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El fútbol de Messi es ajeno a la inestabilidad del Barcelona

El argentino ha ganado siete Ligas desde su debut en 2003

Messi durante del partido de este domingo en el Vicente Calderón. Ampliar foto
Messi durante del partido de este domingo en el Vicente Calderón.

Aseguran quienes conocen a Messi que sólo se le ha visto temblar el 27 de septiembre de 2013, cuando fue citado en los juzgados de Gavà, acusado de presunto fraude fiscal, y declaró compungido: “De la platase ocupa mi papá”. El de Messi es uno de los muchos casos todavía abiertos en el Barça. Los pleitos son tan variados que afectan a su masa social, al espionaje, a la publicidad y a La Masia por una sanción de la FIFA. Ninguno aparentemente tan grave como el que se tramita en la Audiencia y afecta a Bartomeu, Rosell y al propio club, por el fichaje de Neymar.

Rosell dimitió y Bartomeu anunció elecciones al tiempo que destituía como director deportivo a Zubizarreta después de que en enero Messi montara la de Dios es Cristo por su suplencia en Anoeta. El club ha tenido tres presidentes (Laporta, Rosell y Bartomeu) y seis técnicos (Rijkaard, Guardiola, Vilanova, Roura, Martino y Luis Enrique) desde que Messi debutara el 16 de noviembre de 2003 en Oporto. La inestabilidad institucional, agravada por situaciones dramáticas como la muerte de Tito y el cáncer de Abidal, no han parado la productividad de Messi. Aunque estuvo un año desmoralizado y fastidiado por su bíceps femoral, el 10 ha sido una máquina de contar títulos desde su estreno ante el equipo de Mourinho. Ha ganado siete Ligas, tres Champions, dos Mundiales de Clubes, dos Copas, dos Supercopas de Europa y seis de España, y cuatro Balones de Oro. A sus 27 años aspira a una cuarta Copa de Europa y a una tercera Copa del Rey. El Madrid logró en el mismo período tres Ligas, una Champions, un Mundial de Clubes, dos Copas, una Supercopa de Europa y dos de España. “Si trabajamos fuerte y unidos, el ciclo se alargará 10 años”, dice Bartomeu, dispuesto a trabajar para Messi, al igual que Suárez y Neymar. No se sabe quién será el presidente ni el técnico, pero la hinchada está tranquila si sigue Messi, sólo preocupado por su papá.

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