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La reconstrucción de Kroos

Benítez prueba al centrocampista en tres posiciones diferentes en un intento de acomodarle al nuevo orden del Madrid

Toni Kroos conduce el balón ante el acoso de Wass, el sábado pasado en Balaídos. Ampliar foto
Toni Kroos conduce el balón ante el acoso de Wass, el sábado pasado en Balaídos. AFP

El Madrid del futuro es una idea fija en los proyectistas de la junta que preside Florentino Pérez. Un plan que ya cuenta con jugadores estratégicos en la plantilla; uno por línea. Varane, Kroos, James y Bale. Alrededor de los cuatro pilares debe construir Rafa Benítez el equipo. Especialmente en torno del alemán, por tratarse del más apto para gestionar los tiempos del juego. Encontrar una función a Toni Kroos, que solo tiene 25 años pero que gana ocho millones de euros netos anuales, es quizá la tarea más ardua del entrenador, preocupado mientras el centrocampista pasaba inadvertido en numerosas jornadas de Liga y Champions. Benítez lo probó en un doble pivote, como mediocentro único, y como interior. La última de las tres fórmulas, situándole en el carril del diez contra el PSG y el Celta, dio resultados convincentes. Al menos de momento. No es casual que Kroos mejorase coincidiendo con la ausencia de Bale.

Carlo Ancelotti verificó la temporada pasada que cuando el equipo jugaba con el tridente de Bale, Benzema y Cristiano, a los centrocampistas se les hacía muy difícil cubrir los espacios. Para remediarlo, el técnico italiano probó achicar el campo hacia adelante. Ancelotti sostenía que defendiendo en campo contrario, los centrocampistas pasaban de cubrir 70 metros a 30. El Madrid lo hizo en uno de los derbis. Pero incluso en esas condiciones favorables los técnicos constataron que Kroos sufría para ocupar esos 30 metros. Los preparadores concluyeron que Kroos no era un fondista y que para que ahorrase energía lo más eficaz era colocarle por delante de los centrales en donde podría ejercer de primer pasador. Porque todo lo que le faltaba de oficio defensivo, de stopper, lo tenía de distribuidor.

El alemán, que cobra ocho millones netos, es la gran apuesta de la directiva junto con Bale, James y Varane

En ausencia de un especialista mejor, Ancelotti lo empleó en la vieja posición de Alonso. Los resultados fueron desiguales. Kroos administraba el balón con más precisión que el vasco, pero cuando el rival atacaba se mostraba errático. Los veteranos de la plantilla recuerdan que Kroos fue el responsable de no tapar la entrada de Tévez en la jugada del gol del Juventus en el Bernabéu, en las semifinales de la última Champions. Entre bastidores, el nombre del alemán figura cada vez que los futbolistas discuten sobre las causas que impidieron alcanzar la final de Berlín.

Ahora interviene menos, pero sintoniza mejor

Benítez teme las distracciones defensivas de Kroos en el corredor central, la franja más crítica para el equilibrio defensivo del equipo. Naturalmente, al alejarle del nudo de operaciones hacia el costado, la participación de Kroos en el juego se ha difuminado. El alemán ha pasado de tocar más de 100 balones por partido a intervenir 68, 68, 94 y 77 veces contra el Atlético, el Levante, el PSG y el Celta respectivamente.
Los pases y las estadísticas defensivas del alemán han caído en los registros. Kroos ha recuperado 8, 8, 7, 10, 9, 7, 4, 5 y 2 balones en los últimos nueve partidos que ha disputado con el Madrid de forma sucesiva.
Benítez subrayó en una conferencia que adelantó a Kroos en un intento de que llegara más al área contraria para explotar mejor su extraordinario disparo de media distancia. El resultado no ha sido especialmente llamativo. En los nueve últimos encuentros disputados por Kroos en Liga y Champions sus pases en campo contrario parecen describir una trayectoria declinante: 69, 31, 21, 82, 99, 36, 40, 54 y 38.
Tampoco los remates han aumentado. Kroos solo ha disparado dos veces desde que juega descolgado. No hizo ningún remate en el Calderón, hizo uno contra el Levante, uno contra el PSG y ninguno en Vigo. La misma frecuencia que antes.
Cuantitativamente, sus actuaciones no parecen mejorar. Cualitativamente, sí. Ahora Toni Kroos sintoniza mejor con sus compañeros. En París, en el Calderón y en Balaídos, completó sus momentos más brillantes de esta temporada.

