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Luis Enrique mira hacia abajo

El técnico del Barça hizo debutar a siete canteranos el año pasado y ahora, con el equipo mermado, atiende “por narices” al filial

Canteranos: Gumbau, en un partido del Barça contra el Levante Ampliar foto
Gumbau, en un partido contra el Levante.

Apurado por las lesiones del equipo y por la sanción de la FIFA, Luis Enrique fue contundente hace un par de semanas: “Tiraré del filial por narices”. Fue un alegato conformista porque no le quedaba otra opción, con apenas 16 jugadores del primer equipo en pie. Pero desde que llegara al Barça, ha atendido a La Masia como no ocurría desde que Pep Guardiola estaba en el banquillo.

En la temporada anterior, Luis Enrique hizo debutar a siete futbolistas del Barça B, cifra que supera de largo a sus dos predecesores: Tito Vilanova y Tata Martino. Con el catalán sólo ascendió Carles Planas (jugó 110 minutos), ahora en el Celta. “Pero en esa época se dio un tapón enorme porque el Barça era un equipo campeón y no había sitio para nadie. ¿Quién le iba a quitar el puesto a Xavi, Iniesta, Piqué…?”, cuentan desde la ciudad deportiva sin olvidar que el 25 de noviembre de 2012 formaron once canteranos de partida ante el Levante. El asunto empeoró con Martino, que repartió 70 minutos entre Dongou (29), Patric (22 y ahora en el Lazio) y Adama (19; West Ham). Una falta de confianza que desde la dirección deportiva apreciaron desde el inicio, cuando Martino, en una práctica común en Argentina, dedicaba los jueves a hacer partidos del Barça contra el filial.

La cantera también se vende

El Barça da carrete a la cantera porque les funciona y porque no hay un fichaje más barato si alguno acaba asentándose en el primer equipo. Pero, al igual que hace el Madrid y en lo que es un cambio de modelo, también vende a futbolistas para financiar fichajes. Desde hace unos años ya no se considera un sacrilegio la exportación de talento. Sobre todo en los dos últimos cursos, cuando se ha traspasado a siete jugadores formados en La Masia y cedido a otros tres, todos con minutos en el primer equipo. En el último curso, por ejemplo, se vendió a Adama (por 10 millones al Aston Villa), a Deulofeu (por seis al Everton) y a Denis Suárez (por cuatro al Villarreal), además de los préstamos de Montoya al Inter (dos) y de Halilovic al Sporting. “Nos guardamos en todos una opción de recompra”, replican desde el área deportiva.

Pero el éxodo es enorme, hasta el punto de que no pudieron ceder a Samper, que lo pidió para competir a un nivel más alto que en 2ª B. “Fue un problema numérico”, expone Pep Segura, secretario técnico del fútbol formativo; “el filial se quedaba sin jugadores y no pudimos atender la salida de alguno”. Ocurre, sin embargo, que la evolución del estilo del Barça, con un fútbol más directo y de idas y venidas en el eje, tira más hacia Gumbau (más centímetros y despliegue) que hacia Samper (más posesión).

Queda por ver cómo evoluciona La Masia, ahora que, digerida la sanción de la FIFA, ya no podrán fichar a tantos extranjeros (han de tener 16 años los comunitarios y 18 los del resto del mundo).

“Quería sparrings”, revelan desde el club; “y se lo prohibieron porque consideraban que el Barça B debía competir y no correr detrás de la pelota”. Desde las oficinas añaden: “Martino se entregó al grupo y se produjo otro tapón, el de los futbolistas con más proyección del filial que exigían mejoras de contrato porque tenían ofertas millonarias de Inglaterra”. Por ello, se hicieron mejoras contractuales que validaban su incorporación al primer equipo al año siguiente (como Denis Suárez y Deulofeu, al final vendidos por falta de oportunidades).

Con Luis Enrique es distinto. “Él entrenó al filial y sabe cómo funciona el club”, señalan desde la entidad. Así que ni el descenso del Barça B a Segunda B impidió que ascendiera a siete futbolistas, tres de ellos de forma regular: Munir (812 minutos), Samper (285) y Sandro (261). También participaron Masip (180), Gumbau (90), Halilovic (28) y Ié (26). Cifras que recuerdan a la época de Guardiola, que en cuatro años utilizó a 22 canteranos —cinco mínimo por curso—, de los que varios acabarían por asentarse en el primer equipo: Busquets, Thiago, Dos Santos, Bartra, Montoya, Sergi Roberto, Cuenca, Rafinha y Tello.

Últimamente es habitual que jugadores del B acudan a los entrenamientos. “Hablo con Luis Enrique con asiduidad y si ve que les faltará alguno para algún ejercicio, nos llaman y se lo llevan”, cuenta Gerard López, técnico del B. Lo que a su manera afecta al filial, que en ocasiones tiene a jugadores sin ritmo competitivo. Como Gumbau, que se entrena y suele ir convocado con el primer equipo pero apenas juega. “Ese es el problema”, relata Gerard. “El ritmo competitivo lo dan los partidos. Pero lo bueno es que adquieren nivel en el juego”. Aunque no se ha dado un debut esta temporada. “No creo que sea porque el salto de Segunda B a Primera sea demasiado grande. Seguro que alguno que destaca en esta categoría podría jugar en la Liga porque es un fútbol más agradecido, con más espacios”, dice Gerard. Con Luis Enrique, atendiendo a su estadística, parece cuestión de tiempo. Sea o no por narices.

Dos técnicos cortados por el mismo patrón

Guardiola subió en 2008-09 a Thiago (15 minutos), Busquets (2.902), Abraham (19), Muniesa (31), Botía (27) y Xavi Torres (180) —Pedro debutó un año antes. En 2009-10 a Soriano (5), Fontàs (38), Dos Santos (187), Assulin (57) y Bartra (30). En 2010-11 a Romeu (9), Sergi Gómez (90), Miño (90), Nolito (25), Montoya (17) y Sergi Roberto (90). Y en 2012-13 a Cuenca (1869), Deulofeu (47), Rafinha (84), Tello (675) y Riverola (11).

Luis Enrique: Roma: Viviani (418), Piscitella (34) y Verre (21); Celta: Goldar (14), Borja (420), Costas (231), Samu (90) e Iglesias (11).

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