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Bota de Oro para Luis Suárez; las gracias, al vecino

“Es mérito de los compañeros”, dice el uruguayo al recibir el premio por sus 40 goles en la temporada pasada

Luis Suárez, junto a sus hijos, Delfina y Benjamín.
Luis Suárez, junto a sus hijos, Delfina y Benjamín. REUTERS

Luis Suárez marcó 40 goles el curso pasado, más que nadie en Europa; el miércoles por la noche, después de que el Barcelona goleara al Manchester City, llegó a su casa sin haber celebrado un gol y su hijo Benjamín le preguntó: “Papá, ¿por qué no marcaste hoy?”. “Vio el partido y se quedó tranquilo porque sabía que había marcado el vecino”, explicó Luis. Y al vecino, el padre y el hijo, le quieren mucho. El vecino, claro, es Leo Messi, que ayer acompañó al uruguayo, junto a Iniesta y Busquets, en la entrega de la Bota de Oro que por segunda vez en su carrera, la primera desde que se viste de azulgrana le honra como máximo artillero europeo.

El uruguayo dio las gracias a Leo, el vecino, y al resto del vestuario: “El premio es más suyo que mío, se lo debo. Algún mérito tengo, pero sin ellos no lo hubiera logrado”, dijo Suárez. No se olvidó del apoyo del técnico ni de los directivos que le dieron la oportunidad de cumplir el sueño de jugar en el Barça, aunque para entonces el presidente ya se había marchado del acto, celebrado en la vieja fábrica de Cervezas Damm.

“Me convertí en un goleador que ni imaginaba ser. No vine para ser el máximo goleador, sino para ganar la Champions, que era mi sueño y lo conseguí”, dijo Suárez, que con los 40 goles que marcó la temporada pasada en la Liga se convirtió en el segundo uruguayo en conseguir dos Botas de Oro, después de que Diego Forlán se consagrara como el máximo realizador de Europa en las temporadas 2004-2005 y 2008-2009.

Recibió Suárez el premio, que otorga el diario Marca, de manos de sus hijos, la primogénita Delfina y el pequeño Benja, y se emocionó cuando escuchó las palabras, vía vídeo, de sus compatriotas Óscar Tabárez, seleccionador celeste, de Sebastián Abreu, su referente y excompañero y de Wilson Pérez, su primer entrenador. “Para nosotros sos mucho más que un futbolista, sos la representación de nuestra pasión y de nuestra identidad”, contó el seleccionador. “Hijito, les jodiste a todos, les ganaste siendo vos mismo”, terció Abreu. Y completó Pérez: “Recuerdo cuando no le pasabas el balón a tus compañeros y nos cobrabas por cada gol que hacías para llevar algo a tu casa”.

Tras señalar los que le marcó al Madrid y al Atlético como los más recordados este año, dijo: “No sé si ganaré más trofeos como este. Si no, que sean para Ney o Leo”. Es decir, para el vecino.

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