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Vettel vuelve a morder en Ferrari

El alemán recupera su mejor versión en la Scuderia, que lo fía todo a él para medirse a Mercedes en la lucha por el título

Vettel, este sábado en Shanghai.
Vettel, este sábado en Shanghai. Getty

Con las cuatro coronas consecutivas que consiguió entre 2010 y 2013, cuando era la punta de lanza de Red Bull en el Mundial de Fórmula 1, Sebastian Vettel sigue siendo el piloto que posee el palmarés más espléndido de la parrilla actual. Cuatro temporadas después de celebrar su último título, el alemán vuelve a exhibir su mejor versión enfundado en el mono de Ferrari, que en 2015 se lo birló a la tropa energética como recambio de Fernando Alonso. A sus 29 años, el chico de Heppenheim lleva 40 grandes premios corriendo para la Scuderia, en los que hasta ahora acumula cuatro triunfos, 21 podios, una pole position y cuatro vueltas rápidas.

En los últimos cuatro cursos, Vettel sufrió como el resto la dictadura de Mercedes; primero de la mano de Lewis Hamilton (2014 y 2015) y después de Nico Rosberg, que se llevó el pasado campeonato antes de dar un portazo e irse a su casa. Ferrari, no obstante, aprovechó el zarandeo que se le pegó al reglamento técnico de cara a este 2017 y comenzó a sacar partido de los varios cientos de millones que llevaba invertidos en herramientas de simulación activa. Todos esos esfuerzos confluyeron en el SF70H, el monoplaza con el que Vettel volvió a sacarle brillo a su dedo índice en Australia, hace 15 días, al imponerse en la primera parada del calendario. Con aquel triunfo en el Albert, Ferrari volvió a liderar la tabla de puntos por primera vez desde 2012, dejó claro que las buenas sensaciones que transmitió en pretemporada no eran un farol y presentó su candidatura a convertirse de nuevo en protagonista de un certamen que espera su renacer como agua de mayo.

Hasta ahora, el bólido rojo se ha mostrado muy fiable, consistente en las tandas largas y rápido a una vuelta. Tanto que hasta Niki Lauda, uno de los máximos responsables de Mercedes, apostó este sábado con Totto Wolff, el director del equipo, a favor de que el tetracampeón lograría una pole en Shanghái que finalmente se adjudicó Hamilton por menos de una décima (la carrera este domingo a las 8.00, Movistar F-1). De cualquier forma, Vettel demuestra que no ha perdido ni un gramo de esa voracidad que en su día le llevó a romper todos los récords de precocidad habidos y por haber, de los que todavía conserva algunos de los más relevantes.

“Se trata de un líder nato. El año pasado, Ferrari estaba un poco más dividida entre él y Kimi, pero en este 2017 está focalizándose un poco más en él”, afirma alguien que le conoce desde hace muchos años. “Ahora tiene un coche que le permite volver a sacar partido de sus mejores cualidades. Es un tío que muerde y no suelta, que no falla, que difícilmente comete errores. Es una máquina”, añade. “Lo pregunta todo, lo quiere saber todo, hasta el más mínimo detalle. Y una de las mejores cosas que tiene es que hace equipo”, concluye esta voz autorizada. Al margen de todos esos atributos, una de las cosas más reconfortantes de Vettel es su sentido del humor y su capacidad crítica, algo cada vez más difícil de encontrar en los tiempos que corren. “En la última curva puede que fuera un poco gallina y pisara el freno antes de tiempo”, dijo cuando se le preguntó por su último intento de vuelta rápida en China.

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