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Garbiñe Muguruza ya es ‘maestra’

Tras ingresar en el 'top-5', la hispano-venezolana sella su acceso al Masters de Singapur al remontar a Lucic-Baroni (1-6, 6-2 y 6-1): "Es un gran logro, algo especial. Lo daré todo allí"

Muguruza, durante el partido contra Lucic-Baroni. Ampliar foto
Muguruza, durante el partido contra Lucic-Baroni. AFP

Tiene solo 22 años y va rápido, muy rápido, como un tiro. Después de interiorizar los mecanismos que requiere la alta competición y de reestructurar su juego, Garbiñe Muguruza ya se codea con las más fuertes del circuito. Crece y crece la hispano-venezolana, que ya ocupa el quinto peldaño del ránking mundial y que, pese a su juventud, ya es toda una maestra. Lo es porque, precisamente el día que celebraba su cumpleaños, las 22 velas, batió por 1-6, 6-2 y 6-1 a la croata Mirjana Lucic-Baroni y selló su acceso para la próxima edición del Masters femenino, que entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre reunirá a las ocho mejores del circuito en Singapur.

Un hecho que constata la explosión de Muguruza, la primera jugadora española en 14 años (2001) que participará en el evento. La última en hacerlo fue Arantxa Sánchez-Vicario, que un año antes también estuvo presente en el Masters, al igual que Conchita Martínez. “Creo que es un gran logro, algo especial, así que quiero darlo todo allí”, admitía tras el éxito Muguruza, o Mogu (seta, en mandarín), como le denomina cariñosamente el público chino que le reclama estos días, para simplificar su apellido. “Mi padre solía llamarme seta, porque son bonitas, pero si comes algunas puedes morir”, bromea ella, que en los cuartos de Pekín encara a Bethanie Matek-Snads, 90 de mundo.

Después de un verano complicado, en el que rompió con su entrenador de toda la vida, Alejo Mancisidor, y pobre en cuanto a resultados, Muguruza vuelve a sonreír. “Después de la final de Wimbledon todo fue complicado, pero es normal. En el circuito femenino hay muchos altibajos y es muy exigente. Garbiñe es muy joven y necesita ir quemando etapas. Todo a su debido tiempo, pero eso sí, ella tiene un objetivo muy claro y es muy consciente de qué debe hacer y hasta dónde quiere llegar. Su predisposición para hacer algo grande es mayor que nunca”, cuentan sus allegados.

Aterrizará en Singapur con seis años menos de lo que lo hicieron Arantxa y Conchita, las dos figuras

De momento, después del flashazo en el All England Tennis Club, sigue apuntando muy alto. En Singapur desfilará junto a la rumana Simona Halep, la rusa Maria Sharapova y la checa Petra Kvitova, las tres únicas que han logrado el billete. Lo tenía, por supuesto, Serena Williams, pero el desgaste físico y anímico le ha hecho renunciar a lo que queda de curso. Se presenta por lo tanto una oportunidad de oro para Muguruza, que ya saboreó el año pasdo la experiencia de Singapur, pero en la modalidad del dobles, y que aterrizará en la cita con seis años menos de lo que lo hicieron Arantxa y Conchita, las dos grandes figuras del tenis femenino español. La catalana es hasta ahora la que más lejos ha llegado en un Masters, con la final de 1993 contra Steffi Graf.

En un periodo en el que España ha perdido fuerza en las grandes citas, el desarrollo de Muguruza supone una bocanada de aire fresco. Un rostro amable que atrae a los grandes patrocinadores –Adidas, Babolat y BBVA, entre ellos– y que tiene un margen de progresión muy elevado. Si cuando accedió al circuito profesional se decía que era una tenista de registro único, con tendencia a la dispersión, ahora es más fuerte mentalmente, ha ampliado su catálogo y rinde más allá de las superficies rápidas.

Ahora es más fuerte mentalmente, ha ampliado su catálogo y rinde más allá de las superficies rápidas

Ayer, frente a Lucic-Baroni, jugó con el tobillo izquierdo aún mermado; llegó incluso a perder los nervios, hasta el punto de romper su raqueta al final del primer set. La reprimenda y los consejos de su nuevo técnico, el francés Sam Symuk, surtieron efecto. Y Garbiñe, Mogu para los aficionados pequineses, volteó la situación. “Estaba un poco frustrada porque cuando quieres algo con tanta intensidad es frustrante no poder sacudirte los nervios y la ansiedad. No me gusta hacer lo que hice con la raqueta, está mal, pero en ese momento fue la única forma de desahogarme”, explicó Garbiñe. A los 22, con todavía con un mundo por recorrer, toda una maestra.

VÍDEO: Garbiñe Muguruza se convierte en 'maestra'

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