El triunfo de Lucas

El extremo, siempre un secundario en la cantera, se confirma en el primer equipo aprovechando una nueva oportunidad, gol incluido, ante el Villarreal

Lucas Vázquez aplaude a la afición al finalizar el Madrid-Villarreal.
Lucas Vázquez aplaude a la afición al finalizar el Madrid-Villarreal.MARISCAL (EFE)

El Real Madrid Castilla ascendía por última vez a Segunda División en el año 2012 después de vapulear al Cádiz. En aquel filial de récord a los mandos de Alberto Toril brillaba una camada de canteranos que se presentaba como una de las más prometedoras en muchos años. Jesé, Carvajal y Morata eran los punteros de una generación en la que pedían paso también jugadores como Nacho, Álex Fernández o Joselu. Poco se hablaba entonces de un extremo rápido y bajito que crecía a la sombra de Jesé. Era Lucas Vázquez. El gallego, solo cuatro temporadas después de ser un secundario en uno de los mejores filiales de las últimas décadas, ha pasado por la derecha a un sinfín de canteranos llamados a triunfar de blanco para poner el pie al Santiago Bernabéu. Este miércoles, el estadio blanco volvió a rendirse al extremo en el minuto 83, cuando Zidane le sustituyó después de otra sobresaliente actuación.

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El de Lucas es el triunfo del trabajo, el esfuerzo y la perseverancia. Tras el ascenso, el extremo continuó a la sombra de Jesé. Aguardaba su oportunidad en la retaguardia, sin hacer apenas ruido, cumpliendo siempre que Toril le requería para dar aire a los Jesé o Morata. Igual que hace ahora. Lucas fue recomprado del Espanyol este verano, equipo al que llegó y en el que destacó tras un año liderando al Castilla, y desde entonces no ha hecho otra cosa que pelear y esperar. Lo hizo con Benítez, a quien se ganó rápido, y lo hace ahora con Zidane, a quien ha convencido tras un comienzo con pocas oportunidades. La de este miércoles fue última que le brindó el francés. Zidane eligió a Lucas para sustituir al maltrecho Gareth Bale, de nuevo con molestias musculares.

El técnico optó por el trabajo y la valentía del extremo en lugar de dar una nueva oportunidad a Isco o James de reinsertarse entre los titulares. Y Lucas, como acostumbra, no le falló. Además de dar kilómetros, velocidad, asociación y desborde, confirmó la victoria del Madrid con una cabalgada por la banda derecha culminada en un buen disparo que terminó significando el dos a cero del Madrid. Zidane le comunicó su titularidad solo unas horas antes del partido. "El míster antes de salir al estadio da la charla con el once y ahí es cuando me enteró de que soy titular. Estoy contento con mi papel", reconoció el jugador después del encuentro.

El revulsivo perfecto

Un cometido que ha ido cogiendo peso partido tras partido. Zidane, a su llegada, no parecía confiar en Lucas, con el que contó en solo uno de sus cinco primeros encuentros al frente del Madrid. El extremo fue convenciendo al técnico, que le premió con minutos en los tres partidos siguientes. Su esfuerzo, trabajo y buen hacer tuvieron su recompensa hasta el punto de ganarse tres titularidades consecutivas en Liga ante Levante, Celta y la Unión Deportiva en las que firmó una asistencia.

El Madrid arrancó con él la racha triunfal en Liga que aún perdura. Además de electricidad y profundidad en ataque, aporta en defensa ayudando al equipo a conseguir el tan ansiado equilibrio. Pese a no contar ante el Wolfsburgo, el canterano ha seguido siendo clave en la competición doméstica, en la que suma dos goles y una asistencia en los últimos tres partidos. Ahora, con las molestias de Cristiano y Bale, su papel se presume más importante si cabe. Lucas, que suma dos goles y nueve pases de gol en 29 partidos, se confirma en el Madrid, donde brilla a la sombra como ya hizo años atrás en La Fábrica.

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