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Garbiñe Muguruza desborda a Stosur y hace historia en París con su desembarco en la final de Roland Garros

La hispano-venezolana se impone a la australiana (6-2 y 6-4, en 1h 16m) y se medirá mañana a Serena (7-6 y 6-4 a Bertens). Hacía 16 años (Conchita Martínez, 2000) que una española no luchaba por el título

Garbiñe Muguruza
Garbiñe Muguruza celebra el triunfo y el pase a la final. REUTERS

Desbordado el río Sena, la australiana Samantha Stosur no sufrió este viernes la inclemencia del agua, que anegó paseos y obligó a evacuar las salas inferiores del Louvre, pero sí la de una tenista que zarpazo a zarpazo va haciendo historia. Garbiñe Muguruza, tan desbordante como el caudal desatado, batió (6-2 y 6-4, en 1h 16m) en las semifinales a Stosur (24 del mundo, 32 años) y tendrá mañana a su alcance (15.00, Eurosport) el título de Roland Garros, con Serena Williams (7-6 y 6-4 a la holandesa Kiki Bertens) de por medio. Hacía 16 años (Conchita Martínez, 2000) que una española no disputaba la final del gran torneo francés y hay que rebobinar a 1998 para dar con la última tenista nacional que levantó el trofeo en la pista Philippe Chatrier: Arantxa Sánchez Vicario.

En una mañana gélida y con muchísima humedad en el ambiente, la bola de Muguruza cayó como un martillo pilón sobre Samantha Stosur. A esta, finalista en 2010, con un laurel del Grand Slam (US Open 2011), no le quedó más remedio que capear el temporal como pudo. Muguruza la sometió de principio a fin, con una exhibición de golpes durísimos y profundos que atropellaban a la oceánica. El tiempo de estos días en París ha roto por completo el ritmo el programa del torneo, pero también hace que la pelota pese más porque la tierra está empapada y absorbe el agua. Esto, que en un principio podía ser una rémora para Garbiñe porque la bola pierde un punto de velocidad y revoluciones, exige un plus de fuerza a las jugadoras en los golpes y solo las más potentes, como ella, logran sacarle partido.

Y ahí, bajo esa circunstancia, Muguruza dominó en la pista Suzanne Lenglen (la segunda en orden de importancia en Roland Garros). Llevó la iniciativa desde el principio, con tiros que obligaban a recular a Stosur y le atropellaban una y otra vez, con permanentes dificultades para darle vuelo a la bola y sufriendo a más no poder con el saque (solo retuvo el 38% de los puntos con segundos y el 55% con los primeros). De hecho, de arranque, Garbiñe Muguruza se lo quebró dos veces y emprendió la ruta hacia la final. Si otros días tuvo mayor protagonismo su revés (letal, sobre todo al resto), esta vez su derecha fue un mortero muy preciso.

Tercera en el 'ranking' mundial

Tan violentos eran sus golpes que Stosur a duras penas podía poner la raqueta y tratar de darle algo de dirección. Sin embargo, no fueron ni una, ni dos, ni tres, sino unas cuantas más, las bolas que se perdieron directamente a las gradas, en formato beisbolístico de home run. Sufrió de lo lindo Stosur, que aún y todo fue capaz de aplacar en algunos momentos el bombardeo y oponer resistencia en el segundo parcial (el primero se resolvió en 32'), si bien es cierto Muguruza no ofreció en ningún momento la sensación de poder perderlo. Con un 78% de efectividad con el primer servicio, no dio la más mínima opción. Lo repite su propio técnico, el francés Sam Sumyk: "Depende todo de ella".

Serena Williams, durante la semifinal frente a Bertens.
Serena Williams, durante la semifinal frente a Bertens. AFP

Con este triunfo, Muguruza asciende de la cuarta a la tercera posición del ranking del circuito femenino, su mejor registro; la primera vez que ocupó el podio fue en octubre del año pasado. Tras el éxito del año pasado sobre la hierba del All England Tennis Club de Wimbledon, donde concluyó subcampeona (le ganó Serena en la final), la caraqueña tiene ahora la oportunidad de ganar su primer grande y, a sus 22 años, repetir los éxitos que protagonizó Arantxa Sánchez Vicario hace ya prácticamente dos décadas (1989, 1994 y 1998). Enfrente estará la reina de la WTA, que jugará su cuarto partido seguido y que en los tres previos sumó 4h 49 m sobre la arena; frente a ella, 3-1 en contra. Sin embargo, la única victoria se produjo sobre la arcilla de París.

"Puedo darle muchísima guerra"

"Ahora, contra Serena, no voy a pensar en absolutamente nada de eso, en qué puede hacer o dejar de hacer ella", decía la hispano-venezolana, sonriente pero muy comedida, durante la conferencia de prensa. "Debo pensar en lo que yo puedo hacer, no en lo que ella ha hecho. Debes fijarte en el proceso y no en las cosas que no puedes controlar". Preguntada sobre una supuesta lesión de su rival, con una sobrecarga muscular filtrada por su preparador, Patrick Mouratoglou, no quiso entrar a valorar el asunto, aunque sí dejó claro que no especulará: "Si ella o su entrenador quieren decir que está en sus manos… no creo que eso sea cierto del todo. Creo que yo también puedo darle muchísima guerra".

Pese a que aún queda el poso de la final de Wimbledon en 2015, Muguruza prefiere remitirse al precedente entre ambas en París. Aunque desde entonces (28 de mayo de 2014) todo ha dado un giro para ella ("soy una nueva Garbiñe"), ese día supuso su presentación estelar en el tenis. "Me suelo acordar de la final de Wimbledon, pero seguro que ella también se acuerda del de París [entonces, doble 6-2]. No hay nada que perder, saldré con todo lo que he aprendido y a intentar que esos pocos errores que tuve en Londres no vuelvan a pasar otra vez".

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