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Vives se viste de Llull

Una canasta inverosímil del base del Valencia derrota al Madrid en la prórroga y sobre la bocina (87-86) y fuerza el cuarto partido en su eliminatoria de semifinales

Lucic machaca ante Ayón
Lucic machaca ante Ayón EFE

El Valencia forzó el cuarto partido en su eliminatoria de semifinales ante el Madrid con una demostración de orgullo coronada por una canasta inverosímil de Guillem Vives. Quedaban 10 segundos para el final de la prórroga, Felipe había anotado el segundo de los dos tiros libres que tuvo, y el base internacional cogió el balón en busca de un milagro. “El entrenador me ha dicho que corriera y luego, con mucha suerte, ha entrado. El año pasado lo sufrimos nosotros. Tiene mérito porque con muchas bajas hemos tirado para adelante”, contó el protagonista tras su bingo ante Nocioni. “Ha sido bestial. Llevo 750 partidos de Liga y no recuerdo ninguno como este”, remató el técnico local, Pedro Martínez. Su equipo acababa de ganar un partido bravo, cargado de tensión, con tres mates de Lucic, seis tapones de Ayón, seis triples de Rudy, 34 puntos de la pareja Sato-San Emeterio (a 17 por barba) y un sinfín de vaivenes en el marcador hasta el 87-86 definitivo.

Valencia, 87-Real Madrid, 86

Valencia Basket: Vives (12), Stefansson (3), Sato (17), Shurna (3) y Hamilton (10) —quinteto inicial—; Lucic (18), Dubljevic (5), San Emeterio (17), Peterson (-) y Trías (-).

Real Madrid: Sergio Rodríguez (8), Maciulis (-), Taylor (5), Thompkins (14) y Ayón (4) —quinteto inicial—; Llull (11), Rudy Fernández (22), Nocioni (10), Carroll (8), Felipe Reyes (4) y Doncic (-).

Parciales: 25-19; 22-26; 17-11; 10-18; 13-12.

Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro y Bultó. Eliminaron por faltas a Llull en el Real Madrid y Sato en el Valencia.

Pabellón de La Fonteta. Unos 8.500 espectadores.

El Valencia, que en febrero perdió a Van Rossom y el mes pasado a Sikma, llegaba a la cita clave con la baja de Rafa Martínez, que se fracturó un dedo de la mano izquierda en el segundo partido, y la duda de Diot, con problemas musculares en la pierna derecha. Pero no paró ahí el parte médico de los locales. A los cinco minutos de partido, en un contragolpe valencianista, Shurna dijo adiós al partido. Maciulis intentó taponar su entrada a canasta y el ala-pívot estadounidense cayó de forma aparatosa sobre su brazo derecho. Los médicos se lo llevaron directamente al hospital. Después se conoció el diagnóstico: fractura de húmero.

Para entonces, el Madrid iba por delante en el marcador 12-13, pero la pérdida de Shurna espoleó a los naranjas, que firmaron un contundente parcial de 11-2 en apenas tres minutos. Jugando a campo abierto el Valencia cogió carrerilla. “Es un problema de energía defensiva”, clamaba Laso a sus jugadores. Primero, la conexión Chacho-Thompkins, y después, con el doble martillo de Llull y Rudy, el Madrid capeó el temporal. Del 27-19 del minuto 11 se pasó al 36-41 del 18. Pero para entonces Lucic se había convertido en el protagonista del choque. El serbio, con dos mates de videoteca ante Ayón y Thompkins incluidos, salió victorioso de su mano a mano con Rudy y los locales llegaron por delante al descanso (47-45, m. 20).

La rotación de Pedro Martínez se quedó reducida a siete piezas. Diot apenas aguantó cinco minutos en pista y Trías, con solo un minuto de juego en los playoffs y apenas una docena de partidos en su expediente, fue rescatado de su ostracismo. Pero el carácter de Sato y San Emeterio bastó para compensar el desequilibrio. El internacional español aprovechó la candidez defensiva de Doncic y propició el despegue de su equipo (64-54, m. 29).

Se lanzó el Madrid a por la final en el cuarto definitivo con un parcial de 3-13 arranque (67-69, m. 35). Sin embargo, en mitad de la escalada, los blancos perdieron a su especialista en remontadas. A falta de 7m 56s para la conclusión del tiempo reglamentario, Llull quedó fuera de combate. El menorquín recibió al tiempo la cuarta personal por una falta a Stefasson y la técnica que suponía su exclusión por protestar un flopping (simulación) previo de Vives.

El parquet se convirtió en un cuadrilatero y Sato y Rudy acaudillaron a sus respectivas tropas. El alero del Valencia robó a Ayón un rebote crucial y acto seguido anotó el triple que ponía el empate a 74 a 1m 45s del final. Nadie lo deshizo y el duelo se fue a la prórroga. En el tiempo extra, el Madrid llegó a colocarse con siete puntos de ventaja (76-83, m. 43). Pero la casta valencianista pudo más que los puntos de Rudy. No estaba Llull en pista y Vives opositó a héroe. Esta vez el patrón de los imposibles se vistió de naranja. El cuarto asalto, mañana jueves (21.00, C+ Deportes) también en La Fonteta.

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