Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Mireia no pudo hacer ni la mitad de la preparación para Kazán”

Fred Vergnoux, el entrenador de la española, considera que la resistencia al dolor se volvió contra su nadadora

A Fred Vergnoux le encanta sentarse junto a la pista de atletismo del CAR de Sierra Nevada a contemplar el anochecer. Es su santuario particular. El mismo lugar en donde hace un mes reflexionó sobre la lesión que impedirá aprovechar a Mireia Belmonte los últimos dos años de trabajo. Las consecuencias ya eran previsibles. En la supercalibrada preparación de los nadadores de alta competición, la más mínima alteración puede resultar decisiva. Una doble tendinitis en los hombros y dos meses de interrupción de la puesta a punto equivalían a una sentencia. Por más que lo intentara hasta ayer. Ahora ya es oficial. Mireia no competirá en los Mundiales.

Pregunta. ¿Qué suponen dos meses sin apenas entrenarse, entre marzo y abril, para alguien que debe nadar unos Mundiales en agosto?

Respuesta. Dos meses en el alto rendimiento son mucho. Mireia ha sentido una gran frustración. Ella no pudo entrenar como quería. El dolor volvía. Siempre digo que cuando vas a una competición la confianza en tu capacidad es fundamental. Y nosotros no hemos hecho ni la mitad de la preparación. ¿Cómo lo haríamos? ¿Quitando pruebas? ¿Nadando sin pasarnos? Yannick Agnel renunció al Mundial porque tuvo un virus que no le dejó entrenarse. ¿Para qué vas a ir al Mundial si sabes de antemano que vas a fallar? Lo hemos intentado todo para ir al Mundial. Pero lo más importante es el año que viene”.

P. ¿Se puede evitar la lesión que ha sufrido Mireia?

R. Yo creo que sí, siempre que estemos como Nadal o como Messi, con un fisioterapeuta cada día. Alguien que esté atento a cualquier cosa que pase. Y con esto no señalo a los médicos ni a los fisios. La culpa principal es nuestra porque no lo hemos anticipado. Porque no se puede nadar con dolor. Y esto es también responsabilidad de Mireia. Ella tiene una pauta con el fisioterapeuta, y a veces la sigue y a veces no. Si lo haces cada día puede que evitemos esto. Si lo haces un día sí y otro no, es complicado. También la edad es un factor. Ella tiene 24 años y lleva 14 forzando su hombro, haciendo miles de ciclos por año. Y yo soy responsable de los últimos cinco años. Ha hecho más pesas que antes. Ha aumentado la dificultad… De todas maneras ya sabemos que el alto nivel no es bueno para la salud.

P. ¿Qué lección extrae de esta situación?

R. El cuerpo da señales de alarma. La bursitis es una señal de alarma: ‘¡Eh! ¡Cuidado! Estoy cansado!’. Hay que recuperar un poco. Si te da igual y aprietas y aprietas se rompe. Y si se rompe otra vez lo tienes que operar. Y si se te rompe otra vez tienes que tirar la toalla. Hay que ser inteligente. Mireia debe pensar que lo importante es la salud. Quizás haya que quitar la temporada de piscina corta.

P. En los últimos años Mireia ha aprendido algo que ha resultado clave en sus éxitos: la resistencia al dolor. Esta virtud, sin embargo, le pudo jugar una mala pasada.

R. Con lo que le está pasando a Mireia más de la mitad de los nadadores lo dejan. Esto es un error de los dos. No podemos ser tan agresivos con el proyecto deportivo. Estas ganas, esta capacidad de superación es buena y mala. Mireia ha hecho el Open de España con los brazos lesionados y ha ganado todo. Ella ha adquirido la capacidad de sufrimiento. Hay gente que supera su límite una o dos veces por semana y gente que lo supera todos los días. Ella ha ido descubriendo lo que puede hacer, y también lo que no puede. Con los años el nadador debe aprender a gestionar el esfuerzo. Yo estoy convencido de que el día que Mireia pueda ponerse al 100% a preparar los Juegos puede ser imbatible.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.