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Ana Peleteiro, la niña prodigio busca un salto de mayor

La saltadora gallega, que quiso dejar el atletismo por el “agobio” que le supuso ganar el mundial júnior, se prepara para conseguir la mínima olímpica

Ana Peleteiro, antes del entrenamiento, en el CAR de Madrid Ampliar foto
Ana Peleteiro, antes del entrenamiento, en el CAR de Madrid EL PAIS

“Esa marca de Barcelona me cambió la vida para mal. Pasé de ser una niña que no conocía nadie a sentirme agobiada y presionada. Hasta ese momento me había tomado el atletismo a risas. Lo quise dejar, ya no me gustaba ir a entrenar. Borraría de mi vida ese año”, se sincera Ana Peleteiro, campeona mundial júnior en 2012 con un salto de 14,17 metros. Marca que no ha vuelto a repetir, también por una serie de lesiones. Esas ya se han quedado atrás. Junto a los agobios y a las presiones. La saltadora gallega de 19 años busca ahora la mínima para los Juegos de Río (14,20 metros). Lo hace convencida de que tiene en las piernas un 14,40-14,50.

Son casi las cinco de la tarde de un día soleado de finales de octubre en el CAR de Madrid. Peleteiro aparece con unas mallas negras y blancas. En el antebrazo luce un nuevo tatuaje: una leona. “Representa la fuerza, el coraje, el poder, la supremacía y la dominación”, dice. Enchufa la música, se pone los cascos y no separa del móvil durante el entrenamiento. Es protestona. “¡No, los agarres no, Juanca, ahórramelos!”. Pero luego termina haciendo de buena gana todo lo que le manda el entrenador, Juan Carlos Álvarez.

Dicen todos que tiene mucho carácter. A veces demasiado, insisten. Es arrolladora y dicharachera. Muy segura de sí misma. O al menos eso transmite. “Estoy como una cabra, me he dado por vencida ya”, dice riéndose. Después de charlar con ella media hora te lo acabas creyendo.

“Es competitiva, picona, así percibe ella el deporte. Rinde al cien por cien o más en los campeonatos porque moviliza todo lo que tiene, es como si dijera ‘es que no me gana y no me gana’. Por eso sabemos que en competición salta lo que vale, lo que tiene en las piernas. Hay gente a la que le gusta llegar al resultado como parte de un proceso y hay gente a la que le gusta medirse a los demás. Ana es de estas últimas”, analiza su entrenador que lleva trabajando con ella dos años y medio.

La niña prodigio que ganó el campeonato del mundo júnior con 16 años dejó su pueblo de Galicia (Santa Uxia de Ribeira) en 2013 para entrenarse en el CAR y seguir con su progresión. “De los medallistas júnior sólo el 30-35% llega a triunfar en la elite”, explica Álvarez que también fue entrenador de Carlota Castrejana. Él se está encargando de que Peleteiro forme parte de ese 35%. Condiciones y talento natural tiene de sobra. Y también una técnica innata.

Es competitiva, picona, así percibe ella el deporte. Rinde al cien por cien o más  porque moviliza todo lo que tiene", la define su entrenador, Juan Carlos Álvarez

“Lo que he mejorado aquí, aparte de tomarme el atletismo como un trabajo y no como un pasatiempo, es la fuerza. Lo noto a la hora de entrenar, ya no me molestan tanto las cosas, no me lesiono. En mi casa nunca hacía pesas. El primer año que llegué al CAR cargaba 30-35 kilos y ahora levanto 65 y no me cuesta”, cuenta ella.

Su entrenamiento no es lo único que ha cambiado en los últimos tres años. También lo ha hecho su cuerpo. “En Barcelona 2012 era una niña, me acababa de bajar la regla, no había dado el cambio hormonal, pesaba 49 kilos. Ahora peso 57 y mido 4 centímetros más. Soy más mujer, tengo más masa muscular, soy mejor en todo, pero tengo que demostrarlo en la pista”. Ese cambio físico no ha afectado su técnica. “Ha ido todo a mejor, estoy más rápida, enlazo mejor los saltos y puedo entrenar más”.

La pretemporada acaba de empezar para ella. Lo hace después de haber pasado de los 14 metros en junio (saltó 14,03 en el campeonato europeo por equipos de Cheboksary, Rusia) y después de recuperarse de una lesión –otra más- que la ha dejado fuera de los Mundiales de Pekín. “Me luxé un dedo del pie por una tontería, un accidente doméstico. Estaba bien físicamente, podía hacer marca personal, quería ir al Mundial y eso me dejó fuera de juego. No podía correr ni andar. Me dio un ataque de ansiedad en urgencias, me tuvieron que poner un calmante. ¡Es que esto es mi trabajo!”, relata. En otoño del año pasado ya había estado parada un par de meses por una rotura del ligamento de la cabeza del peroné.

En Barcelona 2012 era una niña, me acababa de bajar la regla, no había dado el cambio hormonal, pesaba 49 kilos. Ahora peso 57 y mido 4 centímetros más. Soy mejor en todo" 

“Si no pasa nada raro este año, vamos a conseguir la mínima olímpica”, asegura su entrenador. “Es lo más parecido a un padre que tengo aquí en Madrid”, le describe ella. La primera cita para intentar conseguir esos 14,20 metros que la llevarán Rio será a finales de diciembre.

Mientras tanto, Peleteiro se pone a punto haciendo tesoro de lo que le dijo Jonathan Edwards, el rey del triple salto, cuando le entregaron el premio de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) a la mejor atleta júnior. “Habré visto sus vídeos 400 veces. Ese día vino y me dijo: ‘hombre, eres Ana Peleteiro, enhorabuena, sigue entrenando que lo puedes hacer muy bien. Entrena mucho porque sin entrenamiento no se consigue nada”.

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