Asensio desmonta a Nuno

El mediapunta del Espanyol se subraya con su pie de seda en un duelo marcado por la intensidad y por el primer tanto de Víctor Álvarez en Primera

Asensio disputa el balón con Abdenour.
Asensio disputa el balón con Abdenour. Quique García (EFE)

Exigente como es la afición del Valencia, le dedicó en la jornada anterior una sonora pita al técnico Nuno después de empatar con el Betis a nada. Replicó el entrenador en el Power8 Stadium con una alineación plagada de novedades, con cambios en todas las líneas donde quedaron señalados Alcácer, Parejo y Barragán. Pero no le funcionó la revolución al Valencia, que perdió el duelo de intensidad que planteó el Espanyol y nada pudo hacer ante las apariciones del portero Pau y sobre todo de Asensio, un juvenil cedido por el Madrid que juega como un veterano, capaz de dar pausa o acelerar el encuentro, también de destartalar a todo un Valencia con su pie de seda.

Resulta que el Espanyol recuperó sus señas de identidad, esas que explican que el equipo sabe presionar la salida del balón rival, que cualquier falta táctica es buena, que la profundidad llega por los costados y que los goles se hacen a balón parado. Fue un ejercicio de altos decibelios, rozando el límite de la legalidad porque se hartaron de hacer faltas en la zona de creación rival. Y cuando algo fallaba, apareció al fin Pau, un meta imberbe de 20 años que transmitió la seguridad que siempre defendió su técnico.

ESPANYOL, 1 – VALENCIA, 0

Espanyol: Pau; Arbilla, Álvaro, Roco, Duarte; Víctor Sánchez (Diop, m. 89), Cañas; Hernán Pérez, Asensio (Gerard Moreno, m. 75), Víctor Álvarez (Burgui, m. 71); y Caicedo. No utilizados: Bardi; Sevilla, Raillo y Javi López.

Valencia: Domenech; Cancelo, Santos, Abdennour, Gayá (Feghouli, m. 61); Fuego, Danilo, Enzo Pérez; Santi Mina (Piatti, m. 65), Rodrigo y Bakkali (Alcácer, m. 65). No utilizados: Yoel; Negredo, Parejo y Barragán.

Goles: 1-0. M. 18. Víctor Álvarez.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Álvaro, V. Sánchez, Rodrigo, Mina, H. Pérez, Bakkali, Duarte, Gayá, Piatti y Enzo Pérez.

Power8 Stadium. 18.231 espectadores.

Sin tiempo ni espacios para mezclar en las posiciones adelantadas, el Valencia sólo encontró la portería rival con los robos en la medular y el contragolpe de manual. Como en ese corte de Enzo Pérez que acabó en los pies de Bakkali, que se marcó unos pasos de swing para descomponer a Álvaro y probar un disparo ajustado al palo. O como ese otro hurto de Danilo que permitió otra contra de Bakkali prolongada para Rodrigo, que se midió con Pau. Pero en las dos ocasiones el portero blanquiazul respondió a la perfección: un guante por aquí; una pierna por allá.

La propuesta del Espanyol, en cualquier caso, no se resintió. Lo probó con las carreras por los costados de Hernán Pérez y Víctor Álvarez, al final difuminados en sus centros o también por Doménech, que sacó paradas para la videoteca. Pero los extremos se cobraban metros por voluntad y persistencia, también faltas laterales que resultaron en el mejor de los botines. Gracias, sobre todo, a la bota izquierda de Asensio, que aparecía con una atildada calidad en el fútbol colectivo —disfrutó de una ocasión estupenda antes del entreacto bien desbaratada por Domenech—, y que resolvía en las jugadas de estrategia. En la primera, a pie cambiado y en el lateral del área, puso el balón al palo corto, donde Mina la pifió al tocarla con la coronilla y estirar el esférico al otro palo, donde apareció Víctor Álvarez para definir a gol. En la segunda, en el lado opuesto, repitió maniobra y Álvaro cabeceó a portería, pero Domenech puso la manopla a tiempo.

No se rindió el Valencia, necesitado como está para no alejarse ya de la zona Champions, y percutió también por el ala izquierda, donde Gayá —hasta que se lesionó— hacía gala de su quiebro y velocidad. Un centro suyo lo remató Rodrigo, picado y ajustado al poste, pero de nuevo apareció de la nada Pau para negar un gol que ya lamentaba la grada. Poco más consiguió el equipo de Nuno, enfrascado en la partida de pinball que exigió el Espanyol (corte, pase, perdida, robo y vuelta a empezar), tampoco azuzado con la ruleta de cambios.

El fútbol lo puso el Espanyol, que disfrutó de varias ocasiones más impulsado por Asensio, y con eso bastó para romper al Valencia y, de paso, a un Nuno puesto en entredicho.

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