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Simone Biles, de oro en oro

La gimnasta estadounidense de 19 años suma su tercer título olímpico en Río, en el salto, y aún aspira al de barra y suelo

Simone Biles vuela en su primer salto, un Amanar.

Simone Biles llegó a Río con una cuenta en la cabeza: sumar cinco oros, una marca con la que superaría a Nadia Comaneci, a Larissa Latynina, a Ludmila Turisheva, a las grandes damas de la gimnasia olímpica, que nunca lograron tal número en una misma cita. La estadounidense acaba de lograr el tercero, en el salto, con la misma facilidad que hace unos días se colgó el de equipos y el de la mejor gimnasta. Con dos saltos altísimos y precisos, Biles ha obtenido 15,966 puntos, dejando a más de 0,7 puntos, otra vez esa insultante superioridad, a su inmediata perseguidora, la rusa María Paseka (15,253) y un poco más lejos a la suiza Giulia Steingruber (15,216). Ningún gimnasta, ni hombre ni mujer, había ganado nunca por este margen una final por aparatos.

Gimnasia Artística Gimnasia Artística
· Potro Femenino
Oro Simone Biles (USA) 15,966
Plata Maria Paseka (RUS) 15,253
Bronce Giulia Steingruber (SUI) 15,216

La final de salto es la más selectiva porque exige a las gimnastas realizar dos ejercicios completamente diferentes solo para intentar meterse entre las ocho mejores. De ahí que muchas de ellas renuncien a esta competición antes incluso de que empiece el torneo, incapaces de lograr dos vuelos competitivos. No es el caso de Simone Biles.

La gimnasta que ha revolucionado Río (y su deporte para siempre) no ha tenido problema en incluir en su complicadísimo programa dos de los saltos más difíciles que existen: el Amanar (que implica entrar de espaldas para elevarse y en posición estirada hacer un mortal con dos piruetas y media con la complicación que tiene luchar contra la inercia que empuja hacia delante) y el Cheng (con la entrada hacia delante y pirueta y media de salida). Biles ha realizado ambos saltos sin problemas, altísimos, muy limpios y con un pequeño saltito sobre la colchoneta para frenar. Al salir ha sonreído, como siempre, y se ha abrazado a su entrenadora, Aimee Boorman, una de las mujeres más felices sobre la tierra.

Nadie dudaba de que la estadounidense lucharía por este oro. Pero si antes de la final se adivinaban rivales que podían ponerle en problemas, estas se fueron descartando ellas solas. Como la norcoreana Hong, que se atrevió por fin a hacer su Yurtchenko con triple pirueta, la primera mujer en intentarlo, para terminar de culo sobre la colchoneta. O la gran Chusovitina, que a los 41 años no se cansa de probar cosas nuevas, pero acabó rodando por el suelo tras su paloma doble mortal adelante (al final fue séptima pero se llevó el reconocimiento del mundo gimnástico). Incluso la india Karmakar, que buscaba hacer historia con una medalla para su país.

El nuevo oro de Biles, el tercero de su cuenta de Río, es el primero de una gimnasta estadounidense en este aparato (no, Mary Lou Retton no ganó en Los Ángeles 84). Y, mucho más importante, iguala a la jovencita de Spring (Texas), de 19 años, con la Comaneci de Montreal 76. La rumana logró entonces tres oros (individual, barra y paralelas), aunque sumó también una plata por equipos y un bronce en suelo. La única gimnasta que ha ganado más oros en una misma cita olímpica es la soviética Larisa Latynina que sumó cuatro oros en Melbourne 56.

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