El Atlético golea a Osasuna mirando a Leicester

Los de Simeone superan al colista con un equipo sin muchos de los habituales, reservados para el decisivo duelo de Champions. Carrasco, el mejor con dos goles

Carrasco celebra uno de los goles.
Carrasco celebra uno de los goles.JAVIER BARBANCHO (REUTERS)

Con una alineación diseñada con la vista puesta en la trascendental cita en Leicester, el Atlético defendió su tercer puesto y certificó un poco más que Osasuna será equipo de Segunda División el curso que viene. Las suplencias de Griezmann, Savic, Saúl y la no convocatoria de Gabi delataron ese descarado guiño de Simeone al choque del martes en la caldera que será el King Power.

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Las prestaciones que mostró Osasuna le dieron la razón al técnico argentino en su decisión de ofrecer una cara B de su plantel. Había poco que temer y mucha materia prima que preservar ante un rival que vio tan lejos la portería de Oblak como puede ver ya la salvación.

La ocasión dio para probar de nuevo a Giménez de mediocentro. Le acompañó Thomas, con Gaitán a la derecha y Carrasco a la izquierda. Fue el extremo belga, que sigue engordando sus estadísticas como goleador, quien concretó la victoria, pero fue Giménez el que la empezó a construir. Relegado ahora por Savic, su entrenador le ha buscado esa ubicación para concederle minutos y tener un jugador más en una posición debilitada por las lesiones de Augusto y Tiago. Este último volvió a pisar hierba tras aquel partido en Villarreal en el que pidió el cambio después de la mala entrega que propició el primer gol local.

Giménez interpretó el papel del cinco sudamericano de toda la vida. Empezó imponiéndose como escoba, jugó fácil y con criterio en la salida, y se atrevió a romper líneas con un par de arrancadas vigorosas. En una de ellas alcanzó el lateral derecho del área y a su centro raso llegó muy justo Correa. Giménez se tomó el partido con mucha seriedad. Se desempeñó con orgullo, interpretando la importancia y la delicadeza de la posición que ocupaba. Thomas debería tomar nota de la pulsión con la que jugó. El chico tiene condiciones, pero transmite demasiada frialdad. De él se espera un racimo de galopadas y más intensidad en la presión. Al menos parece haberse concienciado un poco más de que no debe entretener el juego en la salida de balón. En las oportunidades que ha tenido en el último mes ha pesado menos de lo que se puede exigir.

Fue Carrasco a la media hora el que abrió la lata. Lo hizo con una jugada muy suya. Arrancó por el callejón del diez, se perfiló hacia la media luna y antes de pisarla sacó a pasear su pierna derecha con un disparo raso y ajustado que superó a Sirigu. Su alineación en la izquierda llevó a Gaitán a la derecha. Desde ese costado, jugando de dentro hacia afuera firmó un partido digno. De sus botas salió el segundo tanto con el segundo tiempo recién estrenado. Se apoyó en Juanfran antes de poner una rosca al segundo palo para que la remachara con un cabezazo contundente. Otro similar le pilló a Fernando Torres un tanto escorado y con el sol de cara, pero le dio para exigir a Sirigu en un balón que el italiano sacó con el pie. Otro disparo de Torres también fue repelido por la bota del italiano. Le hubiera venido bien marcar ante la cercana recuperación de Gameiro.

Filipe marca de nuevo

Filipe hizo el tercero, después de que Carrasco intuyera que el agujero que fue la banda derecha de Osasuna durante todo el partido permaneciera abierto. El zurdo brasileño definió con calma y con la diestra su tercer tanto en los últimos cinco partidos.

Con Osasuna desvencijado, hubo tiempo para que jugaran Tiago y, por fin, Cerci, y para asistir a esa racha imperdonable de cinco penaltis convertidos de 13 intentados. Los últimos seis en Liga los ha desperdiciado. Carrasco desaprovechó el primero antes de que comenzara el show del segundo. La grada pidió que fuera Cerci el ejecutor, pero a Thomas le dio un ataque de jerarquía y reclamó el lanzamiento. Ni escuchó a la grada, ni a Cerci ni a alguno de los veteranos que se le acercaron a aconsejarle. La disputa debió generarle una sobrepresión. Eligió el centro y Sirigu le adivinó la intención. Algunos silbidos afloraron desde la grada en el día elegido por el club para los niños. Y por Simeone para apuntar a Leicester.

Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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