Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El largo final de Kobe

Debe haber alguien más como yo que sea consciente de que su carrera se acaba y que ya esté harto de que se siga hablando de él

Kobe Bryant tras un partido contra Utah Jazz.
Kobe Bryant tras un partido contra Utah Jazz. AP

Poco antes de morir, cuando ya sabía que su final estaba cerca por culpa de la leucemia, la guionista Nora Ephron decidió escribir una cáustica obra de teatro. Algo inesperado porque Ephron era sobre todo conocida por sus amables guiones de además de “Cuando Harry encontró a Sally”, “Algo para recordar” y “Tienes un e-mail”, además de por escribir divertidas y oscuras piezas de autocrítica. ¿Por qué escribir una obra condensando toda esa ácida autoflagelación? ¿Por qué no hacerlo sobre lo que le sucedía y su forma de afrontarlo?

Es difícil saberlo, pero creo que si pensamos en la retirada de Kobe Bryant podríamos llegar a una respuesta.

De la misma forma que ella tenía todos los datos para escribir sobre su muerte, yo también tengo todos los datos sobre la retirada de Kobe. Tenemos la misma edad. Jugué en su equipo (unas semanas). Y aunque no alcancé su excelencia en el juego, desde luego estuve más cerca de hacerlo que la inmensa mayoría de periodistas y analistas deportivos.

Mantengo ciertos prejuicios contra Kobe, en parte a causa de mi fugaz paso por su equipo y en parte por su comportamiento desde entonces

También tengo un problema: mantengo ciertos prejuicios contra el mencionado jugador, que no me cae muy bien (en parte a causa de mi fugaz paso por su equipo y en parte por su comportamiento desde entonces). Así que es difícil que sea objetivo. Resulta complicado hablar de la grandeza de alguien cuando piensas que ese alguien es un imbécil.

Puede, no obstante, que simplemente esté celoso. A lo mejor, de forma no consciente, desearía ser él aunque sinceramente no lo creo. No, en serio, claro que me hubiera gustado ser mejor jugador cuando me dedicaba a ello profesionalmente, pero lo cierto es que ahora paso. Y me hace muy feliz no haber sido mundialmente famoso, porque si ya es difícil encajar en el mundo real cuando no lo eres…

Vale, entonces el problema es que tengo miedo a profundizar, como exige cualquier texto, hasta alcanzar la verdad. ¿Y cuál es esa verdad? ¿Que su retirada ahonda en mi sentimiento de tristeza porque pone de relieve la distancia entre mi vida anterior, cuando pensaba que el baloncesto me llenaba, y la actual, mucho más simple?

Sobre eso sí que puedo escribir, pero tampoco sería la verdad. La verdad verdadera es que no siento nada por su retirada. Mis neuronas dedicadas a Preocuparme Sobre Kobe Bryant se ocupan a otras tareas desde hace años.

Me pregunto si Ephron sentía lo mismo. No sobre Kobe claro, sino sobre su propia muerte. Me pregunto si sentía que ya le había dado demasiadas vueltas a su mortalidad y si simplemente estaba… cansada y por eso decidió escribir una obra de teatro.

Así que ¿por qué malgastar energías escribiendo sobre el escolta de los Lakers si no me importa nada?

Pues porque tengo el pálpito de que debe haber alguien más como yo ahí fuera, alguien que sea consciente de que su carrera se acaba y que ya esté harto de que se siga hablando de él.

Y además, porque tampoco sabría por dónde empezar a escribir una obra de teatro.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información