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A Bale le alcanza con saber centrar en París

Irlanda del Norte se condena con un gol en propia puerta ante la cuartofinalista Gales

Gales Irlanda del Norte
Bale, en el duelo ante Irlanda del Norte. Getty Images

La Eurocopa le sienta de maravilla a Gareth Bale, nacido en Cardiff, exjugador del Southampton y Tottenham por el que el Madrid pagó alrededor de 100 millones en 2013. El galés también fue protagonista contra Irlanda del Norte en un partido arbitrado por un inglés en París. El cartel británico de la jornada tenía su miga después del Brexit y Bale no se olvidó de firmar el triunfo histórico de Gales. Ni siquiera necesitó marcar, como en los partidos anteriores —suma tres goles—, sino que le alcanzó con poner un centro estupendo, por fuerte y bien dirigido, que acabó con un gol en propia puerta de McAuley.

Gales

3-5-1-1

Chris Coleman

1

Hennessey

5

James Chester

6

A. Williams

4

Ben Davies

2

Gunter

7

Joe Allen

10

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Ramsey

3

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Neil Taylor

11

Bale

16

Cambio Sale Jonathan Williams

Ledley

18

Cambio Sale Robson-Kanu

Vokes

1

McGovern

18

Hughes

20

Cathcart

5

Evans

13

Corry Evans

8

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

S. Davis

14

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Dallas

10

Lafferty

4

Cambio Sale Magennis

Gareth McAuley

16

Cambio Sale McGinn

Norwood

19

Cambio Sale Conor Washington

Ward

Irlanda N.

4-5-1

Michael O´Neill

No mereció Irlanda del Norte tanta desgracia, sin suerte por noveno partido consecutivo frente a los galeses, después de completar una notable actuación frente a los muchachos de Coleman. La jugada de Bale fue un punto y aparte: ubicado en el costado izquierdo, se perfiló muy bien para recibir el cuero de Ramsey y meterlo de primera, sin parar, como si fuera un latigazo, al corazón del área de McGovern. La pelota pedía la pierna del central o la del delantero, y McAuley se anticipó a Robson-Kanu en la dirección contraria. Ya no pasó nada más en el tedioso partido de París.

Hubo momentos en que, desde la distancia, pareció como si no quedara nadie en la tribuna de prensa, deseosos los periodistas de mezclarse con las dos hinchadas en la grada o hasta de salir a la calle para beber y cantar Will Grigg's on fire, porque poco había que ver en la cancha del Parque de los Príncipes. Jugaba muy agarrotada y responsabilizada Gales, dispuesta a asumir gravemente su condición de favorita, temerosa ante un rival más alegre e intenso, jaleada por el jefe O'Neill.

Aunque uno por uno los norirlandeses tienen seguramente uno de los peores curriculos del torneo, funcionan muy bien como equipo porque presionan, roban bien la pelota, tiran de vez en cuanto algún buen centro y rematan desde media distancia como constató Hennessey. Norwwod le pega bien al balón y lo descuelga una y otra vez Lafferty.

No entraba en juego Bale y apenas había noticias de Ramsey y Allen. A la que Ramsey tomó la pelota y la puso en el área, Vokes se quedó solo ante McGovern y remató tan mal que fue sustituido por Coleman. Bale apareció lo suficiente poco después en una falta rechazada por McGovern y más tarde en el gol de McAuley. Gales ya está en cuartos después de los tres goles y medio de Bale, que festejó el premio al mejor jugador con un paseo con su hija por el Parque de los Príncipes.

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