Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La presión alta, el antídoto del Atlético contra el Barcelona

En los últimos partidos Simeone ha puesto en aprietos al equipo de Luis Enrique ordenando cortocircuitar la salida de balón de los azulgrana

Atletico de Madrid - Barcelona
Filipe Luis, Gaitán y Koke tratan de evitar una progresión de Messi. ÁLVARO GARCÍA

La historia dice que la caída de muchos imperios está precedida de grietas socavadas por minorías insurgentes. Esas primeras señales de resquebrajamiento provocan un efecto contagioso ante la evidencia de las debilidades del dominador. En la última década el Barcelona y la selección española instauraron una hegemonía estilística desde un fútbol de toque, construido desde atrás. Uno y otro equipo han visto cómo la presión arriba, sobre su salida del balón, les ha debilitado.

España lo comprobó en la última Eurocopa de Francia, cuando Croacia, en el último partido de la primera fase, se fue a buscarla arriba. La Italia de Antonio Conte eliminó a la selección de Del Bosque ahondando en esa idea. La Roja no encontró respuestas ante esa presión alta que le impidió imponer su juego.

El Barcelona de Luis Enrique se ha encontrado con ese efecto dominó. Cada vez son más los rivales que se despliegan en las inmediaciones del área de Ter Stegen para cortocircuitarle. El PSG le pasó por encima (4-0) ahogándole el inicio del juego. El Atlético, en el partido de Liga disputado en el Camp Nou (1-1) logró equilibrar el marcador cuando se olvidó del repliegue en campo propio y dio un paso adelante. La misma fórmula fue aplicada con más descaro y continuidad por Simeone en las semifinales de Copa. El Atlético estuvo a punto, primero de remontar el 0-2 con el que se fue el descanso en la ida, y después de pasar la eliminatoria en el Camp Nou.

Arrigo Sacchi, construyó el gran Milán de los años ochenta desde una feroz presión adelantada. El técnico italiano atisba debilidades en el Barcelona que han invitado ya a muchos equipos a no temer la invasión en campo azulgrana: “El Barcelona no está brillante con el balón, sus jugadores se mueven poco en el inicio del juego, no se desmarcan tanto como antes. Les falta frescura y por eso ahora los equipos se atreven a presionarles alto. Antes era al revés, el Barça era el que presionaba constantemente, pero ahora no tiene continuidad”.

“No creo que ahora sean más asequibles”, concede Simeone. “Nosotros fuimos a presionarlos arriba y nos hicieron dos goles en 20 minutos en la Copa en el Calderón. En el segundo tiempo sí estuvimos cerca de hacerles daño. Siguen siendo el mejor equipo del mundo, depende de lo que estén dispuestos a hacer. Juguemos cinco metros más atrás o más adelante, estamos preparados para encontrarnos con el mejor Barcelona”, abunda el entrenador rojiblanco.

Simeone no reniega de una estrategia encaminada de nuevo a cercenar las líneas de pase del Barça con un acompañamiento agresivo de sus centrocampistas a los intentos de Gameiro y Griezmann por dificultar la salida del balón de los centrales azulgrana. Pero siempre con el retrovisor puesto en Messi, Suárez y Neymar, que en muchos enfrentamientos han sacado réditos de los espacios concedidos a la espalda de los defensores del Atlético.

 

Organización

“Hace poco, hablando con Ancelotti sobre esta tendencia de presionar arriba”, relata Sacchi, “concluimos que en Italia los equipos siguen bien organizados atrás, pero que en Europa se estaba imponiendo esa tendencia más ofensiva. Ancelotti decía que muchos de los equipos que presionan arriba no están bien organizados. Y es cierto, cuando les rompen la primera línea de presión se abren verdaderas autopistas porque los jugadores que no realizan la presión no están bien situados para impedir los contragolpes cerrando esas autopistas. El Atlético sí lo está porque Simeone tiene mucho de la cultura italiana”, matiza Sacchi. “Tenemos jugadores que cuando presionamos en campo contrario nos sentimos más cómodos”, apunta Saúl. “Intentaremos repetir lo de la Copa”, sostiene el volante.

Con esa propuesta, emerge la otra gran presión que preside el duelo de hoy en el Calderón. Con la necesidad de ganar que tienen Atlético y Barcelona, puede desencadenarse un tiroteo en las dos áreas. “Antes del partido de Leverkusen hablamos de que no queríamos un partido de ida y vuelta, pero ellos eran muy rápidos y fuertes arriba y era difícil. No queremos cometer errores. Tenemos que ser perfectos en defensa”, concluye Filipe Luis.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información