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Gayà evita el desastre

El espíritu incansable del joven lateral propicia la victoria de un Valencia descontrolado. El equipo de Nuno sufre muchísimo para batir a un buen Gante

Gayà celebra el gol del Valencia al Gante en Champions.
Gayà celebra el gol del Valencia al Gante en Champions. AP

Jugador incansable y atlético, de ida y vuelta constante, Gayà se levantó por encima de un Valencia histérico para batir a un Gante mejor de lo esperado. El equipo de Nuno sacó poco provecho de su caudal ofensivo en el primer tiempo y se descontroló en el segundo, tras haber recibido el golazo de Foket. Fue un equipo demasiado metido atrás y demasiado fiado al pelotazo, muy alejado del área contraria. En efecto, tal y como había denunciado Negredo.

A fuego lento se ha ido cociendo Feghouli desde que llegó, muy despistado, en verano de 2010 a Valencia. Lo trajeron gratis Fernando Gómez y Braulio Vázquez, cuando todavía eran amigos, después de que el joven argelino, entonces de 21 años, apenas hubiera mostrado los dientes en el Grenoble, en la Liga francesa. A eso se llama trabajar con paciencia sobre las cualidades de un jugador, que apenas jugó en el primer año y fue cedido al Almería en el segundo. Hoy es el más desequilibrante del Valencia, con la confianza para marcar de espuela y a bote pronto en el punto de penalti tras el centro desde la derecha de Cancello.

Acosado por la escasa producción ofensiva de sus estadísticas y por las propias críticas de Negredo, castigado por ellas a ver el partido desde la grada de Mestalla, el conjunto de Nuno respondió con un juego directo y una batería de llegadas a gol, la mayoría por la derecha, aprovechando que el Gante, con tres centrales, descuidaba el cierre de sus bandas.

Valencia,2 - Gante,1

Valencia: Jaume; Cancelo, Mustafi, Santos, Gayà; Parejo (Rodrigo, m. 68), Javi Fuego, André Gomes; Feghouli, Alcácer (Danilo, m. 83) y Mina (Piatti, m. 61). No utilizados: Yoel, Orbán, Barragán y Enzo Pérez.

Gante: Sels; Foket, Nielsen, Mitrovic, Asare, Saief; Renato, Kums; Matton (Simon, m. 84); Milicevic; y Depoitre. No utilizados: Vandenbussche, Rafinha, Johansson, Poletanovic, Raman y Pedersen.

Goles: 1-0. M. 15. Nielsen en propia puerta. 1-1. M. 40. Foket. 2-1. M. 72. Mitrovic en propia puerta.

Árbitro: Felix Zwayer. Amonestó a Parejo, Gayà, Mina, Cancelo, Asare, Saief, Simon y Foket.

Mestalla. Unos 45.000 espectadores.

Refrescado por la insistente lluvia en Mestalla, el Valencia atacó con profusión, casi siempre a la contra, errando remates a bocajarro como el de Parejo, repelido por el cuerpo del portero Ses. Estaba feliz el Valencia cediendo el campo y saliendo al galope cuando robaba la pelota, a la espera de sentenciar, cuando se topó con una sorpresa del conjunto belga. Santi Mina, el joven gallego de 19 años, había sido uno de los más activos del ataque gracias a su potencia en el arranque. La edad le delató a la hora de defender. Trató de frenar un centro a su espalda con una chilena, midió mal el vuelo y la pelota le cayó franca a Foket, que batió a Jaume con un zurdazo por la escuadra. El gol sorprendió tanto al propio Foket como a su entrenador, Vanhaezebrouck, que se pellizcaba los poblados mofletes.

El Valencia, frágil mentalmente, acentuó un defecto de la primera parte: el pelotazo a seguir desde su propio campo. El Gante presionaba en terreno rival, robaba y hacía correr a los defensores locales. El cuadro de Nuno seguía muy alejado de la portería de Ses, muy aislado Alcácer, desesperado por su escasa efectividad en Mestalla en contraste con la selección.

Con Mestalla ya de uñas, Nuno retiró a Parejo y apostó por uno de los cuestionados por la grada, Rodrigo. El enfado iba in crescendo hasta que entraron en acción en ataque, por primera vez en el segundo tiempo, los dos laterales valencianistas. El centro del portugués lo repelió el larguero. El rechazo lo remató picado Gayà y el defensa Mitrovic ayudó a meter el balón en su meta al golpearlo con la mano. Quedaba la parada de Jaume, inseguro en el juego aéreo, pero felino bajo palos para rechazar un disparo de Matton que corregía un fallo de Santos en el despeje. Al final, venció el espíritu de Gayà.