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Piatti: “Lillo me enseñó a jugar”

El atacante blanquiazul es el ejemplo de que la altura no importa para jugar en la élite del fútbol

Piatti festeja un gol ante el Granada. Ampliar foto
Piatti festeja un gol ante el Granada. EFE

Pablo Daniel Piatti es el último en dejar la Ciudad Deportiva Dani Jarque. Vive para el fútbol el extremo del Espanyol. Y cuando no, descansa en el cine. “Me gustan las películas humanas; mi preferida es En busca de la felicidad”. A sus 27 años, con seis goles y seis asistencias, el argentino de 1,60 metros es el jugador más decisivo del cuadro de Quique Sánchez Flores que hoy se enfrenta al Sevilla (16.15, BeIN) en Cornellà.

Pregunta. ¿Cuántas veces le dijeron que por ser bajito no iba a poder ser profesional?

Respuesta. Cuando tenía 12 años me rechazaron por bajito en River. Buscaron una excusa absurda, como que no había lugar en la pensión. En ese momento, no tienes mucha noción de las cosas; en lo único que piensas es en jugar al fútbol y con el tiempo te das cuenta de que puedes hacerlo. Por suerte, fui a parar a una escuela de fútbol que se llama Renato Cesarini y después vino Claudio Vivas (exsegundo entrenador de Marcelo Bielsa) y me llevó a Estudiantes de la Plata.

“Después de todo lo que pasé, no me voy a calentar porque un técnico no me ponga”

P. ¿Qué piensa hoy de la gente que lo rechazó?

R. Ninguna condición física te limita en nada y yo lo comprobé. Soy uno de los más bajitos de la Liga y convivo con ello. Te tocan laterales que son fuertes, agresivos y que te exigen y, sin embargo, compito en la élite y en una de las mejores ligas del mundo.

P. ¿Todo le costó mucho?

R. Muchísimo. Me fui de mi pueblo a los 11 años cuando no estaba desarrollado ni física ni psicológicamente. A los 13, me tocó limpiar el lavabo de la pensión en que estaba y mi viejo se murió cuando yo tenía 18 años, después de una enfermedad muy larga. Eso me fortaleció mucho e hizo que la relación con mi madre y mi hermano fuera mucho más estrecha. Todas esas adversidades me formaron como persona, de manera que cuando eres futbolista y pasas por alguna dificultad, piensas: ‘¿Después de todo lo que pasé, me voy a calentar porque un técnico no me pone?’.

P. Debutó en Primera a los 17 años en el Estudiantes de Simeone, ¿se imaginaba que el Cholo sería el entrenador que es hoy?

R. Al Cholo lo quiero mucho y lo admiro por su forma de trabajar. A todos los jugadores los exprime y les saca el máximo rendimiento. Eso es muy complicado en el fútbol. Hace jugar a muy bien nivel a sus equipos: Estudiantes, River, Catania, Racing, Atlético. Es muy detallista. Primero trabaja lo físico con un grupo de gente que vive para el fútbol y luego tácticamente es uno de los mejores. Debe mirar 700 partidos por día y tres días antes del choque viene y te dice: ‘A este tenés que tirarle 30 centros por la izquierda porque le cuesta’. Y así con todo.

P ¿Le sorprende el Sevilla?

“Quique Flores maneja bien al futbolista y trabaja mucho la táctica”

R. No. Tuve la suerte de trabajar con Lillo. Tanto él como Sampaoli me parecen muy buenos. Lillo es el mejor entrenador que tuve [Almería]. Más allá de enseñarme a jugar me enseñó a ser persona. Tiene muchas frases que te sirven. Y creo que hasta se corta a la hora de hablarte porque en caso contrario los jugadores podríamos pensar: ‘¿De qué me está hablando’. Es un filósofo y un gran motivador. Y, claro, el Sevilla tienen jugadores de mucha calidad.

P. Y Sánchez Flores, ¿qué perfil tiene?

R. Es una mezcla. Sabe perfectamente la distancia que debe mediar con el jugador, pero, a la vez, maneja bien al futbolista. Y trabaja muy bien tácticamente. No es casualidad que un equipo esté ocho o nueve jornadas sin que le marquen un gol. Le pasó al Espanyol, señal de que todo el equipo trabajó mucho. No costó. Primero tuvimos que creer en nosotros y después el equipo se afianzó sin dejar de tener los pies en el suelo. Ahora estamos en un buen momento. Aquel partido tan loco que jugamos en Sevilla no fue fácil de asimilar; tiene mérito haber revertido todo aquello.

P. ¿Y qué plan se impone hoy?

R. Si vamos al intercambio de golpes, volverá a pasar lo mismo, pero tampoco hay que meterse atrás. Hay que saber a lo que juega el Sevilla para competir. Si dejan espacios atrás es porque tienen mucha gente arriba y hay que cerrar las líneas de pase. Nos costará, pero con nuestra gente vamos a estar a la altura del reto.

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