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La vuelta al mundo a vela más solidaria

El catalán Didac Costa competirá en la regata gracias a la ayuda conseguida a través del 'crowfunding'

Didac Costa, en abril de2016 durante la navegación para la clasificación de la Vendée Globe.
Didac Costa, en abril de2016 durante la navegación para la clasificación de la Vendée Globe.

Dídac Costa (Barcelona 1980), bombero de profesión y experimentado navegante, estará, el próximo 6 de noviembre en Les Sables d’Olonne (Francia), en la línea de salida de la octava edición de la Vendée Globe, la regata vuelta al mundo en solitario, sin escalas y sin asistencia técnica.

El patrón catalán se enfrenta al mayor desafío de la navegación oceánica en solitario sin un patrocinador principal que financie el proyecto. En una prueba donde se barajan presupuestos de entre uno y tres millones de euros, Costa cuenta con uno de los más modestos -ronda los 300.000 euros- recaudados mediante la solidaridad y las aportaciones de amigos, navegantes, clubes y pequeñas empresas del sector. “Mucha gente nos ha ayudado y se ha implicado en el proyecto”, señala el joven barcelonés, que tuvo que invertir sus ahorros ­-incluso hipotecar su vivienda- para cumplir su sueño.

Campaña de 'crowfunding'

A la dificultad que representa no tener un patrocinador, hace unas semanas se añadió otro problema que pudo acabar con meses de esfuerzo. Costa tuvo que lanzar una campaña de crowfunding para conseguir fondos para reparar la electrónica dañada de su barco por la caída de un rayo en el palo durante una tormenta eléctrica. Gracias a una acción de micromecenazgo deportivo, con aportaciones que han ido desde los 10 euros a los 2.000 euros, en tan solo una semana ha podido recaudar la cifra mínima de 19.000 euros que le aseguraba poder estar en la línea de salida. Ahora, a pocos días de la salida aspira a alcanzar el objetivo de 36.000 euros que le permitiría disponer de un presupuesto adicional para poder cubrir los costes que supone contar durante la regata con la información meteorológica (mapas de viento, corrientes, etc) tan necesaria durante todo el recorrido. Y, si puede, disponer de 1GB de datos en comunicaciones por satélite que le permita enviar, fotos y vídeos y compartir su aventura a lo largo de los cerca de 100 días que durará. Obtener los recursos suficientes para poder hacer realidad su sueño ha sido su primer éxito.

El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundació Navegació Oceànica de Barcelona (FNOB), que le ha alquilado el One Planet One Ocean, el barco con en el que participará en la regata y que dará continuidad a una colaboración científica con la UNESCO en la que ya participó el año pasado.

A pesar de su juventud, 35 años, el catalán acumula una dilatada experiencia y reúne las cualidades necesarias para afrontar el desafío. Se inició en la vela a bordo del crucero familiar. Después de unos años navegando en vela ligera, se pasó a la clase Mini 650 en la que compitió en varias regatas por el Mediterráneo, antes de prepararse para la travesía del Atlántico en la Mini Transat de 2011, entre La Rochelle (Francia) y Bahía (Brasil), en la que finalizó en el puesto 19. Esta experiencia le animó a ir más lejos: navegar en los barcos más potentes y más rápidos, los Imoca 60. A bordo de uno de estos barcos completó su primera regata alrededor del mundo. Fue en la Barcelona World Race 2014-2015, junto con Aleix Gelabert. Tras finalizar en cuarta posición, Costa anunció su intención de participar en la que sin duda está considerada la regata más exigente de la vela oceánica en solitario.

Con escasas posibilidades económicas y un equipo de cuatro personas ­-Jordi Griso, entrenador principal del equipo; Aleix Gelabert, director técnico; Aitor Ocerin, responsable del mástil y acastillaje; y Trabal Peña, mecánico- Costa invirtió muchas horas trabajando en el barco para prepararlo a conciencia y ponerlo a punto para afrontar la regata. El barco dispone de ocho velas, de las que solo dos son nuevas, la mayor y el solent. El resto son las que utilizó en la BWR, que están en buen estado, aunque hubo que sustituir el génova por otro menos usado. “Estoy satisfecho porque cerramos una larga etapa no exenta de sobresaltos” señala el catalán.

En esta octava edición de la Vendée Globe será la primera ocasión en la que siete barcos de última generación naveguen con foils –un apéndice en los costados­­­­­- que mantienen la embarcación elevada sobre la superficie del mar, con la idea de reducir el contacto del casco con el agua y ganar unos nudos de velocidad. Sin duda se trata de un concepto tecnológico diferente que hará más atractiva la prueba, aunque en una regata tan larga y exigente, son los navegantes los que marcan la diferencia. Esta será la quinta vuelta al mundo del actual One Planet One Ocean y Costa es consciente de sus limitaciones: “Compito con un barco antiguo, pero es fiable y conozco sus límites”. El patrón cuenta con una ventaja importante, conoce bien el barco y todos los sistemas, sus prestaciones y su comportamiento navegando, lo que de alguna manera compensa un poco la falta de días de navegación en solitario con el barco:

Datos técnicos:

One Planet One Ocean

Número de vela: ESP-33

Nombres anteriores: Kingfisher, Educación Sin Fronteras, Fòrum Marítim Català, One Planet One Ocean -Pharmaton

Diseñador: Owen-Clarke Design (2000)

Longitud: 18,28 m

Manga: 5,30 m

Calado: 4,50 m

Desplazamiento (peso): 8,9 T

Altura del mástil: 26 m

Área de la vela contra el viento: 240 m²

Área de la vela a favor del viento: 470 m²

La última guardia

Mientras algunos patrones deciden tomarse unos días libres con la idea de reducir el nivel de estrés antes de soltar amarras, Costa, que llevaba unos días en Les Sables ultimando los preparativos de la salida, tuvo que volver esta semana a Cerdanyola del Vallès (Barcelona), donde tiene su plaza como bombero para hacer su última guardia antes de cogerse una excedencia que puede llegar hasta los dos años. Por ahora no puede dedicarse a ser navegante profesional y compatibiliza su trabajo con la vela. “Mi idea era intentar dejarlo si conseguíamos un proyecto con más presupuesto, pero no ha sido así”, reconoce. Después de la regata, no sabe, ¡tendré que trabajar en algo para pagar las facturas!, añade.

La Vendée Globe, es una regata con un recorrido de 24.840 millas náuticas (46.030 Km.) y casi tres meses de navegación que pondrá a prueba la resistencia de los 29 barcos y tripulantes que tomarán parte en la salida. Navegar en solitario es otra dimensión, Aunque el barco es el mismo y el recorrido muy parecido al de la BWR, si vas solo no puedes desconectar en ningún momento y esto tiene un desgaste que no es fácil gestionar. Cuando comience la regata la mayor preocupación del catalán será no acabarla por una avería que no pueda solucionar y le obligue al abandonar.

Didac Costa será el cuarto español en afrontar el mayor desafío de la navegación oceánica en solitario, después de José Luis de Ugarte (1993, el único en completar la circunnavegación), Javier Sansó (2000 y 2012) y Unai Basurko (2008).

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