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Ricciardo logra su cuarta victoria en el GP de Malasia y Alonso es séptimo

Hamilton rompe motor y Rosberg, tercero por detrás de Verstappen, aumenta su ventaja en el Mundial

Ricciardo, tras su victoria en Malasia. Ver fotogalería
Ricciardo, tras su victoria en Malasia. AFP

Hubo un golpe de teatro en el Gran Premio de Malasia. Todo parecía indicar que la victoria sería clara para el británico Lewis Hamilton, pero cuando faltaban 16 vueltas para la conclusión, el piloto de Mercedes vio como su monoplaza comenzaba a sacar humo y fuego por detrás y descubrió con desespero que su motor se había roto. Tuvo que abandonar y dejó ahí una parte importante de sus aspiraciones al título mundial. La victoria fue para el australiano Daniel Ricciardo, que a sus 27 años consiguió su cuarto gran premio y rompió por segunda vez la hegemonía de Mercedes esta temporada. Red Bull logró el primer doblete del año gracias al segundo puesto de Max Verstappen. Y Nico Rosberg, ocupó el tercer eslabón del podio, tras una remontada espectacular con un final inimaginable, que le permitió aumentar su ventaja en el Mundial y situarla en 23 puntos sobre Hamilton.

La salida marcó el desarrollo de la carrera, porque un toque entre Vettel y Rosberg acabó con todas las aspiraciones del piloto de Ferrari, que tuvo que abandonar, y dejó al de Mercedes relegado a la última posición. El incidente se produjo cuando Vettel atacó en la primera curva y entró de lleno en la trayectoria de Rosberg, tocándole por detrás con su rueda izquierda y provocando un trompo del alemán. Mientras tanto, por detrás los españoles Carlos Sainz y Fernando Alonso avanzaron de forma espectacular. El madrileño ascendió hasta la 11ª posición, pero el asturiano subió del último lugar al 15º. El coche de seguridad virtual apareció una vuelta y restableció la calma.

Cuando desapareció, Hamilton estaba cómodamente instalado en la cabeza, perseguido de cerca por Ricciardo y Verstappen, con Raikkonen en cuarta posición. Alonso seguía empujando por detrás, adelantando a Sainz y a Grosjean, antes de que el piloto de Haas rompiera los frenos y sufriera un accidente que obligó a aplicar el coche de seguridad virtual por segunda vez, en la octava vuelta. Muchos pilotos aprovecharon para cambiar neumáticos y colocarse los duros, entre ellos el español Alonso que cayó hasta la 14ª posición. Eso permitió a Sainz ascender hasta el sexto puesto, a la espera de su entrada en el taller que se produjo en la 20ª vuelta y le relegó hasta la 12ª posición.

Para Rosberg la carrera se convirtió en una batalla campal para recuperar posiciones y evitar un descalabro en la clasificación del Mundial. Su remontada fue brutal, bien secundada por la estrategia marcada por Mercedes. El alemán cambió neumáticos en la novena vuelta, aprovechando el coche de seguridad virtual, y regresó al taller en la 31ª vuelta cuando estaba ya luchando con Kimi Raikkonen por la cuarta posición. También el finlandés pasó por el taller. Y al regreso a la pista se produjo un adelantamiento al límite por parte de Rosberg, con toque incluido, que fue incluso investigado por los comisarios y acabó con una sanción de 10 segundos.

Sin embargo, el punto de inflexión más importante de la carrera se produjo en la 40ª vuelta, cuando el líder, el británico Lewis Hamilton, rompió el motor de su Mercedes y se vio obligado a abandonar. Su victoria parecía incuestionable. Pero su adiós, dejó pista libre a los dos Red Bull de Ricciardo y Verstappen, que parecieron recibir órdenes de equipo para no interferir en sus trayectorias y asegurarse el doblete. Entre ellos, 1,4 segundos, pero ambos con neumáticos nuevos. El segundo foco de atención era el duelo que mantenían Rosberg y Raikkonen por la tercera posición. La sanción a Rosberg obligó al alemán a apurar a fondo las prestaciones de su monoplaza, intentando arañarle segundos en cada vuelta para no perder posición cuando le aplicaran la sanción. En la 46ª vuelta le llevaba 9 segundos y al final se mantuvo en el podio.

Sainz, poco optismista

Más atrás, Alonso seguía mostrándose tremendamente competitivo y manteniéndose en una esperanzadora séptima posición, luchando de tú a tú con los motores Mercedes de Force India y de Williams. Su ritmo de carrera estaba a un segundo de los Red Bull. El salto de McLaren es un hecho irrefutable, como demostraba también la novena posición de Jenson Button. Y en Japón sus aspiraciones deberían ser incluso más altas, cuando el asturiano compita con el nuevo grupo propulsor de Honda. Carlos Sainz, en cambio, se vio relegado a la 11ª posición, pugnando con Palmer para entrar en los puntos, sin conseguirlo, pero al menos acabó muy por delante de su compañero de equipo, Daniil Kvyat, 14º.

“Ha ido bien hoy. Tuvimos suerte, en la salida al evitar los incidentes y con el safety car. Todo nos fue de cara”, señaló un Alonso que partió último y acabó séptimo. “Teníamos un plan bastante agresivo. Hicimos quintos en la primera sesión de entrenos y creo que hemos avanzado mucho. El coche tenía buen ritmo. Vamos mejorando, pero los seis primeros coches parecen inalcanzables. Tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo. Aún nos falta mucho”.

Carlos Sainz se mostró poco optimista. “Han pasado muchas cosas y hemos buscado una estrategia contraria a todas las demás. Pero las cosas no han ido como esperábamos”, explicó el madrileño. “Se me ha parado el motor antes de arrancar y he tenido que ponerlo en marcha con un botón. Hemos salido con este problema a cuestas. Y al final lo he dado todo para intentar arañar un punto, pero no he podido. Estamos un poco por detrás de lo que esperábamos después de Singapur”.

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