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Laia Palau: “No se puede pedir más a la vida”

Las jugadoras españolas dicen que salieron a ganar y se muestran satisfechas de lo conseguido

Laia Palau penetra ante Sue Bird.

Laia Palau, 36 años, una carrera entera en la selección, describió la emoción de sentirse con la medalla de plata olímpica al cuello. Algo que hasta ahora ninguna baloncestista española había conseguido. “Es histórico. Cuando yo era pequeñita, veía la tele, y me decía ‘yo de mayor, quiero estar ahí’. No somos conscientes todavía de lo que ha pasado, pero no se le puede pedir más a la vida”. La euforia de Laia era tal que pegó un chillido que dejó a sus compañeras estadounidenses patidifusas cuando eran entrevistadas en directo tras ganar la medalla de oro. Laia se echó la mano a la boca y le hizo un guiño a Brittney Grinner, que a su vez se echó a reír. “Sabemos que esto da visibilidad. Espero que esto sirva para marcar un camino, para que se apoye al deporte y al baloncesto femenino”, cerró, tras negarse a decir nada respecto a su futuro y a la posibilidad de que se retire de la selección.

Lucas Mondelo reivindicó a sus jugadoras: “Hemos hecho historia y una cosa que pocos equipos pueden decir, jugar la final del Mundial y en dos años la de los Juegos Olímpicos. Eso dice mucho de la grandeza de estas chicas. Es un equipo todavía joven, que tiene recorrido y al que se van incorporando nuevas jugadoras”. El seleccionador español achacó la tremenda superioridad de Estados Unidos a un conjunto de factores. “Están todavía un paso por delante en el aspecto físico. Cuentan muchas jugadoras y aquí han estado las doce mejores, doce súper estrellas. Este sí es el dream team como lo fue en su día el de Magic, Bird y Jordan”.

Anna Cruz reivindicó el trabajo de todo el equipo desde antes ya del inicio de la concentración. “Cuando supimos que Sancho Lyttle no iba a poder venir por una lesión fue un palo. Pero Astou (Ndour) ha jugado un campeonato impresionante. Todas hemos trabajado en el trabajo para adaptar su juego a las características del equipo”.

Todas las jugadoras insistieron en que el planteamiento ante Estados Unidos fue salir a ganar. “Hemos dado la cara”, dijo Laura Nicholls. “Ya sabíamos que el acierto tenía que ser muy grande para mantener su ritmo. Hemos luchado la plata y me sabe muy bien, y espero que a todo el mundo le sepa igual. Es un premio al trabajo bien hecho. Ahora ya sabemos cómo se juega ante Estados Unidos. La próxima vez, si llega, habrá que ganarlas”. Marta Xargay corroboró a su compañera: “Esta plata me sabe a oro, es el premio al trabajo de cuatro años y produce muchas emociones”. Alba Torrens se tomó un ligero respiro antes de arrancarse: “Hemos hecho un gran torneo. Solo hemos perdido contra Estados Unidos y hemos jugado cada partido como si fuera una final. Es una medalla muy especial. El equipo ha ido creciendo y seguirá haciéndolo. No podemos decir que sea el final de ningún ciclo. Somos muy jóvenes y hemos ido cambiando. Podemos seguir mejorando”, cerró la alero mallorquina, inmensamente feliz, mientras algunas de sus compañeras le atizaban a medida que pasaban camino de un vestuario que volvió a ser una fiesta, para celebrar un momento único en la historia del baloncesto y del deporte español.

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