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Nairo Quintana, entre la alergia y la inmadurez

Unzue subraya que su líder está aún en proceso de aprendizaje

Nairo Quintana en el Tour de Francia
Quintana bebe agua antes de la 18ª etapa del Tour de Francia. AFP

¿Qué pasó el miércoles llegando al orgullo de la ingeniería suiza, el dique entre las cumbres a 2.000 metros, que el Tour ya no es el mismo y que al día siguiente aún se habla en voz baja y Nairo camina con su orgullo herido y muy lejos de Froome?

Nairo subió el primer puerto, la Forclaz, silbando. Se sentía fortísimo y a mitad de la subida a Finhaut-Emosson le dijo a Valverde que tensara el grupo, que hiciera daño aunque le costara, que se sentía con capacidad para atacar”, dice un miembro del equipo. “Después, no pudo pasar de un tímido movimiento. Dijo que se sentía perfecto de piernas pero que no podía respirar, que no sabía lo que le pasaba. A Valverde no le sentó muy bien, porque después de moverse y soltarse, su compañero no remató, pero luego se habló y se entendió todo”.

“Lo que le pasó a Nairo”, dice su director, Eusebio Unzue, “es que llegaba ya asfixiado. El mismo acelerón de Valverde que él pidió para hacer daño a los demás, y lo hizo, le hizo daño también a él. Lo que le pasó, en resumen, es que no está tan fuerte como creía, y por eso se equivocó. No hay que pensar con las piernas, que las sentía bien, sino con la cabeza, y cuando decidió por orgullo seguir por Froome y Porte, quemó sus últimas fuerzas, y por eso le pasaron luego todos salvo Mollema…”.

Después de la contrarreloj, Nairo dijo que había estado dándole vueltas a la cabeza pensando qué le podía pasar para sentirse así de consumido, mal de forma, pese a que llegó como siempre, se preparó como los dos años que quedó segundo, se sentía ya preparado para ganar. “Creo que sufro un proceso alérgico”, dijo después de comprobar que en la contrarreloj había logrado resistir el asalto de Bardet y Porte, quinto y sexto, y, al mismo tiempo, acercarse a Mollema y Yates, segundo y tercero. “Debe de haber sido la combinación del calor y la montaña la que ha hecho que algo me esté dando alergia los últimos días. Espero que la lluvia que anuncian me ayude para luchar por el podio”.

“El podio de Nairo y la general por equipos, que lideramos, son nuestros objetivos”, dijo Valverde.

Antes de la contrarreloj, Unzue, más que pensar en el momento, en detalles, en la subida a Finhaut-Emosson, pensaba en el plano grande, en la evolución de un corredor excepcional, cuando reflexionaba sobre Nairo. “No hay que olvidar que todavía está en años de formación, de maduración. Es un superdotado, un prematuro, un prodigio, pero aún es un niño. 26 años no es nada para lo que tiene que seguir aprendiendo”, analiza el director del Movistar, con el que Nairo quedó dos veces segundo del Tour de Francia. “El golpe que se está llevando este Tour, que seguro que le afecta mucho psicológicamente, le va a venir muy bien para ello, porque está tan convencido de su excepcionalidad, de su superioridad, que se confunde a veces en sus análisis”.

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