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Lomu, un ala que cambió el rugby

El fallecido jugador neozelandés aunó velocidad y fuerza, algo desconocido antes de él

Jonah Lomu, durante un partido con Nueva Zelanda Ampliar foto
Jonah Lomu, durante un partido con Nueva Zelanda en el año 2000. AFP

El legado del neozelandés Jonah Lomu, fallecido hoy a los 40 años como consecuencia de una larga enfermedad, va mucho más allá de ser la primera estrella mediática del rugby a nivel global. Su impacto se nota hoy en el juego y la espectacularidad de sus zancadas fue una de las razones para que el profesionalismo del rugby XV se asentara a partir de 1995. Hoy día no hay equipo ideal de la historia en el que 11 no lo lleve Lomu ni aficionado al rugby que no le nombre entre sus jugadores predilectos. Pero, ¿qué tenía este ala que no tuviera nadie antes?

En rugby siempre había habido gente rápida, gente fuerte y gente que pesara mucho, pero antes de Lomu nadie había combinado todo en uno. Jugaba de ala, en el extremo donde habitualmente jugaban los más flacos y rápidos. Él pesaba 120 kilos y no era un virtuoso con el oval en las manos, pero cuando recibía el balón era capaz de levantar a un estadio y de tumbar rivales con su rápida y potente zancada. “Este deporte es lo que es, en gran parte, gracias a él”, asegura el francés Emile Ntamack, que se midió frente a frente con a él en sus dos primeros partidos internacionales con la camiseta de Nueva Zelanda y que estableció una amistad con su rival; “era algo nunca visto, sobre todo por la velocidad que tenía. La gente recuerda el Mundial de Sudáfrica de 1995 por cuestiones políticas, pero se siguió hablando de rugby gracias a Lomu. Fue único y revolucionario”. Hoy día, el jugador de rugby tiende a ser lo que era Lomu, una mezcla perfecta de fuerza, potencia y velocidad.

Era desmoralizador jugar contra él”

Norm Maxwell, excompañero en los All Blacks

El veterano francés es de los muchos que cree que si alguien se ha merecido un oro mundialista y no lo ha conseguido ese es Lomu, que vio truncada su carrera en 2003 por una enfermedad renal que le diagnosticaron en 1995 y que casi le deja paralítico. Pese a que volvió a jugar en 2005, no fue el mismo y se retiró del alto nivel definitivamente en 2007. Pese a solo acudir a dos citas mundialistas sigue ostentando el récord de ensayos en el torneo, aunque este año le ha igualado el sudafricano Bryan Habana, que ha necesitado tres Mundiales para marcar 15 tries.

Lomu, durante un partido con Nueva Zelanda en 1995. ampliar foto
Lomu, durante un partido con Nueva Zelanda en 1995. REUTERS

Sus rivales y compañeros le recuerdan como una persona normal, cercana y humilde, que se transformaba en una apisonadora en el campo. “Era desmoralizador jugar contra él”, afirma su excompañero en los All Blacks Norm Maxwell; “cuando estaba en tu equipo el objetivo siempre era que el balón le llegara a Jonah para poder disfrutar de verle jugar y correr. Yo por suerte nunca tuve que placarle en un uno contra uno, pero era extremadamente difícil. Si ibas arriba salías rebotado, si ibas abajo te arrollaba”. “Además, si se te iba por el exterior estabas perdido. A otros alas los podías intentar empujar a la touch con Jonah era imposible. O tenías ayudas o se iba al ensayo directo, y a veces ni eso”, recuerda Ntamack.

Hoy día Nueva Zelanda sigue buscando un sucesor de Lomu, que en sus 73 partidos con los All Blacks anotó 215 puntos, pero, como decía un veterano aficionado neozelandés poco antes de que los de negro se alzaran con su tercer Mundial el pasado 31 de octubre, “no hay nadie como Lomu”.

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