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El Celtic Park mide la salud del Barcelona de Messi

El equipo azulgrana aspira a reencontrarse con la victoria y el buen juego con la recuperación del delantero argentino y del tridente

Messi y Luis Suárez saltan al césped del Celtic Park. / Vídeo: Rueda de prensa del Barça. Atlas

Messi salió de la cama y el Barça recuperó la sonrisa camino de Glasgow después de empatar el sábado con el Málaga. Aunque la maquinaria judicial continúa su ritmo implacable por los múltiples pleitos en los que anda metida la entidad, sin atender a las circunstancias —la Audiencia de Barcelona rechazó la petición de un grupo de socios que encabeza el expresidente Laporta de personarse como acusación en el caso Neymar por considerarse víctimas de los presuntos delitos en la operación del fichaje del jugador brasileño del Barcelona—, el club anunció que su Museo había alcanzado la cifra de 30 millones de visitantes —marca personificada en la brasileña Denise Tateno— y el equipo viajó al encuentro del Celtic con la intención de asegurar su clasificación como primero de grupo para los octavos de final de la Liga de Campeones. El tridente invita al optimismo en Europa.

Hoy jugarán Messi, Luis Suárez y Neymar y a su alrededor la vida resulta más fácil incluso para los nuevos fichajes, cuestionados después del tropiezo del sábado en el Camp Nou. Ya solo falta Iniesta, y si se quiere Umtiti, para completar la alineación ideal de Luis Enrique. El plan B, simbolizado en Alcácer, no funcionó contra el Málaga. Titulares y suplentes, en cualquier caso — solos, mezclados o por separado— no han completado todavía un buen partido sino que juegan a ratos bien y en ocasiones mal, últimamente erráticos en las áreas, también en la contraria: solo cuentan cuatro en los últimos cuatro partidos y tienen problemas para enfrentar a rivales que defienden con una línea de cinco como el Málaga, aunque también hay excepciones como precisamente la del Celtic.

Un Rodgers valiente

Los escoceses recibieron siete goles en el Camp Nou pese a plantarse con una formación como la de Juande Ramos. Ocurre que el Celtic no juega de la misma manera en Glasgow. El Manchester City de Guardiola no pasó del empate a tres y, para hoy, el equipo de Brendan Rodgers anuncia que intentará complicarle también la vida al Barça. “Aprendimos mucho de la goleada que encajamos en su estadio”, advierte el técnico norirlandés. “Vamos a jugar de manera diferente”, añadió Rodgers, especialmente elogioso con Luis Suárez, al que entrenó en el Liverpool. “Hay que ser valientes, no tener miedo de ir a por el resultado. Si hacemos nuestro juego vamos a tener una oportunidad”, acabó. “La clave será organizarnos bien en defensa y aprovechar en ataque nuestras ocasiones. Necesitaremos, evidentemente, una dosis de suerte”.

El City está a la espera de Leo y del Borussia

El Manchester City pasó por un momento de mucho apuro en su partido contra el Barça: su clasificación quedaba seriamente comprometida cuando perdía y, en cambio, sus opciones, incluso la de aspirar al liderato, se han reforzado después de ganar al equipo de Luis Enrique.

El equipo de Guardiola suma siete puntos por nueve el Barça, cuatro el Borussia Moenchengladbach y dos el Celtic. Los alemanes aguardan por tanto a los ingleses con ganas de revancha después de la goleada sufrida en el Etihad Stadium.

Una parte de la prensa inglesa, sin embargo, se ha centrado más, de momento, en una posible oferta del City por Messi que en el partido de hoy en Alemania. El Barcelona asegura, por su parte, que el presidente Josep Maria Bartomeu está a la espera de la llegada de Jorge Messi, el padre de Leo, para iniciar las negociaciones para la renovación del contrato del jugador, que acaba en junio de 2018.

El factor campo es esencial para entender la fortaleza y agresividad del Celtic, líder de la Liga. El Barcelona ha perdido dos de los partidos que ha jugado en el Celtic Park: 1-0 en la Copa de la UEFA 2003-2004 y 2-1 en el ejercicio 2012-2013. “No me sirve de referencia el encuentro del Camp Nou. El partido de Glasgow será una historia diferente”, terció Luis Enrique, para nada preocupado por el calendario que le aguarda al equipo, especialmente empinado en la Liga con la visita el domingo a Anoeta y posteriormente el clásico y el derbi en el Camp Nou. “Es una semana normal...”, manifestó el entrenador del Barcelona. “Queda mucho. Falta Navidad, los turrones, la primavera... Estamos en noviembre”.

Los partidos más difíciles se afrontan con más posibilidades de victoria cuando reaparece Messi, ya recuperado del virus intestinal que le impidió alinearse contra el Málaga. El argentino ya suma siete goles en la Champions, la mitad de los que ha marcado el Barça, dispuesto a firmar su pase a los octavos de final por 13ª vez consecutiva, en Glasgow o en la última jornada, el 6 de diciembre, contra el Borussia Moenchengladbach en el Camp Nou.

No hay dudas sobre la jerarquía de Messi. Acaso se especula con su futuro porque todavía no ha renovado su contrato y a diario se especula sobre ofertas de distintos clubes de Europa. El equipo, en cambio, no se ha mostrado muy fino, perjudicado por el poco intervencionismo de los centrocampistas y el aislamiento que vive Busquets. Ha disminuido el juego interior, el fútbol asociativo y de triangulación, y se insiste en la verticalidad y el desequilibrio de Messi, más necesario que nunca por la lesión de Iniesta, cuya aspiración es reaparecer contra el Real Madrid.

Tampoco ha ayudado el momento de forma de Neymar. A pesar de su determinación y valentía, el brasileño se equivoca con relativa frecuencia en la toma de decisiones, y actúa al borde de la eliminación: está a una tarjeta de ser suspendido en la Liga y también en la Champions —torneo en el que también está apercibido Rakitic—. El croata recuperará hoy la titularidad y formará en el medio con Busquets y presumiblemente André Gomes, Rafinha o Denis Suárez.

La derrota de Manchester ante el City, que juega en Alemania, ha reducido el margen de maniobra del Barcelona y aumentado la autoestima del Celtic. “Es genial que creamos que podemos ganar. Es una buena señal”, terció Rodgers antes de que en el campo compareciera Messi. “Leo está listo para jugar”, respondió Luis Enrique. La vida es diferente en el Barça con o sin Messi.

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