcácer desde su casa en lo alto de Barcelona, escasas horas antes de jugar quizá su partido más importante porque nunca ha conseguido un título a nivel de clubes, por más que si lograra dos Europeos Sub-19 con la selección española. “Primero hay que esperar a la alineación del mister y luego ya veremos. Pero es mi primera final, me hace especial ilusión y espero poder ganarla, aunque sabemos que el Alavés no nos lo pondrá nada fácil”, argumenta.

Pero su titularidad parece estar garantizada, o al menos eso es lo que se le escapó ayer a Piqué en la rueda de prensa para disgusto de Luis Enrique, que nunca da pistas sobre sus alineaciones. “Luis Suárez es una baja importante, pero Paco puede hacer un gran trabajo, ha venido marcando goles y seguro que lo puede hacer muy bien ahí”, deslizó el central azulgrana. Delantero de escasas participaciones y zona de influencia reducida, requiere que el juego fluya a su alrededor para poder dar la hilvanada final, características que le alejan de Suárez porque participa más del fútbol colectivo y que a buen seguro le pasaron factura al inicio. “Más que adaptarse al juego, lo que sí notó al principio es que se jugaba a otra velocidad”, revelan desde su entorno; “y el cambio fue muy rápido porque salió de forma abrupta del Valencia y desde los medios de comunicación se le dio muchas vueltas a si marcaba o no su primer gol”. Mauricio Pellegrino, técnico del Alavés y rival esta noche, se posiciona: “Es muy difícil encajar en la idea futbolística del Barça, pero ha ido mejorando, haciendo goles y ha tenido cada vez más posibilidades”. Aunque si algo no falló nunca, fue el aliento de sus compañeros. “Siempre he estado muy cómodo porque el vestuario y el cuerpo técnico siempre han me han dado su apoyo”, aclara el ariete. “Bueno, es que un tío que se hace querer y ha caído de pie entre nosotros. Es alegre, le gusta la broma, y además encaja bien”, replican desde el camerino azulgrana. Incluso desde las altas esferas del club lo tienen claro: “Se ha adaptado muy bien al grupo y le quieren mucho”.

También le adora la grada, que con gol o sin él no se ha cansado de cantarle: “¡Paquito Alcácer, lolololo ló!”. “¡No sé qué les he dado! Pero se han portado muy bien conmigo y les estoy muy agradecido. Cuando he errado una ocasión o el portero me ha adivinado mi intención, siempre me han apoyado y eso es de agradecer”, resuelve. Del mismo modo, el técnico Luis Enrique le ha protegido como al que más. “Dejad en paz a Alcácer”, advirtió cuando le faltaba el gol; “es un jugador completamente dispuesto a ayudar al equipo incluso cuando no juega, siempre es el primer en cuanto a intensidad en los entrenamientos”, afirmó cuando se prolongaba el infortunio; “me alegra casi más su gol que los que marcaba yo”, convino una vez se estrenó. Durante ese tiempo, fueron bastantes las veces que por la ciudad deportiva le decía: “Tranquilo, Paco, ya entrará”. Y entró. “Le preocupaba pero no era algo que le atormentara”, zanjan desde su círculo más próximo.

Otra cosa que le ayudó, probablemente y por casualidad, fue jugar de extremo en detrimento de Messi o Neymar –cuando la exigencia así lo dictaminaba- porque le restó la responsabilidad del gol. “Era una posición nueva para mí, pero cuando tienes compañeros que tienen tanta calidad y te ayudan tanto, todo es mucho más fácil”, dice; “y lo importante es jugar”. Aunque a sus amigos se lo dejó aún más claro: “En el Barça juegas donde te digan”. Y, aunque desde el club todavía no le han dicho nada, el año que viene volverá a vestir de azulgrana. “Estamos muy contentos con él porque ha evolucionado, se ha adaptado y tiene uno de los mejores promedios goles-minutos de los nueves de la Liga”, explican desde las altas esferas. “Pues espero que el año más y mejor. Voy a poner todo de mi parte para poder mejorar y que las cosas salgan mejor. Aunque esperemos que el primer gol no tarde tanto en llegar [bromea]. Siempre me marco como meta mejorar los números de la campaña anterior”. Pero antes de eso ya tiene turno para jugar esta noche en el Calderón y pelear por su primer título.

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