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Llull y Ayón hacen volar al Madrid en el Palau

El equipo de Laso iguala la final tras arrollar al Barça con una exhibición del base y del pívot

Robert Álvarez
Quique García (EFE)

Lull y Ayón, un base y un pívot, un dominador del ritmo y el tiro de larga distancia y un emperador del juego de altura, monopolizaron el segundo duelo de la final en el Palau Blaugrana. El Real Madrid, que el miércoles abandonó la cancha con un humor de perros tras ser derrotado con una canasta de Perperoglou en el último segundo, arrolló al Barcelona con una actuación implacable. La final está empatada a uno, pero el Madrid ha perfilado su imagen más aguerrida y eficaz en el Palau, la de esa máquina de anotar capaz de esquilmar al mejor equipo defensivo de la Liga y del continente, al que endosó 99 puntos en el primer envite y 90 en el segundo.

BARCELONA, 70; REAL MADRID, 90 (1-1)

Barcelona Lassa: Satoransky (8), Navarro (6), Perperoglou (10), Doellman (9), Tomic (14) —cinco inicial—; Ribas (6), Lawal (0), Abrines (0), Vezenkov (3), Samuels (9), Oleson (1), Arroyo (4).

Real Madrid: Llull (20), Carroll (2), Taylor (3), Thompkins (12), y Ayón (19) —cinco inicial—; Rudy Fernández (7), Nocioni (3), Doncic (2), Maciulis (0), Reyes (12), Sergio Rodíguez (10), Hernangómez (0).

Parciales: 12-28, 20-16, 26-22 y 12-24.

Árbitros: Hierrezuelo, Jiménez y Peruga.

Palau Blaugrana: 6.742 espectadores. El Madrid empata la final (1-1). El tercer partido se disputa el lunes en el Barclaycard Center.

Llull, Ayón y compañía convirtieron el segundo duelo en un recital de su equipo, que dominó por más de 20 puntos en la primera y en la segunda parte y gestionó con solvencia los vaivenes habituales en un clásico. El Barcelona llegó a situarse a cinco puntos, acarició la posibilidad de la remontada, pero solo en un pasaje muy fugaz de la hora y media larga que se prolongó su martirio. El equipo de Xavi Pascual delató lagunas demasiado profundas: su mal inicio, sus desajustes en rotaciones a veces inexplicables, su inoperancia frente a la presión defensiva del Madrid. La cantidad de talento que reúne el Barcelona es notable, pero a menudo pierde el rumbo. Recuperar esas caídas en picado tan abismales exige heroicidades, a veces, de todo punto imposibles.

Sergio Llull se tomó el segundo partido como si se tratara de la final olímpica de los 100 lisos. Salió disparado, un avatar de Usain Bolt. Y enfrente se le plantó un quinteto azulgrana que imitó al del Madrid en el primer encuentro, paquidérmico, torpón en el manejo del balón y nefasto en el tiro. El marcador iluminó un 2-11, como en el primer partido, pero al revés. A diferencia de aquél encuentro en el que Llull, Rudy y Carroll salieron desde el banquillo madridista para cambiar el rumbo de los acontecimientos, el Barcelona no dio con el punto de inflexión.

Laso y Ayón.
Laso y Ayón.Quique García (EFE)

Continuó pusilánime en la defensa del interior de la zona, incapaz en su lentitud de obstaculizar los tiros exteriores o de obtener alguna canasta por piernas. Tenía que rumiar cada uno de sus ataques, secos Abrines, Navarro, Satoransky, Oleson. Xavi Pascual recurrió a Arroyo, inédito en el primer partido, que pasó por el partido de puntillas. Para colmo, Tomic, uno de los pocos que alimentaban con una mínima regularidad el marcador del Barcelona, sumó pronto tres faltas. Y Lawal, una de las bazas de Pascual para contener la eficacia de Ayón, Thompkins y Felipe, también se lastimó y apenas jugó tres minutos.

La desventaja del Barcelona llegó a ser kilométrica, 16-37, tras un triple de Sergio Rodríguez. El Madrid dominaba el rebote (8-13), había anotado cinco triples y solo uno el Barcelona y había mimado el balón con solo dos pérdidas, cuatro menos que los azulgrana. En esos baremos se mantuvo hasta el final.

Perperoglou y Pau Ribas espolearon al Barcelona, que aceleró con un 11-0 y se puso a diez puntos. El Madrid recuperó el tono antes del descanso, pero Navarro, Samuels y Perperoglou le encontraron las costuras a la defensa del Madrid, que echó de menos un mayor peso en el juego de Rudy Fernández, Maciulis y Carroll.

El Barcelona llegó a situarse a cinco puntos (52-57). Navarro sufrió un esguince que le hizo ir al banco durante unos minutos. En su ausencia, Llull volvió a ser el amo y señor de la cancha. Ayón y Thompkins tiraron del carro cuando el base menorquín se tomó un respiro. Y el Madrid retomó la marcha en momentos clave. Abrió brecha en el inicio del último cuarto (59-76) y voló, tirado por Llull y Ayón.

EL CALENDARIO

Barça, 100; Madrid, 99 (1-0)

2º Barça, 70; Madrid, 90 (1-1)

Madrid-Barça: Día 20 (20.00, Tdp y C+ Deportes)

Madrid-Barça: Día 22 (20.30, Tdp y C+ Deportes)

Barça-Madrid: Día 25 (19.00, La 1 y C+ Deportes)

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Sobre la firma

Robert Álvarez
Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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