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Muguruza descubre el poder

La hispano-venezolana, pletórica en la recta final del curso, remonta a Radwanska (4-6, 6-3 y 6-4 ) para alcanzar en Pekín, ante Bacsinszky (7-5, 4-6 y 1-6 a Ivanovic), su tercera final

Muguruza, emocionada tras vencer a Radwanska. Ampliar foto
Muguruza, emocionada tras vencer a Radwanska. REUTERS

A Garbiñe Muguruza, 22 añitos recién cumplidos, aún le queda un mundo por descubrir. Pero por el camino, por ese trayecto tan ciclotímico y fluctuante que ofrece el profesionalismo del tenis, un día arriba, otro abajo, otro más arriba y otro aún más abajo, va descubriendo cosas. El pasado mes de julio saboreó toda una final de Wimbledon, algo de lo que pueden presumir muy pocas jugadoras de su edad, y ahora, en la recta final de este 2015 tan glorioso para ella, está experimentando una nueva sensación: el poder. El control necesario para controlar los pequeños matices que decantan un partido; ni más ni menos, el que le concedió una plaza en la final de Pekín. La hispano-venezolana batió a la virtuosa Agnieszka Radwanska y se jugará el título con la suiza Timea Bacsinszky (7-5, 4-6 y 1-6 a la serbia Ana Ivanovic).

Esculpida por el vasco Alejo Mancisidor, aunque ahora escuche las directrices del técnico Sam Sumyk desde el banquillo, por decisión propia, Muguruza ya es una de las más fuertes de la WTA. Una tenista dominante, de ese perfil de jugadoras que intimida y controla el timing de los partidos. Aún, faltaría más, tiene deslices o da pasos en falso, pero corrige bien el error y enseguida replica en estampida, con una lluvia de derechas y reveses poderosísimos (43 winners en total, por 24 de Radwanska). Es cuestión de eso, de poder, de superioridad. De la efervescencia de Garbiñe, acentuada en este último cuarto de la temporada. Ya es la cuarta en el ránking y, de vencerle este domingo a Bacsinszky (10.00, Teledeporte), quedaría a solo un punto de la galáctica Maria Sharapova, la número tres.

“Ahora estoy intentando controlar mis emociones, porque creo que no es bueno. En la pista, a poder ser, debes mantener cara de póquer”, comentó tras vencer la hispano-venezolana, que en Pekín está jugando con el tobillo izquierdo lastimado y que compareció con la zona superior del muslo derecho vendada. Por si fuera poco, comenzó el pulso contra Radwanska a remolque. La polaca, octava en la lista, aúna un repertorio técnico envidiable y posee una capacidad defensiva que le permite sortear situaciones de lo más complicadas. En este sentido, su flexión de rodillas recuerda a los movimientos más elásticos de Novak Djokovic.

Si gana el título, Garbiñe quedaría a solo un punto del podio de la WTA, de la galáctica Maria Sharapova

El primer parcial, dilucidado a tirones, cayó de su lado. Rompió y se puso 0-2 a favor, pero Muguruza respondió y tomó el mando, para voltear el electrónico hasta el 4-2. Sin embargo, su bola no corría y su derecha estaba difuminada, así que Radwanska enlazó cuatro juegos consecutivos para llevarse el primer set. Y es aquí donde Garbiñe empezó a exhibir su poderío, la confirmación de que a corto plazo puede haber una nueva jerarquía en el circuito femenino. Sin jugar excesivamente bien se adjudicó el segundo y en el punto crítico del tercero, después de que su rival transformase un 5-1 en contra en un 5-4 peligrosísimo, desplegó su mejor repertorio.

“Estoy orgullosa de haber podido mantener el nivel de juego y mental, de estar tan motivada hasta el final”, subrayó tras las dos horas y 13 minutos de partido Muguruza, que contabiliza un título como profesional (Hobart 2014) y ahora tiene en su mano el segundo, ante Bacsinszky. Frente a la suiza (26 años, 17ª en el ránking), dos enfrentamientos; ambos esta misma campaña, ambos del lado de Garbiñe: en Australia (tercera ronda) y Wimbledon (cuartos). Que siga la racha.

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