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Las horas más bajas del Piojo

México debuta contra Bolivia cuando llueven las críticas contra su entrenador por sus posicionamientos políticos

Copa América 2015: Piojo Herrera de México
El seleccionador de México, Miguel Herrera REUTERS

Hasta hace poco no parecía haber nadie más simpático en México que Miguel Herrera. El seleccionador de fútbol aprovechó la popularidad que se ganó en el Mundial de Brasil gracias a sus estridencias para anunciar seguros, agua mineral, una página web de segunda mano y hasta un antiácido contra la digestión pesada. A punto de debutar hoy contra Bolivia en la Copa América, sobre El Piojo caen chuzos de punta.

Herrera se ha metido en un buen lío. En plena jornada electoral del domingo escribió en Twitter a favor del partido Verde, una formación pseudoecologista satélite del PRI, el partido en el Gobierno. Decenas de rostros conocidos de la farándula mexicana lanzaron mensajes muy parecidos en redes sociales, casi a la misma hora. Un presentador de Fox Sport, Jean Duverger, reveló que a él le ofrecieron unos 12.000 dólares por escribir a favor de los verdes y se negó. El Piojo dice que lo hizo gratis pero cuesta creerlo. El analista deportivo Alejandro Gómez escribió en su columna de Récord que el seleccionador cobró por su opinión política unos 60.000 dólares en efectivo.

La propia federación mexicana, tan encantada con el soplo de aire fresco que supuso la llegada de Herrera en medio de la depresión de la selección en 2013, va a tomar cartas en el asunto. El Piojo parece haber llevado demasiado lejos su papel de hombre-anuncio. Hasta hace poco mantuvo un tira y afloja con una revista del corazón para vender el bautizo de su nieta. El director deportivo, Héctor González Iñárritu, anunció que tanto Herrera como los jugadores Oribe Peralta y Marco Fabián, que hicieron lo mismo, serán sancionados. La prensa local se tomó el asunto tan a pecho —los verdes han recibido muchas críticas por quebrantar las leyes electorales— que al día siguiente de la derrota frente a Brasil, en el último amistoso antes de la competición, no pudo evitar titular con que la verdeamarela había derrotado a los muchachos del Partido Verde.

Pero ya se sabe que no hay mejor antídoto contra los fantasmas que una victoria. Aunque México llega disminuido a esta competición —los mejores jugadores han sido reservados para disputar la Copa de Oro en Estados Unidos— a priori debería vencer a Bolivia. Hay jugadores de garantías para ello. En la portería estará el veterano Jesús Corona, en defensa Rafael Márquez y, en la media punta, en tareas de enganche, Tecatito Corona, uno de los jóvenes más prometedores del fútbol mexicano. Herrera utilizará, salvo sorpresa, el esquema que le dio alas en el Mundial del año pasado: defensa de tres, dos carrileros largos, tres medios de ida y vuelta y dos delanteros atosigando a los defensores contrarios.

Llega el partido pero una nube negra sigue acompañando al entrenador allá por donde camina en Chile. “Esto me pasa por pendejo”, dijo Herrera, que insiste en que no ha cobrado “un quinto”. El PRD, la izquierda mexicana, ha pedido al Instituto Nacional Electoral (INE) que investigue el tema. Por primera vez el seleccionador, que había visto a la prensa como un aliado, tuerce el gesto cuando le preguntan.

En Viña del Mar, en el estadio de Sausalito donde debuta México, no solo se disputa un partido. Está en juego enterrar el traspiés del Piojo con una victoria, o arrastrar con un mal resultado la pesadumbre.

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