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Karanka, cara; Benítez, cruz

El técnico vasco confirma el regreso del Middelsbrough a la Premier y el Newcastle puede descender el miércoles si el Sunderland gana al Everton

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Karanka y los jugadores del Middlesbrough. AP

Aitor Karanka lleva al Middlesbrough a la Premier League el mismo día que el Newcastle dirigido por Rafael Benítez pone un pie en la segunda categoría del fútbol inglés, la Championship. Cara y cruz para los dos técnicos españoles afincados en dos de los emblemáticos equipos del norte de Inglaterra. Karanka cantó victoria con su habitual contención tras empatar en casa contra el Brighton, que necesitaba la victoria para poder subir, en una suerte de final por la segunda plaza de ascenso que deparaba la última jornada del campeonato. En la Premier aún no está nada sentenciado, pero el Newcastle, que encadena cinco jornadas sin perder sumó en casa del colista Aston Villa un empate dañino para sus aspiraciones porque el Sunderland ganó al Chelsea (3-2) y si gana el miércoles en casa al Everton en partido aplazado habrá certificado el descenso del equipo que entrena Benítez.

Si el Sunderland gana al Everton el encuentro aplazado, el Newcastle certificará el descenso

La situación es crítica para el Newcastle, que necesitaría ganar en la última jornada al Tottenham y que el Sunderland apenas consiguiese sumar como máximo un empate entre el partido que tiene pendiente contra el Everton y su visita al Watford en el cierre del campeonato. Además dos victorias del Norwich, que juega contra los mismos rivales que el Sunderland pero en diverso orden, también le dejarían salvo inesperada goleada final sin opción de salir de los puestos de descenso. Le faltó pujanza al Newcastle ante un rival descendido y que jugaba ante una parroquia en contra, apenas sufrió en defensa, pero no disparó a puerta, solo animado por la aportación de Ayoze Pérez, que saltó al campo a menos de media hora del final.

Karanka sí pudo cantar victoria y el Middlesbrough regresa a la máxima categoría después de siete años de ausencia. Fue en un partido que en Inglaterra se presentó como el de los 170 millones de libras (unos 215 millones de euros) por el capital que se embolsa como mínimo un equipo que juega la Premier por derechos de televisión y participación. Middlesbrough, que jugaba ante su público, y Brighton llegaron empatados en la tabla y con la ventaja para los primeros de saber que el empate les bastaba para cumplir el objetivo gracias a su mejor diferencia de goles anotados y encajados (en las Islas se considera el general en caso de igualdad). Marcó de inicio el charrúa Stuani y el partido se abocó a un dominio del Brighton e incesantes contras locales, nada finos en la definición. A los diez minutos de la segunda parte marcó Dale Stephens para los visitantes al aprovechar en el segundo palo una falta sobre el área, pero apenas dos minutos después se enzarzó en una discusión con el uruguayo Gastón Ramírez y en la siguiente acción zanjó la disputa con un plantillazo en la tibia.

Me gustaría tirarme en mi cama y llorar 24 horas  porque no puedo explicar todas las emociones que siento

Aitor Karanka

Ramírez dejó el campo en camilla con una profunda brecha en su pierna y Stephens se fue tras ver la tarjeta roja. “No fue una jugada de expulsión”, protestó al final el técnico visitante Chris Hughton, aquel coriáceo lateral que defendió durante años la camiseta de la selección irlandesa. El Brighton ha anunciado que apelará la decisión del árbitro para que Stephens pueda estar disponible para iniciar el play-off de ascenso. Con todo, las imágenes de la pierna de Ramírez no son aptas para todos los públicos.

Incluso con diez el equipo de Karanka sufrió para mantener la paridad y sellar el ascenso. Apretó el Brighton, pero se topó con un monumental Dani Ayala, que se impuso en el juego aéreo en casi todos los balones al área enviados por el rival. Luego el zaguero sevillano salió a hombros como si el Riverside Stadium fuese la Maestranza. Ocho largos minutos de añadido precedieron la invasión final de césped por parte de la hinchada local. “Fueron dos años y medio de mucho trabajo. Es imposible describir lo que siento ahora”, explicó Karanka, que apenas se desprendió de su gesto adusto aunque la procesión la llevaba por dentro: “Me gustaría tirarme en mi cama y llorar durante 24 horas seguidas porque no puedo explicar todas las emociones que siento”. Y confirmó su intención de seguir en su cargo a pesar de que hace dos meses estuvo a punto de salir del club. “Tengo tres años firmados y el contrato está ahí. Pensando en lo complicado que ha sido lograr el ascenso puedo garantizar que no me iré por decisión propia, sólo hay veinte privilegiados que pueden entrenar en la Premier y después de estos años de esfuerzo voy a ser uno de ellos”, matizó.

El año pasado el Middlesbrough se quedó fuera del ascenso tras caer en la final del playoff ante el Norwich. El Brighton se aboca ahora a buscar el éxito en esa estancia, primero ante el Sheffield Wednesday a doble partido y luego en una final ante el vencedor del duelo entre Hull y Derby County.

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