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El último incidente del Canelas 2010: agresión al árbitro y partido suspendido

El encuentro de promoción del equipo, que integra a líderes ultra del Oporto, acaba a los dos minutos con el colegiado en el hospital con la nariz rota

Agresiones y expulsión de Marco Gonçalves, jugador del Canelas 2010.

Entre el estupor, la indignación y la vergüenza el fútbol portugués, quizás toda la sociedad lusa, asiste a la última peripecia en torno al Canelas 2010, el equipo de fútbol que agrupa a los líderes más reconocibles de los Super Dragões, el grupo ultra del Oporto. Se trata del mismo equipo que a finales del pasado mes de octubre recibió la noticia de que a partir de entonces ninguno de los rivales que conformaban su liga se iba a volver a cruzar con ellos por temor a los incidentes que se propiciaban en esos enfrentamientos tanto sobre el campo como en la grada. Desde entonces el Canelas 2010 ganó 17 partidos por incomparecencia de sus oponentes, perdió uno contra el único rival que se decidió a jugar y ganó los dos últimos del campeonato ante dos equipos que se presentaron por imperativo legal, porque no hacerlo a esas alturas supondría el descenso administrativo. Ya en la promoción de ascenso a la tercera categoría del fútbol portugués, el Canelas 2010 había ganado un partido y perdido otro, pero el tercero, este domingo, murió en el minuto 2: uno de sus futbolistas le propinó un rodillazo en la cara al colegiado y lo mandó al hospital con el tabique nasal roto.

“Corremos el riesgo de que un día muera un árbitro sobre el césped”, alerta Luciano Gonçalves, el presidente de la Asociación Portuguesa de Árbitros de Fútbol. El Canelas 2010 reaccionó con cierta prestancia e hizo público un comunicado en el que condenaba “vehementemente” lo sucedido y anunciaba que el agresor no volvería a vestir la camiseta del equipo. Se trata de Marco Gonçalves, un fornido de 34 años al que se señala como uno de los cabecillas de los Super Dragões. El sábado por la noche, horas antes del partido, se le vio junto a su líder Fernando Madureira “Macaco” liderando a la cla portista en el Estadio da Luz durante el clásico entre Benfica y Oporto. Horas después abandonaba escoltado por la policía el campo del Río Tinto, justamente uno de los equipos que se había negado a jugar contra el Canelas 2010 en la fase regular del campeonato y que al inicio de la promoción anunció que saldría al campo ante ellos porque de no hacerlo podría perder la categoría en los despachos, según la reglamentación.

El partido comenzó y Marco Gonçalves salió a por todas. En la disputa del primer balón tuvo un leve encontronazo con un zaguero del Río Tinto, que jugaba como local, este le dio la espalda y se encontró, desde atrás, con un puñetazo en la cara. El árbitro, José Rodrigues, acudió raudo y le mostró tarjeta roja a Gonçalves, que de inmediato agarró por el cuello al juez y tras inmovilizarlo le propinó un rodillazo en el rostro. Varios integrantes de la policía (las autoridades han dictaminado que los partidos del Canelas 2010 deben disponer de un dispositivo reforzado) saltaron al campo en ese momento, pero el presidente de los árbitros cree que su actuación tuvo un punto de tibieza. “Se trata de un crimen público, el agresor debía de ser detenido y llevado ante un tribunal. No basta con sancionarlo dos o tres meses, a nivel civil el castigo debe ser ejemplar”. Un portavoz del Río Tinto abundó también en esa línea. “Sucedió lo que por desgracia todos esperábamos y la policía se limitó a separar a la gente y ayudar a que el agresor saliese del campo, sin tomar las medidas lógicas en un estado de derecho”.

Con todo, Marco Gonçalves prestó declaración este lunes ante la justicia, aunque en declaraciones previas a un canal de televisión apuntó que no se acuerda de lo sucedido. “Recuerdo haber agarrado al árbitro, pero no sé que más pasó. Me dicen que le di un rodillazo y es posible que así fuese. En ese caso quiero pedirle disculpas a él, a su familia y a todos los portugueses”. Con más memoria ofreció con todo lujo de detalles la explicación de que reaccionó tras graves insultos de su rival: “Nos enganchamos, le metí el brazo y él se tiró al suelo a llorar como un bebé”.

El árbitro ya tiene el alta médica y se recupera en su domicilio. El Canelas 2010 se ha puesto a su disposición “para cualquier cosa que necesite” y aclara que su capitán Fernando Madureira salió en defensa del árbitro y contribuyó a calmar los ánimos. La Federación Portuguesa de Fútbol pide a la Asociación de Fútbol de Oporto, la organizadora del campeonato, que tome medidas inmediatas para que nada semejante vuelva a ocurrir. El Canelas 2010, que califica lo sucedido como un hecho aislado, sigue inmerso con cinco equipos más en la promoción de ascenso y es tercero a cuatro puntos del líder y con un partido menos. Si escala hasta la primera plaza final jugará en el tercer escalón del fútbol profesional luso la próxima campaña. En la FIFA disponen desde hace dos meses de un dossier enviado por los equipos que se negaron a enfrentarse al Canelas 2010 en el que se detalla todo el historial de conflictos protagonizados por el equipo liderado por Madureira, que es taxativo al respecto. "Pueden recurrir a la FIFA, a la UEFA, a Marte, a Neptuno o a Plutón, que no tienen nada a donde agarrarse. Confiamos en la justicia deportiva".

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