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Un aprendiz de Xavi guía al Barça en Miami

El club catalán se impone a un gran Valencia en la final del Torneo Internacional de La Liga Promises

Los jugadores del FC Barcelona posan con el trofeo de campeones. Ampliar foto
Los jugadores del FC Barcelona posan con el trofeo de campeones. EFE

El Barcelona solo sabe ganar. Poco importa si sus futbolistas tienen 20 o diez años. Igual ganan el Mundial de Clubes en Yokohama que la final del torneo infantil que ayer se disputó en Miami. Los jóvenes componentes del conjunto catalán se hicieron con el triunfo en la vigésima edición del Torneo Internacional La Liga Promises, celebrado bajo un sol de justicia, como justo fue el triunfo del Barcelona ante un gran Valencia, que se pegó el gustazo de jugar la final después de eliminar al Sevilla. Y la final, donde ganó el Barcelona 4-3, fue apasionante, con un Valencia que se adelantó dos veces en el marcador y que tuvo que rendirse, con todos los honores, eso sí, ante el campeón.

Un Barcelona que gira en torno a Xavi Simons, un centrocampista con maneras de Xavi y melena a lo Valderrama, el gran cerebro del fútbol colombiano de la década de los ochenta y los noventa. Tiene 12 años, es hijo de futbolista, nació en Amsterdam, se instaló hace unos años en Alicante, Guillermo Amor le echó el ojo y el Barcelona el guante. Es el niño de menor edad de la residencia de la nueva Masia. Y como Xavi, Hernández, Simons lleva el 6 a la espalda y es el capitán de su equipo. Necesita pocos toques de balón, uno o dos. Y juega con la cabeza alta.

El chico encandiló al público de Miami con su desparpajo y buen fútbol. Bajo su batuta, el Barcelona se desplegó con la potencia de Mamadou y Moriba (tres goles en la final entre los dos). Los dos jugadores de Guinea Conakry marcan la diferencia por su físico, imponente y desequilibrante en estas categorías. Y como en un buen plato caben todos los buenos ingredientes, a la potencia de los africanos se une el toque de distinción de un futbolista de poca talla y muchísimo talento. “Es Iniesta”, se afirmaba en la grada. Su nombre es Marc Pelaz. Su fútbol es una delicia, así como sus regates, sus fintas y un talento innato que le brota a chorros. Como impresionante fue la ruleta de Pau Serrat, una pelopina a lo Xavi, y su disparo para hacer el 2-2 en la final, clave porque llegaba el descanso con ventaja del Valencia (2-1).

Los chicos del Barcelona redondearon un año fantástico de la entidad y se coronaron como el mejor equipo infantil del mundo. El Barça se encontró con un Valencia de lo más digno: mucha organización y buena defensa, de hecho, no había recibido ni un gol en todo el torneo. Un torneo que mostró al mundo el fútbol de arte del pequeño Carlitos, del Sevilla, o las espectaculares maneras de Héctor, el portero del Villarreal. También, el talento goleador de Cristian, delantero del Valencia que hizo los tres goles de su equipo en la gran final.

Simons encandiló al público de Miami con su desparpajo y buen fútbol. Bajo su batuta, el Barcelona se desplegó con la potencia de Mamadou y Moriba

Abrieron la jornada el Sevilla y el Valencia. El lateral Jesús batió al portero de un magnífico disparo con la izquierda y solo entonces se activó el conjunto andaluz, cuyas ocasiones desbarató el meta del Valencia (0-1). La semifinal entre el Barcelona y el Villarreal mostró el potencial del equipo catalán, que acumuló tres ocasiones de gol en los tres primeros minutos. El Barça fue muy superior, y al Villarreal lo mantuvo Héctor, su portero. En el tramo decisivo, Moriba, como casi siempre, marcó, por partida doble (2-0).

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