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El fútbol no da la felicidad

Un estudio del sindicato internacional revela que los jugadores sufren más ansiedad y depresión que la media

Enke, en un partido con el Hannover de la temporada 2008-2009.
Enke, en un partido con el Hannover de la temporada 2008-2009.Cordon Press

El fútbol no da la felicidad. E incluso puede quitarla. Así lo indica un estudio dirigido por Vincent Gouttebarge, Médico Jefe de FIFPro, el sindicato mundial de futbolistas, y catedrático asociado de la facultad de medicina de Ámsterdam, cuyo resultado revela que los jugadores profesionales sufren más depresión y ansiedad que el resto de la población e incluso que otros atletas de élite. De los 826 jugadores que participaron en la encuesta, un 38% de los futbolistas en activo y un 35% de los exjugadores aseguró que en algún momento tuvo que afrontar este tipo de problemas. La probabilidad de que esto ocurra es de dos a cuatro veces mayor si se han tenido tres o más lesiones graves.

El estudio, que se nutre de datos recogidos en Bélgica, Chile, Finlandia, Francia, Japón, Noruega, Paraguay, Perú, España, Suecia y Suiza, pretende concienciar de la necesidad de un enfoque multidisciplinar en la atención de la salud del futbolista que garantice apoyo para una cuestión que “antiguamente era tabú”.

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“No se trabaja bien y menos en el fútbol”, apunta Pablo del Río, psicólogo del deporte del Consejo Superior de Deportes. “Sí se trabaja con la cantera, pero la mayoría de los equipos profesionales deja mucho que desear. Entre otras cosas porque muchos entrenadores no tienen la preparación suficiente para saber que un psicólogo especialista en deporte puede ayudar a evitar problemas”. Según Del Río, una lesión grave puede provocar estados de ansiedad y depresión, sobre todo cuando desemboca en retirada. “Se le cierran las metas y los objetivos. Suele ser gente muy joven que tiene que estar preparada para soportar cargas emocionales muy altas”, detalla.

La investigación también apunta a otros síntomas como los problemas para conciliar el sueño (23% de los activos y 28% de los retirados), el malestar (15% y 18%), el alcohol (9% y 25%) y el hábito de fumar (4% y 11%).

La salud mental de los futbolistas ha sido tema de debate en varias ocasiones. El expresidente del sindicato inglés de futbolistas, Clarke Carlisle, intentó acabar con su vida a los 21 años después de haber sufrido una lesión de cruzado cuando jugaba para el Queens Park Rangers. En diciembre volvió a intentar suicidarse cuando fue atropellado por un camión. El propio Carlisle lo hizo público para concienciar sobre los problemas mentales.

También surgió el debate tras la muerte en 2009 de Robert Enke, que acabó con su vida arrojándose a las vías del tren en Hannover, Alemania. Primero se dijo que su suicidio no tuvo nada que ver con el fútbol y se relacionó exclusivamente con la muerte de su hija de dos años, en 2006. Pero en una biografía publicada en 2012, el periodista alemán, Ronald Reng contaba que su depresión también estuvo relacionada con algunos reveses profesionales que comenzaron durante su etapa en el Barça de Van Gaal.

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Sobre la firma

Antonio Nieto
Desde 2018 es redactor de Vídeo de EL PAÍS. Antes, pasó sus primeros cinco años en la sección de Deportes del diario. Es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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