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Uruguay, la bandera amateur

‘Los Teros’, la última selección en clasificarse para el Mundial, vieron reconocida su costumbre del tercer tiempo al ser convidados por los galeses

Los jugadores de Uruguay, antes del duelo contra Australia. Ampliar foto
Los jugadores de Uruguay, antes del duelo contra Australia. Getty Images

Tras su previsible derrota ante Gales (54-9), los jugadores uruguayos vivieron el pasado domingo su tercer tiempo más glamuroso, en un lugar de culto como el Millenium Stadium de Cardiff. Los anfitriones, profesionales consolidados, les invitaron a cerveza en su vestuario y se interesaron sobre cómo se ganaban vida mientras vieron el encuentro entre Nueva Zelanda y Argentina, un reconocimiento a una rutina necesaria para el rugby amateur celeste. “El tercer tiempo es la esencia del rugby, lo hace diferente a los demás. En Uruguay se respeta mucho y en mi club los jugadores aportamos un dinero cada vez que somos locales para invitar al rival”, explica el tercera línea Diego Magno.

Magno es el jugador más veces internacional de un equipo en el que nadie sabía lo que era jugar un Mundial. La última participación de Uruguay fue en 2003 y él, que ahora tiene 26 años, apenas empezaba a decantarse por el rugby. Este emprendedor, socio de una empresa de desarrollo de software, se plantea objetivos modestos como independizarse de casa de sus padres antes que jugar en Europa, algo que solo hacen 4 de los 31 convocados. “Nosotros venimos a representar el amateurismo en un rugby que hoy ya es muy profesional. Es un torneo muy importante para que aprendamos, incluido el staff. Los managers del mundo son personas pagadas, aquí son tan amateur como los jugadores”.

La clasificación para el torneo, tras vencer a Rusia a doble partido a finales de 2014, sirve de ancla para buscar inversiones públicas, apoyo en la Unión Internacional de Rugby y mejorar las condiciones de los clubes. “La gran parte de los jugadores ponen plata, desde la cuota de los clubes, la ropa, los traslados para entrenar, el tercer tiempo… Lo llamamos deporte caro, pero el que juega está dispuesto a dar lo que sea”.

Magno comenzó a jugar por su padre, que llegó a competir en el Avezzano italiano. Una década después, habla de un deporte más abierto a la sociedad. “Uruguay ha logrado poner el rugby en un lugar más mediático. En su momento se lo calificaba de superelitista y solo para gente de poder adquisitivo alto, y eso lo estamos cambiado yendo al interior, en los colegios públicos, centros de rehabilitación, cárceles…”. La región también se ha elevado con el ascenso de Argentina en los últimos años. ”Eso hace que nosotros, Chile, Brasil o Paraguay tengamos más técnicos y podamos competir a un nivel más alto”.

Uruguay, que se preparó en País Vasco la semana antes de viajar a Reino Unido, habla de los partidos contra España como un “clásico” reciente. “Somos equipos muy parejos y ellos también podrían estar en un Mundial”. En un grupo infernal, con Inglaterra, Australia, Gales y Fiji, Uruguay debe mirar más allá del marcador. “No entramos a la cancha pensando de cuánto vamos a perder. El objetivo es intentar competir de igual a igual con las estrellas del mundo a las que ves siempre por la tele y tener miniobjetivos, acciones positivas contra tus pares, buenos minutos...”

En su segundo envite, Australia hizo valer ayer su superioridad y logró la victoria más abultada del torneo (65-3). Era simplemente otro reto inalcanzable para unos Teros que quieren recordarle a ese rugby mastodóntico cómo empezó todo.

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