La repesca de Casemiro cambió el panorama. Benítez, que le considera el único mediocentro puro de la plantilla, siempre estuvo seguro del potencial del brasileño. Cuando le concedió la titularidad en Malmoe por delante de los centrales el técnico dio el primer paso hacia la consolidación de un programa que vio claro desde el verano. La decisión puso fin la etapa experimental en la que Kroos jugó en el doble pivote con Modric primero (este modelo entró en crisis contra el Granada), y como mediocentro único después (contra el Athletic y el Málaga). Al enfrentar a los rivales más importantes, Atlético, PSG o Celta, el entrenador hizo lo que más seguridad le proporcionaba.

Benítez contradice en público la teoría confidencial de Ancelotti, según la cual a Kroos le faltan cualidades de maratoniano. “Toni no tiene un problema de cansancio porque él de resistencia está muy bien”, dice. “Es una cuestión de ritmo, de intensidad, de velocidad, que son características que no son las suyas primordiales. Es un jugador de visión, de calidad, tácticamente bueno, que le da continuidad al juego. Cuando juega atrás nos da salida de balón y claridad, cuando juega un poquito más arriba tiene libertad para moverse. Para los rivales es difícil fijarlo. Yo quiero que juegue más cerca del área, porque tiene un buen disparo y hay que aprovecharlo”.

Benítez teme las distracciones defensivas de Kroos en el corredor central, la franja más crítica para el equilibrio defensivo del equipo. Naturalmente, al alejarse del nudo de operaciones hacia el costado izquierdo, la participación de Kroos en el juego se ha difuminado. El alemán ha pasado de tocar más de 100 balones por partido a intervenir 68, 68, 94 y 77 veces contra el Atlético, el Levante, el PSG y el Celta respectivamente. A pesar de que Benítez le pide que ronde el área contraria, los datos de pases en campo rival no han aumentado. Tampoco los remates. Solo ha disparado dos veces a puerta desde que juega descolgado. La misma frecuencia que antes. Pero sus actuaciones, contrariamente a lo que se deduce de la cuantificación, han sido más decisivas. En París, en el Calderón y en Balaídos completó sus momentos más brillantes de esta temporada.

Como interior ha bajado de las 100 intervenciones por partido que superaba como mediocentro

Kroos está más cómodo. En su nuevo puesto, similar al que ocupaba en el Bayern de Guardiola, corre menos pero es más desequilibrante. En Vigo fue el que alumbró la jugada del 0-1 con un pase a Marcelo. Fuentes de la plantilla apuntan dos factores en la mejoría. Primero, la presencia de Ramos como vía alternativa de salida del juego; y segundo la baja de Bale, que ha propiciado el cambio de esquema táctico. A Kroos le resulta más llevadero jugar con cuatro o cinco centrocampistas en un 4-4-2 o en un 4-2-3-1, que con tres en un 4-3-3.

Contra el Atlético, el Madrid jugó bien hasta que Bale entró al campo. Contra el Levante el equipo se mostró vulnerable hasta que salió Bale. Lo confesó el propio Benítez: “Sin Bale [con Vázquez a partir del descanso] controlamos mejor el partido”. Contra el PSG, el Madrid se organizó con Cristiano como único punta, respaldado por Vázquez y Jesé en las bandas; Isco como enganche; Casemiro como mediocentro defensivo y Kroos como conductor, asociándose mucho, recibiendo continuos apoyos, y corriendo lo justo. Modric sustituyó a Isco en Vigo, pero el esquema apenas cambió. Y Kroos hizo otro buen partido.

Lo más tortuoso del trabajo de Rafa Benítez es haber dado con una solución condenada a la provisionalidad. Si la lesión de Bale, que sigue de baja, ha propiciado el equilibrio, su recuperación podría provocar el efecto contrario.

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