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Los sueños de oro de Joel González

El campeón olímpico de Londres, que en marzo ni siquiera podía entrenarse por una lesión, ha recuperado fuerza y velocidad y dice que está pegando como quiere

Taekwondo Juegos Olímpicos Ampliar foto
Joel González, en un posado en el CAR de Sant Cugat. EL PAÍS

A mediados de marzo Joel González todavía no podía pegar una patada ni entrenarse con el resto de sus compañeros. Le estaban pinchando factores de crecimiento y ácido hialurónico para aliviar el dolor de su machacado cartílago de la rodilla  (un cartílago que no se regeneraba), y también para acelerar la recuperación y soñara, al menos, con los Juegos de Río. A finales de mayo, con sólo dos semanas de entrenamiento, Joel fue bronce en los Europeos de Suiza. En Río, ahora, se le ve radiante pocos días antes de que salte al tatami para defender (aunque sea en otra categoría de peso) el oro que consiguió en Londres.

“Desde junio, que es cuando empecé a sentirme medianamente bien para poder entrenarme bien, hemos hecho dos meses muy buenos. Estoy bien y estoy donde quería estar, si me lo hubiesen dicho en marzo no me lo habría creído porque me costó muchísimo recuperarme”, asegura el español de 26 años que debuta este jueves a las 12.15 (17.15 en España) contra el croata Grgic.

Suena música española en la sala 208 del Pabellón Cinco del parque olímpico, donde se entrenan los atletas. Hay más salas, todas numeradas y pegadas las unas a las otras para las sesiones de los taekwondistas. Cuando Joel, Eva Calvo, Jesús Tortosa y los sparring entran a la 208, están terminando su trabajo los iraníes. “De los cinco que ves aquí, tres son campeones del mundo”, dice Joel González. Hay buen ambiente durante la hora y media de entrenamiento: risas, bromas y vaciles. Y al final de la sesión un aplauso colectivo de despedida. Eva y Jesús irán a ver a Carolina Marín por la tarde, mientras que Joel irá a ver a Rafa Nadal contra Del Potro.

“Todo el trabajo de cargas se ha hecho ya, ahora sólo tenemos una sesión al día y nos estamos centrando en la velocidad [de los movimientos y de los golpes]. No entramos a tope en los choques para evitar riesgos de lesión, así que vamos a una intensidad del 70%”, explica Pepe Márquez, uno de los técnicos de la selección. Al 70% soñaba con llegar a Río Joel el pasado mes de marzo. Ha superado cualquier expectativa. Y eso que un problema en el ojo de última hora casi le deja KO de nuevo.

“Me puse una vacuna para la gripe para evitar enfermarme en Río y entre eso, el sudor y lo agotadores que eran los entrenamientos, se me bajaron las defensas. Me rasqué el ojo un día sin darme cuenta, me hice una herida, se me infectó y me provocó un herpes. Mi hermana que es médico de familia me mandó corriendo al oftalmólogo. Este me prohibió entrenar durante tres días y me dijo que si el herpes iba para dentro peligrarían mis Juegos, así que tuve que parar. Me escocía todo cada vez que lo abría y lo cerraba. Mi madre me dijo: si ganas una medalla en Río con todo lo que te ha pasado este mes, es para flipar. Si pasa es que estás tocado por alguien”, recuerda ahora entre risas Joel.

Joel González (I) en un entrenamiento en Río. ampliar foto
Joel González (I) en un entrenamiento en Río. EFE

A principios de junio se sentó con Toni, su entrenador, e hicieron una hoja de ruta. “El objetivo era intentar llegar de la mejor forma posible a los Juegos. No sabíamos cómo iba a desenvolverse todo así que dijimos: vamos a poner toda la carne en el asador y a ver qué tal. Queríamos hacer las tres primeras semanas a un ritmo muy, muy fuerte y después bajar el volumen de cargas para trabajar la técnica y ver qué fallos tenía. Nos dimos cuenta de que aguanté lo físico y que casi casi no tenía fallos técnicos. Quedaban muy pocas cosas por pulir y eso me ha permitido invertir el tiempo en probar cosas nuevas y estudiar los rivales. Dentro de todos los percances que he tenido… no está mal. Hicimos muy bien la planificación. Estoy pegando como quiero, hace un mes lo hacía con la mitad de la fuerza que ahora”, cuenta. Es de los pocos taekwondistas, además, que ha conseguido cambiar de categoría y mantener el nivel. En Londres ganó el oro en -58, en Río competirá en -68.

¿Con qué sueñas a pocos días del debut? “Lo que quiero y lo que más me gustaría hacer es pasármelo bien dentro del tatami porque sé que así es como van a salir las cosas”, contesta mientras coge su bolsa, carga con unas bambas en las manos, se calza unas chanclas y recorre andando el kilómetro que le separa de la Villa. En el camino le da tiempo a pensar en Tokio 2020 y al futuro más inmediato, el que le espera a partir del día 19. “Me gustaría tomarme seis meses de descanso. Quiero hacer tantas cosas que todavía no sé por dónde empezar”. Antes, buscará otra medalla olímpica.

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