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Carrasco: “El regate me da placer”

El extremo del Atlético y sensación rojiblanca relata sus vivencias y admite que, de no haber sido futbolista, hubiera sido policía

Carrasco, durante la entrevista, en Madrid. Ampliar foto
Carrasco, durante la entrevista, en Madrid.

Yannick Carrasco (Bélgica, 22 años) es el cambio más significativo que ha introducido Simeone en lo que va de temporada. Su habilidad en el uno contra uno ha hecho que el técnico prescinda de un interior para pasar a jugar con un extremo puro. Esta noche el Calderón le verá contra el Galatasaray en un partido en el que un punto le daría el pase al Atlético para los octavos de final de la Champions. Carrasco tiene tanto desparpajo como atrevido es en su vestimenta de calle, con pantalones y gorra de beísbol. “Es la moda”, dice. La separación de sus padres, su madre es sevillana, le hizo madurar muy deprisa. Responde conciso, pero tan claro como acostumbra a desenvolverse por la vida desde que era un niño.

Pregunta. Desde muy pequeño ha sido cabeza de familia

Respuesta. Sabía que tenía gente detrás de mí y tenía que ser como un padre (tiene tres hermanos), a la vez que ser responsable de mí mismo para saber vivir solo desde muy pequeño.

P. ¿Con cuántos años se fue al Genk?

R. Con 11 años, fui con una familia, me iba el domingo por la noche y volvía a casa el sábado después de los partidos. Coincidí con Courtois, que era un año mayor que yo, e íbamos juntos al colegio y entrenábamos. De Bruyne, estaba con la misma familia que yo y dormíamos juntos. Muy buen jugador. Estaba también Benteke.

He tenido que ser como un padre para mis hermanos, además de ser responsable de mí mismo"

P. A todos los quiso el Atlético y ha sido usted el que ha fichado.

R. Bueno, Thibaut [Courtois] vino y fueron los mejores años del Atleti. El Genk es un club que trabaja bien con los jóvenes. Me querían todos los clubes de Bélgica, pero los elegí a ellos por eso. Tenían buena estructura.

P. ¿Con solo 11 años eligió usted el club?

R. Sí, estaba el Standard, el Anderlecht, el Brujas..., pero siempre he elegido lo que quería y detrás estaba mi madre para apoyarme mucho. Siempre he sabido lo que quería en la vida.

P. ¿Y qué quiere ahora?

R. Ganar títulos con el Atléti y con Bélgica.

P. ¿La Federación Española no le llamó?

R. No, porque siempre he jugado con las categorías inferiores de Bélgica y nunca he tenido el pasaporte español.

De no haber sido futbolista, hubiera sido policía"

P. Le gusta el fútbol-freestyle.

R. Sí, el uno contra uno, los caños…, Lo jugábamos en la calle, en el parque, en pistas cubiertas.... Se jugaba con mucha intensidad porque si perdías, tenías que esperar una hora. Ahora en Bélgica se juega mucho en la calle, se aprende a ser veloz y técnicamente.

P. Después del Genk, el Mónaco.

R. Sí, tenía 16 años. Vivía solo en un apartamento.

P. ¿Por qué dijo que Mónaco es una ciudad con mucho vicio?

R. Hay mucho jugadores jóvenes que han llegado allí y había chicas, la fiesta… Mónaco es muy bonito, es una ciudad chica, en la que nadie habla mucho… Pero si tú no sabes que estás ahí para jugar al fútbol y saber dónde quieres llegar...

P. Con 16 años es difícil tener esa mentalidad.

R. Cada uno tiene una mirada, de pequeño yo sabía lo que quería ser: o futbolista o policía.

Carrasco trata de regatear a Xavi Torres. ampliar foto
Carrasco trata de regatear a Xavi Torres. REUTERS

P. ¿Por qué policía?

R. Porque también tiene que ver con el deporte, hay que estar preparado físicamente para defenderte. Si no hubiera sido futbolista, hubiera sido policía.

P. No son buenos tiempos para ser policía en Bélgica. ¿Pasaron miedo antes del Bélgica-España que se suspendió?

R. Miedo, no, pero tampoco se te va de la cabeza. Es difícil sabiendo lo que pasó en París cuando jugó Francia. Podía pasar también en Bélgica.

En Mónaco hay mucho vicio, si no tienes claro que estas allí para jugar al fútbol..."

P. Una pena que se tenga que suspender un partido por una amenaza terrorista.

R. Son cosas de la vida, pero puede ser que juguemos otro día porque el seleccionador Wilmots quiere jugar contra España.

P. Le gusta tirar faltas.

R. Sí, en mi debut con el Mónaco hice un gol de libre directo. Puedo decir que allí los pateaba bien, pero en el Atlético todavía no. Hay otros jugadores.

P. Toulalan fue su consejero en el Mónaco.

R. Sabe hablar con los jóvenes. Me decía que sabía jugar, pero que siempre tenía que tener la cabeza sobre los hombros y segui así, trabajar, trabajar y trabajar porque decía que podía llegar lejos.

P. En el Mónaco, pese a su juventud, peleó mucho por un contrato que consideraba justo.

R. Sí, estuve siete meses sin jugar. Pasé de titular a la grada porque no quise firmar el contrato que me ofrecían. Había jugadores que cobraban más que yo, pero yo era uno de los más importantes del equipo. Siempre he pelado por lo que quería.

Ahora en Bélgica se juega mucho en la calle. Me gusta el fútbol freestyle, los caños, el uno contra uno..."

P. Es rebelde, como los buenos extremos.

R. Soy buena persona, pero cada uno tiene su carácter. La gente que sabe lo que quiere en la vida son los que llegan más lejos.

P. ¿Qué siente al regatear a un contrario?

R. El regate forma parte de mi estilo de juego. Te da confianza y placer y la grada te empuja a hacerlo más. Me gusta dar espectáculo, pero si lo haces es para crear peligro no hacerlo por hacerlo. También me gusta hacer goles, te dan adrenalina, pero si no marco y doy un pase estoy contento.

P. También le gustan las ruletas.

R. Aquí todavía no las he hecho.

P. ¿En quién se fijaba?

R. En todos los jugadores que jugaban en mi sitio, Cristiano cuando jugaba en el Manchester de extremo, Robben, Ribèry… También Ronaldinho me gustaba mucho.

Me fijaba en Cristiano cuando era extremo en el Manchester, en Robben, Ribèry, Ronaldinho..."

P. El partido del Madrid fue clave en su despegue cuando Simeone le pasó de la derecha a la izquierda.

R. Me siento mejor en la izquierda, al principio me ponía a la derecha, pero en la izquierda estoy más suelto y más liberado.

P. Le ha costado convencer a Simeone de que su sitio está en la izquierda.

R. Los entrenadores que tuve en el Mónaco me ponía a la derecha y yo les decía, izquierda, izquierda, izquierda… Cuando me cambiaban y ganábamos ya me quedaba en la izquierda.

P. En su presentación ya dijo que quería jugar en la izquierda y en el primer entrenamiento Simeone le puso en la derecha.

R. Sí, sí (risas).

P. ¿Cómo ve al equipo?

R. Mejor que al principio, nos conocemos ahora más porque había muchos jugadores nuevos. Ahora en la presión defensiva y en la ofensiva nos sentimos mejor. Tenemos muchas ocasiones para marcar, pero hay días que entra y otros que no.

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