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Así quedan los cuartos de final de la Eurocopa 2016

Cuatro partidos en cuatro días definirán entre jueves y domingo cuáles serán las semifinales del torneo

Cuartos de final de la Eurocopa 2016.  Sigthorsson celebra su gol ante Inglaterra.

Serán cuatro partidos en cuatro días, ocho naciones en liza para definir quienes acceden a las semifinales de la Eurocopa. Entre las grandes selecciones se han quedado fuera de los cuartos de final es la vigente campeona, España, y la siempre esperada y nunca recibida Inglaterra. Se echa de menos a Croacia, que se postulaba como una de las candidatas a dar el salto, y hay tres inesperados invitados: Polonia y las debutantes Gales e Islandia, que tratarán de dar réplica a ilustres como Francia, Alemania, Italia, Bélgica y Portugal.

Polonia-Portugal (jueves, 30 a las 21 horas en Marsella). Hace cuatro años los polacos dejaban a las primeras de cambio, y sin ganar un partido, la Eurocopa en la que ejercían como anfitriones. Ahora sueñan con llegar a la final gracias a un equipo maduro, tan sólido que solo ha permitido un gol en cuatro partidos, sufridor. “Supimos sacrificarnos”, rescató el técnico Adam Nawalka tras el agónico triunfo ante Suiza en octavos de final. Todo se mira desde un prisma positivo en Polonia, donde no marca Lewandowski, pero todos ponderan su aportación al grupo. “Centra la atención de los rivales y sus compañeros pueden liberarse”, dice el seleccionador. No hay poca cosa alrededor del delantero del Bayern. En el once titular ante los helvéticos se alineaban ocho futbolistas que juegan en grandes ligas. Y emergen piezas como el central Glik, del Torino, o Blaszczykowski, que llega fresco a la Eurocopa: apenas disputó una veintena de partidos con la Fiorentina tras perder el puesto en beneficio del español Tello.

Lewandowski durante el partido contra Suiza
Lewandowski durante el partido contra Suiza REUTERS

Portugal afronta su sexta presencia consecutiva en unos cuartos de final de la Eurocopa. Lleva 20 años en esa estancia y ahora tiene una buena oportunidad para hacer historia y alzar su primer título a nivel de selecciones. Tan calva pintan la ocasión que ni se debate el estilo. “No es el momento de discutir si se juega bonito o feo”, zanja el seleccionador Fernando Santos, que se ha entregado a una base de jugadores del Sporting lisboeta para cimentar el centro del campo con Adrien Silva, William Carvalho y Joao Mario. Los dos primeros empezaron el campeonato como suplentes. El meta Rui Patricio también defiende la meta verdiblanca, vivero en el que se formaron otros titulares contra Croacia como Cedric Soares, Fonte, Nani o Cristiano Ronaldo. Incluso el redivivo Quaresma. “No debemos hacer análisis clubistas. Este es el equipo de Portugal y vamos a morir en el campo para dar alegría a nuestro pueblo”, garantiza Santos, que valora a Polonia: "Tienen un buen equipo. Muchos de sus futbolistas están en la Bundesliga". Ocurre que solo Piszczek y Lewandowski disputaron esta pasada campaña la liga alemana.

Gales-Bélgica (viernes, 1 a las 21 horas en Lille). Empezaron con derrota y un aluvión de críticas y sospechas, pero los belgas van a más, reforzados además en lo moral porque saben que van por la parte más sencilla del cuadro. “Son los máximos favoritos para ganar la Eurocopa”, sentenció el veterano meta húngaro Király tras caer ante ellos en octavos de final. El subidón belga se refuerza por la eclosión de Eden Hazard en esos octavos de final, largamente esperada tras una campaña con el Chelsea en la que solo se exhibió para anotar un golazo al Tottenham que valió el alirón del Leicester. “Es el capitán y ha dado un paso adelante”, explica el seleccionador Marc Wilmots, que le dio esos galones antes del campeonato. El entrenador ha hecho retoques sobre su idea inicial. Fellaini ha salido del once y bien Mertens, bien Carrasco le dan al equipo mayor amplitud y liberan tanto al mediapunta del Chelsea como a De Bruyne para jugar por dentro. Ante Gales deberá buscar una alternativa a Vermaelen, que debe cumplir sanción.

