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El Real Madrid gana dos veces al Maccabi en Tel-Aviv

Los de Laso, que alcanzaron 15 puntos de ventaja en la primera mitad, encajaron un parcial de 16-0 tras el descanso que les obligó a reaccionar para sellar su segundo triunfo en la Euroliga

Llull sortea el marcaje de Ohayon
Llull sortea el marcaje de Ohayon EFE

El Real Madrid venció en la cancha del Maccabi de Tel-Aviv en la segunda jornada de la Euroliga en un partido vibrante y tornadizo. Los de Laso tuvieron que ganar dos veces a su rival tras encajar un parcial de 16-0 en el tercer cuarto cuando el duelo parecía sentenciado por la superioridad madridista. Primero en la zona y después desde el perímetro el Madrid acreditó su pujanza y su capacidad de reacción para apuntarse un triunfo sufrido y prestigioso (82-89).

Se plantó con firmeza el Madrid en Tel-Aviv. Laso mezcló a Llull y Draper en un quinteto inicial inédito, la pareja de bases se encargó de salida de poner los grilletes a Ohayon y Goudelock, y los pívots madridistas se dedicaron a presumir de repertorio en la pintura. Los morados fallaron cuatro triples en los primeros tres minutos de partido, pero bastó su incontenible despliegue en la zona para marcar distancias desde el salto inicial. Primero Thompkins, después Ayón, y más tarde Hunter camparon a sus anchas bajo los aros en una efervescente puesta en escena (23-37, m. 15).

El trio madridista sumó 24 puntos al descanso por los 33 del Maccabi al completo y, con la ayuda de Randolph, coleccionó hasta 11 rebotes ofensivos (15-24 en el total de los primeros 20 minutos). Carroll, con tres triples, completó la demostración de poderío de los visitantes en una primera mitad que no aventuraba sobresaltos. El Madrid controlaba el ritmo, manejaba los tiempos, gobernaba el duelo y lucía aplicación defensiva (siete robos y solo tres pérdidas en la primera mitad). Llull no anotaba pero asistía (11 pases al final). Ni los arrebatos de puntería de Weems ni la brega de Zirbes lograban capear el temporal (27-42, m. 17). Pero el Maccabi no había firmado la rendición.

El orgullo del conjunto israelí volteó el partido a la vuelta de la caseta. “Si no defendemos ni reboteamos no tenemos nada que hacer”, bramaba Edelstein resumiendo la lectura de cartilla a la que había sometido a los suyos. El propósito de enmienda de los amarillos quedó sellado con un contundente parcial de 16-0 en poco más de cuatro minutos. Los locales, que en la primera mitad tenían un 1 de 8 en triples, lograron tres bingos desde el 6,75 y encendieron a su público. En ese tramo mostraron su hambre con tantos rebotes en ataque como los que capturó en toda la primera mitad. Inesperadamente, cortocircuitó el Madrid, obligado a volver a la casilla de salida por su destemplada reanudación (49-46, m. 24).

Encontró el interruptor Felipe Reyes con un tres más uno providencial que cortó la rebelión de Goudelock, Weems y Rudd y dio pie al rearme del Madrid. Esta vez fue desde el perímetro. Rudy Fernández, que ya había desmentido su desatino con el triple que cerró la primera mitad, cogió carrerilla con 10 de los 16 puntos de su equipo en ese acto. Carroll retomó su fusil hasta alcanzar un 5 de 8 en triples (18 puntos) y con otro tres más uno pareció dejar sentenciada la contienda (71-83, m. 37). Pero los de Laso aún necesitaron a Llull, errático en el tiro al principio (0 de 8 en triples), para rematar a su rival con 8 puntos en el tramo final.

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