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Alexis Sánchez deja a Guardiola fuera de la final de la Copa de Inglaterra

El 2-1 del chileno se convierte en un obstáculo insuperable para el City, castigado por la lesión de Silva y un gol mal anulado. El Arsenal se disputará el título con el Chelsea

Alexis Sánchez mete el 2-1 definitivo ante el City, en Wembley. Ampliar foto
Alexis Sánchez mete el 2-1 definitivo ante el City, en Wembley. REUTERS

La Copa más coqueta, la más vieja, la más célebre, la mejor presentada, se disputa en dos semifinales a un partido en el venerable emplazamiento de Wembley. El sábado, Chelsea-Tottenham; el domingo, Manchester City-Arsenal. Dos duelos en días sucesivos y un formato evocador de los festivales de música popular. Multitudes, estruendo, comida, bebida, y una descarga de energía folclórica que dejó al Tottenham y al Manchester City en el filtro. Pasaron Chelsea y Arsenal. Se impusieron los equipos menos dispuestos a llevar la iniciativa, que además coinciden con los que tienen mejores plantillas. El heroísmo de los jugadores quedó disimulado en el enjambre táctico. Alexis Sánchez empujó al Arsenal hacia la final con el definitivo 2-1. Pero el protagonismo fue -signo extraño de los tiempos- para los banquillos.

Arsenal, 2; Manchester City, 1

 Arsenal: Cech; Gabriel, Koscielny, Holding; Oxlade-Chamberlain (Bellerín, m.105+1), Ramsey, Xhaka, Monreal; Özil (Coquelin, m.119), Alexis y Giroud (Welbeck, m.82).

Manchester City: Bravo; Jesús Navas, Kompany, Otamendi, Clichy; Fernandinho (Fernando, m.99), Touré, De Bruyne, Silva (Sterling, m.23; Iheanacho, m.106)), Sané; y Agüero (Delph, m.99).

Goles: 0-1, m.62: Agüero. 1-1, m.71: Monreal. 2-1, m.101: Alexis.

Arbitro: Craig Pawson (Inglaterra). Amonestó a Alexis (m.25) y Xhaka (m.105), del Arsenal; y a Fernandinho (m.69), De Bruyne (m.88), Sané (m.102), Delph (m.105) y Otamendi (m.115), del Manchester City.

Incidencias: segunda semifinal de la Copa de Inglaterra, disputada en el estadio de Wembley (Londres), ante 85.725 espectadores. El Arsenal se enfrentará el próximo 27 de mayo en la final con el Chelsea.

Ganó Conte, el entrenador que lidera la Premier, un personaje querido por los medios británicos; ganó Wenger, a quien esos mismos medios han tachado de yesterday man, caduco resabio del pasado; perdió Pochettino, un valor al alza; y perdió Guardiola, que no pudo hacer más que poner a Iheanacho, el único delantero que le quedaba, tan limitado técnicamente que tendría problemas para ser titular en cualquier equipo de la Segunda División española.

La segunda semifinal fue una síntesis del periplo de este City a lo largo de la temporada. Dominó, ocupó el territorio, manejó el balón con más criterio que su rival, pero lo derribaron los acontecimientos aleatorios. A los 20 minutos de la primera parte Gabriel lesionó a Silva, el jugador más desequilibrante; momentos después, Craig Pawson, el árbitro, anuló un gol de Sterling bajo la consideración de que el centro de Sané se había ido por la línea de fondo cuando el balón nunca traspasó la raya. Estos sucesos accidentales permitieron al Arsenal llegar entero al descanso y, en cierto modo, recobrar el ánimo perdido en un primer periodo en el que sencillamente no pudo disponer del balón.

El gol de Agüero, su tanto número 30 en lo que va de curso y, probablemente, el más relevante, solo sirvió para agitar a la hinchada. Monreal replicó empalmando un centro del otro carrilero, Oxlade-Chamberlain. Fue el primer gol del lateral navarro este curso y determinó que el partido entrase en la prórroga.

Acabado el tiempo reglamentario Guardiola debió sustituir a Fernandinho, Sterling y Agüero, presas del agotamiento o de problemas físicos derivados. Sus alternativas de recambio sintetizaron el estado de angustia en que vive el técnico español desde que llegó a la Premier: no tuvo más refuerzos que Delph, Fernando y Keleichi Iheanacho.

Sin un especialista del gol más cualificado que el joven nigeriano de 20 años, el City de Guardiola se abocó a eso que penosamente ha repetido tantas veces en momentos críticos de esta temporada. Perder partidos que parecía tener controlados. Caer después de manifestar superioridad. Sufrir jugando mejor.

El City se derrumbó después de que Delph y Touré estrellaran sendos balones en los palos. Perdió porque el Arsenal dominó el juego aéreo con mayor autoridad en un córner lanzado por Özil. Lo descolgó Ramsey, hubo un rebote, y Alexis Sánchez mandó la pelota a la red. El 2-1 fue definitivo.

Arsenal y Chelsea jugarán la final de la Copa de Inglaterra el 27 de mayo, en Wembley.

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