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El último partido de Luis Suárez

Entrenadores y ex jugadores creen que el juego del goleador del Barcelona, que persigue la Bota de Oro, se basa en que vive cada encuentro como si no hubiera mañana

Luis Suárez, en la ciudad deportiva del Barcelona
Luis Suárez, en la ciudad deportiva del Barcelona. REUTERS

“Para nosotros, en Uruguay, no es Suárez, es Luis. Es más, te diría que le llamamos Luisito”, explica Martín Lasarte, el técnico que hizo debutar a Luis Suárez (Salto, Uruguay; 1987) en Primera con el Nacional en marzo de 2005. “Nadie le dice Suárez en Uruguay. Todo el mundo le conoce como Luisito. Él no debe poder caminar tranquilo por la calle en ningún lado del mundo, pero en Montevideo seguro que sí lo hace. Aquí somos muy poquitos [tres millones de habitantes], nos conocemos todos, y él nos representa como nadie. Es uno de los nuestros”, suma el Chino Recoba. Hasta el expresidente de Uruguay, José Mújica, se le pusieron los pelos de punta cuando la FIFA lo sancionó, tras su mordisco a Chiellini en el Mundial de Brasil 2014. “Viene de un lugar muy pobre. La rabia le enfurece, y él no se domina. Su problema que no se soluciona con sanciones. En la FIFA son una manga de viejos hijos de puta”, sentenció Mújica.

Suárez, en cambio, olvida. “No le guardo rencor a la FIFA, el respeto que no me tuvieron a mí, yo sí que se lo tengo”, convino el goleador charrúa. Tras su fatídico paso por el Mundial de Brasil, aterrizó en Barcelona para jugar al lado de Messi y compañía. Y, aunque todos esperaban sus goles, nadie sospechaba que el 10 miraría la tabla de Pichichis azulgrana desde el segundo lugar del podio.

Desde que Samuel Eto'o marcara 30 goles en la Liga en la temporada 2008-2009, nadie en el Barcelona se había atrevido a discutirle el liderazgo goleador a Messi. Hasta que llegó Suárez. El 10 se arrinconó en la orilla del 7 y el 9 jugó de 9. En su primera campaña como azulgrana firmó 16 goles en 27 partidos de Liga y esta temporada ya lleva 37 en 34 partidos. Está a una diana de igualar la marca de Hugo Sánchez. “Estar a un gol de Hugo Sánchez es increíble”, afirma Lasarte; “cuando Suárez fichó por el Barcelona yo pensé: ‘este no va a jugar en el Barça para ser el lacayo de Messi”. Y, el exentrenador de la Real Sociedad, añade: “Antes de que Luis llegara al Barcelona, pasaron muchos delanteros que estaban demasiado pendientes de lo que hacía Leo en el campo. Luis, en cambio, no. Y no solo no fue su lacayo, sino que es su gran colaborador”.

“Al principio yo tenía mis dudas de si podían jugar los tres juntos”, analiza Gustavo Poyet. “Y partiendo de esa base”, continúa Poyet, “menos podía imaginar que Luis iba a ser capaz de marcar tantos goles. Pero, una vez que comenzó a jugar de 9 y que entre los tres dejaron los egoísmos a un lado, no dudé de que fuera a hacer muchos goles. Los había hecho en todos lados”. “No me sorprendió tanto la cantidad de goles que marcó sino la velocidad a la que se adaptó al fútbol español”, tercia Recoba. El delantero uruguayo ya se había calzado la Bota de Oro, en la temporada 2013-2014, por sus 31 goles en la Premier con la camiseta del Liverpool. Y también había sido el máximo goleador de la liga holandesa en el curso 2009-2010 (35). “Ni él se imaginaba que iba a marcar más goles con Messi”, afirma, entre risas, Mario Alberto Kempes. “Es verdad, es raro”, dice Suárez; “el último goleador en España antes de Messi y Cristiano fue un uruguayo, Forlán”.

Sin embargo, Suárez no está obsesionado en convertirse en el máximo artillero de la Liga. “El Pichichi no sirve de nada si no ganamos la Liga”, afirma el charrúa. Sin embargo, parece que sus compañeros sí lo están. “Sin hablarlo ni pactarlo veo que mis compañeros me buscan más. Es un gesto que se agradece. Eso es una muestra del compañerismo que hay en el equipo”, subraya Suárez. “Cuando se llegó a esta altura del campeonato y Suárez estaba peleando palmo a palmo con Cristiano, los otros dos empezaron a darle más la pelota. Entre ellos tres no hay egoísmos y narcisismos”, analiza Kempes.

Entre exquisitos

“Ellos tres se complementan muy bien. Uno tiene que hacer el juego sucio: meter el cuerpo y chocar con los defensas. Luis siempre fue muy inteligente para jugar al espacio. En el Liverpool tenía que correr 70 metros para atrás y para adelante. Y hacía todo solo. Ahora corre solo para adelante y tiene a su lado a Messi y Neymar”, explica Recoba. Y se suma Kempes: “En el Barça, salvo los defensores, son todos jugadores exquisitos. Cracks por sí solos. Y a veces, ves que a Suárez le rebota una pelota y al lado de los otros dos parece que no es tan habilidoso, pero para hacer los goles que hace tienes que ser muy bueno”.

“Quizás Suárez no tiene la habilidad de Messi y de Neymar, pero Luis tiene algo que no tiene nadie en el mundo del fútbol: juega cada partido como si fuese el último de su vida. Algunos dicen que Cristiano es así, pero yo creo que Luis, en ese sentido, está por encima de todos. Y por ese motivo Suárez no necesita tener la calidad de los otros”, analiza Poyet. Y Lasarte busca explicar el porqué: “Para Luis el gol forma parte de su vida. Eso se percibe en jugadas como la del gol que le marca al Espanyol de cabeza [se saca de encima a Javi López en un córner], o en el penalti que supuestamente le roba a Neymar. Tiene esa picardía propia del jugador que entiende que el fútbol está hecho de otros condimentos. Una picardía muy sudamericana, muy uruguaya”.

“En Uruguay habla mal de quien quieras, pero nunca lo hagas de Suárez”, concluye Poyet.

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