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El Real Madrid arrolla al Estrasburgo y se clasifica para el top 16

El Madrid de Laso coge carrerilla con una exhibición coral (97-65)

Llull y Sergio Rodríguez, durante el partido. Ampliar foto
Llull y Sergio Rodríguez, durante el partido. EFE

Con personalidad de campeón y orgullo de superviviente, el Madrid de Laso estará en el top 16 de la Euroliga tras salvar su tercer match-ball consecutivo. Lastrado por la ausencia de pretemporada, penalizado por un comienzo a contrapié, magullado en el camino por lesiones y exigido por una lujosa competencia, el conjunto blanco pasó de la excelencia a la congoja sin solución de continuidad y se vio obligado a jugarse su clasificación inesperadamente en tres duelos sobre la cornisa, sin margen de error. Lograron el pase con talento y agallas, con una demostración de pundonor ante el Fenerbahçe, con un alarde de clase en Múnich ante el Bayern y con un paseo militar ante el Estrasburgo. Todo con la fórmula de éxito de defensa, rebote y contraataque.

Real Madrid, 97; Estrasburgo, 65

Real Madrid: Llull (8), Sergio Rodríguez (14), Maciulis (10), Reyes (12) y Ayón (4)—quinteto inicial—; Carroll (10), Thompkins (12), Taylor (16), Ndour (4), Doncic (3) y Hernangómez (4).

Estrasburgo: Beaubois (17), Campbell (9), Weems (3) Fofana (4) y Howard—quinteto inicial—; Lacombe (-), Leloup (5), Golubovic (10), Collins (3) y Duport (7).

Parciales: 29-15; 23-22; 23-13; 22-15.

Árbitros: Lamonica (ITA), Latisevs (LET) y Foufis (GRE). Leloup, eliminado por cinco faltas.

12.500 espectadores en el Barclaycard Center.

Así se reenganchó con furia el campeón para defender su título rumbo a la que sería, de llegar a Berlín, su quinta final four en seis años. Un prodigio de regularidad competitiva y voracidad que muta sus efectivos para hormigonar el bloque (llegó N’Dour para rescatar el efecto Slaughter y se espera el próximo regreso de KC Rivers para tapar el hueco de Rudy) pero mantiene los cimientos y la esencia la esencia lúdica de su apuesta. Los blancos serán segundos de su grupo si el Bayern vence a domicilio al Estrella Roja, o cuartos si gana el conjunto de Belgrado. Pero, pase lo que pase, ya están encuadrados en el grupo F del top 16, donde esperan enemigos íntimos como el Olympiacos y rivales más bisoños como el Brose alemán.

La lucidez de Sergio Rodríguez, la versatilidad de Maciulis, la intensidad de Llull, la brega de Felipe y Ayón, la puntería de Thompkins, el descaro de Doncic, la fibra de Taylor y así sucesivamente. El Madrid no dio opción a su rival, convertido en un guiñapo desde el primer cuarto, y se ventiló su tercera final rumbo al top 16 con suficiencia de pentacampeón; con abnegación en defensa y dinamismo en ataque, sufriendo atrás para divertirse adelante como reza el ideario de Laso. Abrumado ante la sacudida madridista el equipo de Collet vio despegar a los blancos hasta el 40-18 del minuto 13, que marcó el punto de inflexión entre el compromiso y la fiesta.

Una exhibición de precisión (13 de 16 en tiros de dos y 7 de 13 en triples en la primera mitad), de solidaridad (17 asistencias por 8 del Estrasburgo en ese tramo; 36-16 al final) y compromiso que solo se vio frenada por la distensión de la segunda unidad. El brío competitivo del quinteto inicial perdió pujanza con la enclenque aportación del banquillo y la tropa francesa aprovechó la circunstancia para maquillar el zarandeo. Un 9-19 de parcial liderado por el gigantón Golubovic (10 puntos y 6 rebotes en los primeros 20 minutos) acortó la diferencia en el marcador y desató la reprimenda de Laso (49-37, m. 19). Pero ahí frenó Golubovic y regresó la tormenta.

Con nueve jugadores por encima de los 10 de valoración, con siete asistencias de Doncic y seis de Ayón, otros siete rebotes de Felipe, con 16 puntos de Taylor y con una demostración de entrega y lozanía el Madrid se desmelenó constatando su rearme tras el sufrido comienzo de curso. Sin rival sobre el parqué, la diferencia creció por encima de los 30 puntos hasta el 97-65 definitivo y los decibelios del guateque desembocaron, para que no faltara de nada, en los cánticos de apoyo a José Mourinho, destituido horas antes del partido como técnico del Chelsea.

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