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Una clase con Djokovic

El número uno regresa a la arena de Madrid con un triunfo ante el croata Coric (6-2 y 6-4), en el que dice reconocerse cuando comenzó en el circuito. "A veces me veo en él cuando tenía su edad", le elogia Nole

Coric y Djokovic se saludan tras el partido.
Coric y Djokovic se saludan tras el partido. Getty

Tres años después, en una circunstancia muy diferente y con aplausos, en lugar de silbidos, el serbio Novak Djokovic regresó a la Caja Mágica. Llevaba ya unos días ejercitándose en las pistas exteriores, pero aún no había desfilado por la central. Lo hizo este miércoles, a primera hora de la tarde, cuando el sol endulzaba la franja vespertina. Y lo hizo frente al joven Borna Coric, que a pesar de perder (6-2 y 6-4) y despedirse de Madrid en la segunda ronda se llevó una valiosa lección y el elogio del número uno.

Dice Djokovic que, en muchos rasgos, se reconoce en la promesa croata. Entre los permanentes ejercicios de asociaciones que se hacen en el deporte, hay uno que equipara a ambos desde hace tiempo. Tal vez sea demasiado pronto, pero si la comparativa llega en boca del número uno se debe tener en cuenta. "A veces me veo en él cuando yo tenía su edad", le explicó Nole a Alex Corretja, en función periodística, sobre la tierra batida de la pista Manolo Santana; "es muy maduro en el juego y tiene una mentalidad fuerte. Le deseo lo mejor".

Para Djokovic, su vuelta a Madrid supuso rebobinar por partida doble. Primero, porque la última vez se marchó de madrugada y pitado por el público, a favor de Grigor Dimitrov; y segundo, porque al otro lado de la red se encontró con un estupendo jugador que está llamado a ser una de las referencias en el futuro del tenis. Nacido en Zagreb hace 19 años, Coric tiene madera de campeón. Tiene las formas, una derecha endemoniada, inteligencia y servicio, pero además cuenta con el hambre propio de aquellos que desean dejar huella.

Tutorizado por el británico Miles Maclagan -en su día tutor de Andy Murray-, este miércoles ofreció una más que digna resistencia ante el número uno, que no perdió detalle de lo que hacía su rival. Djokovic, superior a él, a cualquiera hoy día salvo accidente, supervisó cada una de sus acciones. El de Belgrado, que esta vez fue aplaudido por la grada, le observó incluso con relativa condescendecia en algunos puntos, como diciéndole: 'Deberías haberlo hecho así'.

Fue, en definitiva, una clase magistral para Coric, cuyo nombre suena en la ATP desde 2013 y que de mantener su progresión puede llegar a las cotas más altas del ranking. Hoy día aún es una rising star (estrella emergente), pero entre los especialistas el juicio es unánime: lo tiene todo. "Hoy me he enfrentado a un duro rival, con mucho talento, así que no quería darle mucho ritmo. Es joven y no tenía nada que perder. Le he visto muy bien, tiene mucho potencial", concluyó sentenció el gran jefe del circuito.

Ahora, Djokovic se medirá en los octavos de final a Roberto Bautista Agut. El castellonense (6-3, 5-7 y 7-5 a Feliciano López), en clara progresión esta temporada, ya le planteó batalla en la última edición del US Open. Pero, ya se sabe: la bestia no suele hacer concesión.

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