Wilmots abraza a Hazard tras la victoria ante Hungría
Wilmots abraza a Hazard tras la victoria ante Hungría AP

“¿Por qué no vamos a soñar?”, se pregunta Chris Coleman, el seleccionador galés, que valora como su equipo sacó adelante el choque ante Irlanda del Norte sin ofrecer su mejor versión. “Si ahora ganas la Eurocopa tienes que retirarte inmediatamente”, le dijo el zaguero Neil Taylor a su compañero Andy King, que acaba de ganar la Premier con el Leicester. El equipo siente que Bélgica está a su alcance. Ambas selecciones se cruzaron en la fase de clasificación para esta Eurocopa, empataron en Bruselas a cero y en Cardiff vencieron los galeses hace un año con gol de Gareth Bale. Coleman tomará nota de aquellas citas y también del último partido ante los irlandeses. “Se demostró que no estamos cómodos si partimos como favoritos”, reflexiona el ex entrenador de la Real Sociedad. Ante Bélgica retomarán gustosos su rol de equipo menor y no faltará el capitán Ashley Williams que acabó dolorido en un hombro el último partido, pero estará listo para jugar el viernes.

Alemania-Italia (sábado, 2 a las 21 horas en Burdeos). Los germanos parecen haber tomado velocidad de crucero tras un inicio titubeante en el que el debate giraba en torno al falso nueve o la necesidad de alinear a un delantero. Los dos goles de Mario Gómez en los dos últimos partidos semejan haber fulminado el debate y enviado de paso a Mario Götze al banquillo, por más que Joachim Löw trate de quitar hierro. “La cuestión no es esa sino tener capacidad para llegar por las bandas”, apunta el técnico. Y ahí emerge la aportación de Draxler. “Estoy muy satisfecho con él, se está mostrando muy valiente en el uno contra uno”. Quien todavía no ha llegado, al menos al gol, es Thomas Müller. “Lo mejor es no pensar en si veo puerta y sí en la aportación y el rendimiento”, se defiende. Pero no deja de ser extraño en alguien acostumbrado a mostrarse en las grandes citas, un futbolista que ha marcado diez tantos en fases finales de un Mundial y tiene un extraño mal fario en las Eurocopas, en las que no ha logrado aún estrenarse.

Mario Gómez durante el partido contra Eslovaquia
Mario Gómez durante el partido contra Eslovaquia EFE

Italia tiene tocados a De Rossi y Candreva y pierde por sanción a Thiago Motta, pero llega como una moto después de tres victorias y una única derrota ante Irlanda en un partido en el que no se jugaba ningún objetivo clasificatorio. Ni Bélgica, ni Suecia, ni tampoco España han podido marcarle a Buffon y su defensa con los tres centrales que habitualmente le custodian en la Juventus. Subcampeona en la última Eurocopa, pero eliminada en la primera fase de los dos últimos Mundiales, Italia ha recobrado sus mejores sensaciones y se apresta ahora a un nuevo clásico, esta vez contra Alemania, a la que históricamente ha conseguido dominar en las más señaladas citas. Hace cuatro años la eliminó (2-1) en las semifinales. Pero en el recuerdo están también las victorias en esa misma estancia en los Mundiales del 2006 o de 1970 en dos inolvidables y agónicos partidos coronados por sendas prórrogas. O la final de Madrid en 1982 con Sandro Pertini festejando en el Bernabéu.

Francia-Islandia (domingo, 3 a las 21 horas en Saint-Denis). Los anfitriones van a empellones, sin discernir todavía si son más músculo que clase, con apuros para superar a rivales de segunda fila. Ahora sube el nivel de exigencia y Deschamps no podrá disponer de Rami y Kanté, sancionados. Para suplir al central maneja dos opciones: Mangala o Umtiti. Sin Kanté puede haber opciones para Cabaye o Schneiderlin o incluso apostar desde el inicio de un hombre bien abierto y dejar el centro del campo para Matuidi y Pogba. Coman puede ejercer ese papel, pero arrastra molestias y será duda hasta última hora. Pero Deschamps no deja de ser una caja de sorpresas. “Nuestros rivales saben mucho sobre nosotros, así que tenemos que estar buscando constantemente nuevas soluciones”, justifica. Con todo, Francia tiene también motivos para el aliento porque sus criticadísimos delanteros Giroud y Gignac han mejorado su rendimiento en un equipo siempre huérfano de Benzema.

Aron Gunnarsson celebra un triunfo islandés
Aron Gunnarsson celebra un triunfo islandés REUTERS

No hay mayor sorpresa en esta Eurocopa que la de Islandia, el país más menos habitado que jamás ha jugado una fase final de una gran competición de selecciones, un equipo coriáceo y con algún tic rústico que remite al fútbol británico de toda la vida, pero bien interpretado, con una solidaridad que conmueve. De esas fuentes han bebido. “Lagerback se merece una estatua”, dijo del seleccionador islandés su homólogo Roy Hodgson antes de que Inglaterra cayese de manera inopinada en una histórica eliminatoria de octavos de final. Porque Islandia va más allá de cualquier frontera antes conocida. Ahora buscará el más dificil todavía: Francia en Saint-Denis.

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