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Un tirano y una sonrisa

Novak Djokovic, tras ganar en Qatar.
Novak Djokovic, tras ganar en Qatar. EFE

07/01 Jueves

Entramos en año olímpico, y las noticias que llegan desde Río no son especialmente halagüeñas. Ya se habla de los Juegos de la crisis y la austeridad, lo que es toda una paradoja. Me refiero a que las sedes se eligen siete años antes, y visto lo visto, se puede asegurar que los miembros del COI (extensible a la FIFA) se inclinan siempre por la pasta (sí, la frase tiene doble sentido) optando por economías en alza como lo era Brasil en 2009 que les garantizasen su buen vivir. Pero claro, siete años son muchos, y cuando Rio se llevó el gato al agua, crecía al 7%, era el motor de Sudamérica y se hablaba del milagro brasileño. Ahora se encuentra en una crisis económica tremenda, con la peor recesión de los últimos decenios y con un conflicto social muy serio. La euforia de aquel histórico momento en el que por primera vez una ciudad sudamericana era elegido sede ha dado paso a una clásica polémica. ¿Son rentables los Juegos? ¿Merecen la pena? ¿Es inversión o despilfarro?. Para contestar algunas de estas preguntas habrá que esperar unos años y entonces comprobar si estamos ante un impulso o simplemente el sueño, algo insensato, de diecisiete noches de verano.

08/01 Viernes

Hubo un tiempo donde los clubes mandaban más que los jugadores. Ahora ya no, sobre todo si se trata de nombres importantes. La sumisión a ellos es cada día mayor, por lo que es hora de asumir que estamos ante un star system de libro donde uno de los objetivos principales de entrenadores y directivos es el de no enfadar a sus estrellas, decirles constantemente que son los más guapos, no vaya a ser que o bien les metan en un lío o amenacen con que se quieren marchar. A partir de ahí, el posicionamiento a su favor en cualquiera de las circunstancias es incondicional. En parte es lógico, conveniente y hasta respetable. El problema es cuando, usando un concepto muy de moda, se traspasan ciertas líneas rojas, deportivas, éticas o incluso legales. Regularmente asistimos a comportamientos que distan mucho de ser ejemplares, ya sea dentro del terreno de juego, tecleando un mensaje en una red social, haciendo (supuestamente) de chuscho intermediario en un chantaje, defraudando en el pago de impuestos o conduciendo a 200 por hora un cochazo. En un 99% de los casos, la postura oficial es de defensa a ultranza del jugador, haya hecho lo que haya hecho. Por eso es de destacar que el Barcelona se haya saltado el guión habitual y haya sacado una nota, ante el nuevo desvarío de Alves (y van ….), donde dice respetar su libertad de expresión pero no admitir ni compartir su opinión. Vamos, que intenta marcar distancias. Algo es algo, aunque la conexión entre jugador e institución es imposible de separar. Esto es precisamente lo que debería animar a los clubes a ser algo más expeditivos en estos asuntos. Por que cuando uno de sus chicos mete la pata hasta el fondo, la mete también el club al que representa, que sale dañado en su imagen. O sea, que a veces, el posible enfado de la estrella es mal menor en comparación al mal que hacen a la institución.

09/01 Sábado

El liderazgo de Nole Djokovic en el universo tenístico lleva camino de convertirse en un simple y pura tiranía. Si su temporada pasada fue espectacular, nada apunta a que este que comienza en estos días no vaya a ser igual o incluso mejor. Viéndole pasar por encima a un mejorado Nadal, uno tiene la sensación que debe producirse un cataclismo nuclear para que el serbio no termine levantando trofeo tras trofeo. Rafa lo definió a la perfección. “Nadie ha jugado así jamás”. Seguramente tiene razón, pues cuando alcanzas la excelencia en técnica, táctica, condición física y fortaleza mental, a ver quien es el guapo que lo supera. Ahora mismo, Djokovic es el mejor del circuito en todo, por lo que como también declaró Nadal, solo queda aplaudir y felicitarle. Una vez más, Rafa da un ejemplo de sensata deportividad, dejando otra perla. "Si te frustras porque alguien es mejor que tú, es estúpido o muy arrogante. Si es mejor, lo aceptas y trabajas para mejorar”. Vamos, la diferencia que hay entre una estímulo y una obsesión.

10/01 Domingo

Debutó ayer Zidane en el banquillo del Real Madrid, le metió cinco goles a un interesante Depor y se ha declarado el estado de optimismo en el club blanco. ¿Excesivo? Seguramente, pero estamos hablando de un ecosistema donde se pasa de la depresión a la euforia en un abrir y cerrar de ojos. La sonrisa de ZZ ilumina un universo como el del Madrid, tan dado últimamente al enfado, las conspiraciones y las malas caras. Si seguimos haciendo caso a la mítica frase de Jorge Valdano, aquella que decía que un equipo es un estado de ánimo, la llegada del francés, más allá de asuntos relacionados con las pizarras (tiempo habrá para valorar la suya) ha resultado estimulante. Zidane parte con una ventaja que nunca tuvo Benítez. El cariño de la afición y la complicidad (al menos en primera instancia) de sus futbolistas. Aunque el hecho de haber sido jugador no presupone nada, sí que facilita la necesaria empatía entre técnico y jugadores. Ahora le queda lo más difícil. Conseguir que de una vez por todas un grupo de extraordinarios futbolistas se convierta en un equipo sólido y competente a partir de una idea de juego que sea compartida por todos. Eso sí que tendría mérito, incluso más que su volea en Glasgow.

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