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La media del Cerro del Espino

Koke, Óliver y Saúl, el eje canterano del futuro del Atlético, jugarán ante el Rayo en Vallecas

Óliver Torres (izquierda) disputa el balón a Giménez.
Óliver Torres (izquierda) disputa el balón a Giménez. EFE

“Sin Gabi, sancionado, y sin Tiago, lesionado, ¿tiene claro el centro del campo que utilizará contra el Rayo Vallecano?”, le preguntaron a Diego Pablo Simeone. “Sí, jugarán Óliver, Saúl y Koke”, zanjó el técnico. Por primera vez en esta Liga el trío de canteranos que proyecta uno de los ejes del futuro del Atlético formará de inicio. Su alineación en Vallecas (18.15, Canal + Liga) pone en primera línea una cantera más prolífica que mediática, esta vez representada por tres centrocampistas que miran de reojo las llegadas de Kranevitter y Augusto Fernández. De alguna manera los tres pasan a una prueba mayor ante la ausencia de los dos grandes referentes en el centro del campo. En Liga, la última vez que se juntaron fue en el segundo tiempo ante el Espanyol. Capearon como pudieron un partido duro (1-0), y de poca continuidad en el juego.

Sin Gabi y sin Tiago, los galones del liderazgo recaen sobre Koke, que jugará en el estadio situado a unas pocas manzanas de su barrio. De ese tríptico criado en el Cerro del Espino es el único indiscutible. Koke está inmerso en un proceso de consolidación. Ha sido uno de los grandes beneficiados con el cambio al 4-3-3. Como tercer centrocampista por la izquierda ha tenido un repunte con la pelota. Ha empezado a mezclar bien con la mejor versión de Filipe y con la aparición de Carrasco. Cada vez se ha ido acercando más al centro, a sus orígenes, al lugar que también le señaló Simeone este verano.

Para Saúl el partido de hoy es una prueba de continuidad. El fichaje de Augusto le amenaza a él más que a nadie. Como llegador no ofrece dudas. Como primera referencia por delante de los centrales aún está por pulirse.

Jugar fácil y seguro

Ahí jugó en Granada y se le vio tímido para iniciar las jugadas. Se alejó del balón en vez de acercarse, una laguna muy grande cuando se habla de la posición de mediocentro. La asignatura de Saúl es tan sencilla como compleja. Jugar fácil y seguro en el inicio de las jugadas y adentrarse en el arte de las faltas tácticas sin ser tarjeteado pronto.

A Óliver la titularidad le llega tras un par de jornadas sin un solo minuto. No fue requerido por su entrenador para cerrar el partido con el Athletic (2-1) ni para guardar la pelota en Málaga antes de que se consumara la derrota con el gol en propia puerta de Godín. El sistema, como tercer centrocampista por la derecha, también le beneficia porque le permite jugar más por dentro. Cuando Simeone optó por el cambio de dibujo había abandonado la titularidad con la que comenzó el curso. Jugó en la fase más compleja, con el equipo armándose en medio de un calendario que enfrentó al Atlético con los cinco equipos más potentes. Utilizado para dormir los partidos desde que perdió el puesto, desde ese rol ha reclamado un puesto en el once. Ha tratado de mezclar el sacrificio con su talento, pero mientras se le siga midiendo más por lo que corre o roba que por lo que puede hacer jugar al equipo lo tendrá complicado.

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