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Casimiro, de destituido a salvador

El entrenador logra rehabilitar a un Sevilla desahuciado tras ser despachado por el Fuenlabrada, ahora descendido

Luis Casimiro habla con Byars, en un Manresa-Sevilla. Ampliar foto
Luis Casimiro habla con Byars, en un Manresa-Sevilla. EFE

El deporte suele dar segundas oportunidades, pero raramente se produce un giro copernicano en la carrera de un entrenador como el experimentado por Luis Casimiro (Ciudad Real, 1960) en apenas cuatro meses y medio.

El día de Reyes fue destituido en el Fuenlabrada cuando transcurría la 15ª jornada de la Liga Endesa, saldada con una contundente derrota en la cancha del FIATC Joventut (95-65) que dejó al equipo fuenlabreño en la penúltima plaza. Días después fue fichado por el Baloncesto Sevilla, entonces último, con tres triunfos y 15 derrotas. El pasado domingo se completó el círculo con la victoria que rubricó la salvación del Sevilla y la derrota que condenó al Fuenlabrada al descenso tras diez años seguidos en la Liga ACB. El entrenador que ascendió al Fuenlabrada a la máxima categoría no es otro que Casimiro, en su primera etapa en el club.

El corte, primero te frustra no poder seguir con el trabajo; después, fichar por el Sevilla, alimentó mi motivación”

Luis Casimiro

“El baloncesto es agradecido conmigo. Y yo estoy muy agradecido al Sevilla, y sobre todo a su presidente, que a los 15 días de quedarme fuera del Fuenlabrada confió en mí”, cuenta un exultante Casimiro. “El desafío era muy complicado. La clave es que me encontré con jugadores ávidos de salir adelante, con talento, jóvenes, cinco entre 19 y 23 años, con buena conexión entre ellos. Y, sobre todo, que creen en lo que les transmito”.

Casimiro se resiste a mirar atrás. “De la misma manera que casi nadie se acuerda de cuando fui campeón [con el Manresa en 1998], tampoco quiero pensar ahora en el Fuenlabrada. Mi salida de allí fue normal después de los malos resultados. Mantengo buena relación y buen entendimiento con ellos. Agua pasada no mueve molino”.

Casimiro ya vivió una experiencia similar. En enero de 2012 fue destituido por el Valladolid, que luego acabó el último, y recaló en el Unicaja, noveno. “Si no hubiera vivido aquello, tal vez me hubiera afectado el corte. Ahora me ha influido, pero en positivo. Primero, te frustra no poder seguir con el trabajo; después, fichar por el Sevilla, alimentó mi motivación”.

La temporada del club andaluz ha sido muy agitada. Pasó a manos de un grupo inversor estadounidense. José Luis Galilea, el exjugador del Barcelona y del Real Madrid, asumió el cargo de director general y deportivo. Optimizó el presupuesto. Logró una cantidad por los derechos de Satoransky, fichado por el Barcelona. Mantuvo a la perla del baloncesto español, Willy Hernangómez, cedido por el Madrid y pretendido por un montón de equipos, y también al prometedor Porzingis.

Galilea optimizó el presupuesto y, una vez recuperada la normalidad, el equipo sumó ocho victorias en 15 jornadas

Scott Roth, el entrenador, no pudo ejercer oficialmente porque carecía de la licencia de la ACB. Se utilizó la de su ayudante, Audie Norris, el legendario jugador del Barcelona. Hasta que llegó Casimiro. Galilea fichó al base estadounidense Ben Woodside en noviembre y al escolta australiano, Kirk Penney, en enero, además de cortar a tres estadounidenses: Pullen, Thames y Watts. Una vez recuperada la normalidad, el rendimiento del equipo se disparó. Sumó ocho victorias en las últimas 15 jornadas.

“Hemos superado muchas dificultades. Éramos conscientes de que la segunda vuelta iba a ser mucho mejor por la configuración de la plantilla. Y en los despachos, gracias sobre todo al apoyo de La Caixa, estamos al día de los pagos”, cierra Galilea, aliviado por la remontada que deja al Sevilla un año más en la máxima categoría. Queda una jornada, el domingo, el San Pablo podrá festejar la permanencia, con el Joventut como rival, el mismo equipo que precipitó la destitución de Casimiro en el Fuenlabrada.

“Hernangómez, a la selección”

Casimiro confía en Audie Norris, su ayudante y encargado del trabajo específico con los pívots. El Sevilla cuenta con una pareja interior envidiable, aunque lo más probable es que el año próximo tanto Hernangómez como Porzingis ya no jueguen en el equipo. Porzingis, un letón de 19 años y 2,12 metros, figura entre los favoritos a estar entre los diez primeros del ‘draft’ de la NBA. “Es talento puro, innato. Lo tiene todo para triunfar. Me parece prematuro que vaya a la NBA, creo que completaría mejor su formación aquí, con minutos y responsabilidad”, analiza Casimiro.

Hernangómez, que este mes cumple 21 años y mide 2,10 metros, pertenece al Madrid. “Es un tipo de jugador que no abunda, con buenos movimientos cerca del aro, posibilidades de jugar de espaldas y capacidad para terminar con ambas manos, muy hábil. Yo lo llevaría a la selección. Su mentalidad es buena. Cuando alcance su madurez deportiva y personal, marcará diferencias”.

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