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Aleix Vidal se sube al carro

El lateral cuajó un buen encuentro ante el Moenchengladbach y, tras meses arrinconado, pide turno para competir por el puesto

Aleix Vidal, durante un entrenamiento de esta semana. Ampliar foto
Aleix Vidal, durante un entrenamiento de esta semana. EFE

Decía Luis Enrique que le importaba tres narices el duelo ante el Moenchengladbach porque ya estaban clasificados como primeros de grupo. Así que dio descanso a todos los titulares menos a tres: a Mascherano porque Piqué y Mathieu andan en la rebotica; a Iniesta porque necesita coger ritmo tras una lesión de rodilla; y a Messi porque no entiende un partido sin su presencia. Y resultó un ejercicio de fútbol atildado, con circulación del balón ágil, con paciencia para encontrar las fisuras en una defensa que en ocasiones era de seis, y con agitación en los últimos metros para que Messi y Arda definieran. Un triunfo que alivió a la directiva y al área deportiva. “Era un partido trampa, peligroso, muy peligroso. El más peligroso hasta ahora porque si se llega a perder, se hubiese matado a los suplentes”, explican desde el Barça. Pero el cacareado fondo de armario, que no dio la talla en los encuentros previos, respondió en el Camp Nou. Entre ellos, Aleix Vidal, que ya parecía desterrado.

Tras el duelo ante el M'Gladbach, Luis Enrique remarcó en tres ocasiones que había estado bien “sin balón”

La andadura de Aleix comenzó torcida en el Barça porque llegó bajo el veto de la FIFA sobre el club por fichajes de menores irregulares. Tras seis meses sin competir, sin embargo, se calzó las botas y reclamó una mejor versión de Alves, que después de muchos años sin competencia le vio las orejas al lobo. “Su aportación es la que esperamos cuando lo fichamos. Un jugador de banda, con poderío físico para llegar de área a área constantemente, con mucha lucidez a la hora de jugar”, le piropeó Luis Enrique al finalizar su segundo encuentro, que fue ante el Athletic. Pero no tuvo continuidad y en un Periscope de Piqué se envenenó: “Muy bien con Jérémy, como siempre, ya vamos haciendo migas. Lo mejor de hoy, el parchís y poco más”, soltó cuando el central le preguntó qué tal estaba. Y eso no lo perdonó el técnico, que le relegó al ostracismo.

Supuraron las heridas con una charla en el curso anterior y con otra durante el verano. Pero Aleix no convence a Luis Enrique y quizá por ello en la rueda de prensa tras el duelo ante el M'Gladbach remarcó en tres ocasiones que había estado bien “sin balón”. O, lo que es lo mismo, se había aplicado en el juego de posición y no había desatendido a su marca. Y cuando lo hizo, le alcanzó con sus piernas para corregirse, como en ese sprint de 50 metros en el que le sisó la pelota a Schulz. No es sencillo ser lateral derecho del Barça, y menos para un jugador que sobresalió por su juego de ataque en el Sevilla y ahora se ve obligado a defender una banda puñetera, sobre todo porque las ayudas defensivas de Messi son más bien escasas.

“No me quiero ir”

La poca consistencia de Vidal derivó en una petición de traspaso por parte del cuerpo técnico, pero desde la directiva se declinó porque era una apuesta del entrenador que había costado casi 20 millones y que consideraban que debía reconducir. Por lo que el club se quedó con Aleix y Sergi Roberto para la retaguardia derecha y se presuponía que la lucha por el puesto sería eléctrica. Pero no; venció su rival y desde la ciudad deportiva se filtró la desidia del lateral por recuperar su plaza. “Es normal que en algunos momentos te dejes ir”, resolvió el martes el jugador. Aunque su discurso no dio pie a equívoco: “Sé de lo que soy capaz y solo es cuestión de trabajar, y lo hago al doscientos por ciento en los entrenamientos. Era más un tema mental y me han ayudado mi mujer —se casó hace dos semanas mientras el Barça competía— y mi suegra a afrontar la situación. Estoy contento por cómo ha salido todo”. Ya le tocaba; desde el 10 de septiembre no era titular, desde hacía 15 encuentros.

La nueva desaparición del equipo de Aleix conllevó al director deportivo, Robert Fernández, a profundizar en el mercado en búsqueda de recambios para este invierno. “Tranquilidad. Lo que hoy es blanco mañana es negro. Y la temporada es larga y hay oportunidades para todos”, resuelven desde el club. “Que yo sepa el hecho de que juegue poco es una decisión deportiva. No me quiero ir del Barça, pero el club manda. Veremos qué quiere hacer conmigo. Luego, decido yo”, replicó Aleix desde el Camp Nou. Aunque, con el libreto aprendido, añadió: “El que manda es el mister y hay que respetar sus decisiones. No tengo ningún problema con él porque pone a los que cree y a mí me toca seguir trabajando”. Luis Enrique remató: “No ha tenido muchos minutos, pero estoy encantado de su rendimiento. Claramente de nivel Barça; muy bien con y sin balón. Espectacular. Cuantos más se suban al carro, mucho mejor”. Aleix está en ello.

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