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Mario Mola gana el mundial de triatlón y Jonathan Brownlee se desploma

El español vence en México al desvanecerse el británico a 500 metros de la meta

Mario Mola, durante la prueba final del Triatlon de Cozumel.

De las manos y los pies de Jonathan Brownlee no colgaban dos hilos, aunque de repente, a 300 metros de la meta, su cuerpo fuera el de un títere. Cuando enfilaba en solitario el último tramo a pie de la final anoche en Cozumel (México) hacia la corona mundial de triatlón, un golpe de calor le abofeteó hasta prácticamente el desvanecimiento. El subcampeón olímpico británico quedó fuera de combate hasta que apareció su hermano Alistair, oro en Río, que movió sus hilos y lo empujó de forma agónica hasta la meta pintando una imagen para la posteridad. El sudafricano Henri Schoeman aprovechó la situación y los superó para alzarse con el triunfo. Mario Mola (Palma de Mallorca, 26 años) ganaba posiciones ajeno a la dramática situación que se vivía en cabeza. Ajeno a que el quinto puesto que estaba a punto de lograr le otorgaba el triunfo en la general por solo cuatro puntos y su primera medalla de oro mundial. Jonathan Brownlee se colgó la plata y el español Fernando Alarza, el bronce.

Mola, de hecho, iba pensando que cruzaría la meta como subcampeón del mundo, como en las últimas dos ediciones. “Todo ha sido una locura”, relató el balear al terminar la prueba a la televisión autonómica IB3. “En los últimos metros me han llamado para decirme que Jonathan había tenido un episodio, uno en el que desconecta y en los últimos metros no hay manera de avanzar porque ni el cerebro ni el corazón responden”, añadió. “Nadie merece acabar así una carrera, pero esto es el triatlón y hasta el final nada está hecho”.

La prueba mexicana desprendía aromas de la cita olímpica, dominada por los Brownlee, donde Mola solo pudo ser octavo. Los cálculos rondaban la cabeza del español: si el pequeño de los hermanos quedaba primero él tenía que ser mínimo tercero y si el británico concluía segundo no podía bajar de la quinta posición, que fue lo que finalmente ocurrió. Mola llegaba con ventaja tras haberse impuesto en Abu Dabi, Gold Coast, Yokohama y Hamburgo y participar en seis de las nueve pruebas. Jonathan solo había competido en cuatro, con victoria en Edmonton y tres segundos puestos. Los hermanos, que trabajan codo con codo como si fueran un solo ente, se habían permitido en año olímpico no disputar más pruebas. 

Ese colchón estuvo a punto de irse al traste. Una de las claves era los primeros 1500 en el agua, el tramo que más penaliza al español, y que en esta ocasión culminó cediendo 22 segundos. Los 40km de bicicleta aumentaron la brecha. Mola se bajó 1m 30s más lento que el grupo en cabeza y solo le quedaba tirar de remontada. El título parecía inalcanzable. Sin embargo, ocurrió lo imposible. Mola remontó a pie del puesto 12 al quinto. Es su fuerte. Aunque su carrera empezara en el agua, pronto destacó como fondista, camino que desestimó para triunfar en el triatlón. En el último tramo la táctica de los Brownlee parecía imbatible. Incluyeron a un tercer atleta en la escapada, Schoeman, para mantener alejado a su rival directo. Todo iba según el guion previsto hasta que la vista se le nubló a Jonathan.

En unas condiciones leoninas, con 30 grados y un 90% de humedad, el pequeño de los hermanos desfalleció. Alistair cargó con su hermano, cuyas piernas parecían moverse por una extraña inercia, acompasadas con el ritmo de su salvador, y lo empujó literalmente en la meta. Cuando Mola llegó a ese punto, su compañero de entrenamiento, el sudafricano Richard Murray, le estaba esperando para contarle la situación y celebrar con los brazos en alto el título del español. “Sabía que el rol de Alistair iba a ser ayudar a Jonathan y tampoco lo puedo concebir de otro modo porque son hermanos”, declaró Mola. “Yo hubiera hecho lo mismo por mi hermano”, añadió. Sin embargo, la federación española interpuso una reclamación presentó una reclamación para que descalificaran a Jonathan por haber sido empujado por su hermano. Los jueces la desestimaron. El propio afectado se tomó con sorna el incidente: “Lo normal cuando has bebido demasiado. Esta vez fue lo contrario #ouch”, publicó en su cuenta de twitter junto al vídeo de su llegada a meta.

Mola es el tercer campeón español en las series mundiales después de Javier Gómez Noya (2008, 2010, 2013, 2014 y 2015), que sigue recuperándose de la fractura en el brazo que le privó de Río, e Iván Raña, que inauguró el palmarés español en 2002.

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