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La táctica de Aru hace grande a Contador

Nuevo ataque del Astana del sardo y nueva exhibición del español, quien controla todos los movimientos y sigue líder

El sprint de Aru en Campania, en el que sacó 1s a Contador. Ampliar foto
El sprint de Aru en Campania, en el que sacó 1s a Contador. EFE

Las colinas ásperas, las carreteras de asfalto roto descarnadas de Campania, entre Benevento y Avellino y vuelta, donde las búfalas tumbadas en la hierban ven pasar la vida con mirada vacuna, se hicieron azul turquesa intenso con una gota de rosa cuando pasó el Giro. Avanzaba el Astana y avanzaban las legiones romanas, magnis itineribus, a marchas forzadas, como escribió Él, Julio César. Avanzaba un astana por delante, el viejo siciliano de la Siracusa de Arquímedes Paolo Tiralongo, que ganó la etapa. Avanzaban atacando dos astana por detrás, los habituales Fabio Aru y Mikel Landa, y entre ellos, como siempre, una mancha rosa que no se borra, la de Alberto Contador, quien ágil y seguro como un patrón, acabó dirigiendo las operaciones de sus rivales. A rueda, callado, el ratoncito Richie Porte, que espera su día.

Clasificación

Novena etapa

1. Paolo Tiralongo (ITA-Astana) 5h 50:31

2. Steven Kruijswijk (HOL-LottoNL-Jumbo) a 00:21

3. Simon Geschke (ALE-Giant-Alpecin) a 00:23

4. Amaël Moinard (FRA-BMC) m.t.

5. Jesus Herrada (ESP-Movistar) m.t.

6. Carlos Betancur (COL-AG2R La Mondiale) m.t.

7. Tom Jelte Slagter (HOL-Cannondale Garmin) m.t.

8. Kenny Elissonde (FRA-FDJ.fr) m.t.

9. Ryder Hesjedal (CAN-Cannondale Garmin) a 00:27

10. Fabio Aru (ITA-Astana) a 00:56

11. Alberto Contador (ESP-Tinkoff Saxo) a 00:57

General

1. Alberto Contador (ESP-Tinkoff Saxo) 38h 31:35

2. Fabio Aru (ITA-Astana) a 00:03

3. Richie Porte (AUS-Sky) a 00:22

4. Mikel Landa Meana (ESP-Astana) a 00:46

5. Dario Cataldo (ITA-Astana) a 01:16

6. Roman Kreuziger (CZE-Tinkoff Saxo) a 01:46

7. Giovanni Visconti (ITA-Movistar) a 02:02

8. Rigoberto Uran (COL-Etixx Quick Step) a 02:10

9. Damiano Caruso (ITA-BMC) a 02:20

10. Andrey Amador (CRC-Movistar) a 02:24

Para el Astana, el equipo que cree manejar el Giro (y lo hace como si su líder fuera Contador y no el sardo Aru, joven con el jersey blanco de pureza), su día son todos los días. “Esto del ciclismo y el Giro no es un vídeo juego”, se defendía la víspera el jefe del equipo de Vinokúrov, Beppe Martinelli, quien tiene 60 años y ha dirigido en el Tour ha Pantani, a Contador y a Nibali, por lo que se supone que sabe de lo que habla. Se defendía Martinelli porque le criticaban que en la subida a Campitello Matese hubiera multiplicado las ofensivas turquesa en un dispendio de energía que obtuvo un resultado curioso: 2s de bonificación para Contador y victoria de etapa para Intxausti. Por eso, para demostrar quizás que habla por hablar, Martinelli volvió a manejar la dura y larguísima etapa de Campania como si el Giro fuera un vídeo juego y sus corredores figuras animadas que respondían sin fallar a las órdenes de los mandos. Y así casi seis horas de continuo sube y baja, subida hacia pueblos en los que se refugia la población en verano, buscando la frescura de la altura, bajando hacia los valles saturados de humedad: 224 kilómetros recorridos sin respiro para alcanzar una media de 38, tan dura fue la cosa.

Y así, a la segunda, lograron todo lo que buscaron el día anterior: la etapa, 1s sobre Contador en el repetido sprint furioso con el que Aru termina todas las etapas, derrochando, y casi un minuto más sobre el cuarto hombre, el invisible Rigo Urán, que ya está a más de 2m en la general. Y por eso, por lo bien que iba el Astana, Contador, de cuyo doliente hombro ya nadie parece acordarse, ni siquiera él mismo, estaba tan contento: el Giro es una carrera de eliminación, lo que él, el más duro de todos, siempre desea. “Y tan dura que ha sido la etapa”, dijo el chico de Pinto tras su cuarto día vestido de rosa líder. “No sé si se habrá visto en la tele, pero ya en el kilómetro 100, en el puerto más duro del día, el Monte Terminio, los astana se pusieron ya a tirar a tope, dejaron el pelotón en nada pero se quedaron solo dos con Aru… Están muy fuertes, sí, aunque no sé a nivel táctico qué busca: ha sido un día muy bueno para nosotros”.

En el Giro el Astana es Aru, quien llegó a su peso ideal gracias a una diarrea que le hizo perder cinco kilos a finales de abril, y está también Landa, el alavés a quien siempre persigue para que adelgace más el entrenador de ambos, Paolo Slongo, un obseso de la báscula. Ha debido tener éxito, pues Landa, de 25 años, uno llamado a ser un grande en las pruebas por etapas, no falla ningún día. Ya va cuarto en la general pues es el más que Urán el cuarto hombre de este Giro: está en todos los ataques como buen gregario que es, pero nunca cede mucho al final, como campeón que quiere ser. En el cuarteto de Campania, capital Nápoles, Landa marcó el ritmo para distanciar lo más posible al colombiano, quien se había quedado clavado cuando Aru atacó a poco más de 10 kilómetros, subiendo el corto pero empinadísimo segunda llamado Passo Serra. Después, participó en los relevos organizados por Contador, quien, a petición de Aru, entró a colaborar –“me habría gustado no tener que relevar”, dijo el español, “pero Aru me lo pidió y me pareció justo unirnos contra Urán, aunque luego me esprintó…”--, y para cerrar, su trabajo, se cortó momentáneamente para que Porte, quien no abandonaba la última posición del grupo así lo aspasen, se diera cuenta de que haría el ridículo si no daba relevos.

Tiralongo entra vencedor en San Giorgio del Sannio, ganando la novena etapa. ampliar foto
Tiralongo entra vencedor en San Giorgio del Sannio, ganando la novena etapa. EFE

El Astana es también Tiralongo, amigo de toda la vida de Contador (el español le ayudó a ganar una etapa del Giro de 2011 en perjuicio de Purito agradeciendo su fidelidad cuando compartían Astana en 2010; el siciliano le ayudó a ganar la Vuelta en Fuente Dé, cuando no estaban en el mismo equipo) y de casi 38 años, quien para convertirse en el ganador de etapa más viejo de la historia del Giro utilizó la misma sangre fría que la víspera Intxausti. Estúpidamente delante de una docena de fugados, desafiando al sentido común, hizo toda la etapa el holandés Tom-Jelte Slagter, del Cannondale de largas miras. Llegado el momento, en el segunda en el que todo ocurrió, Tiralongo, el más fuerte del grupo alcanzó al bátavo, disfrutó de su ayuda hasta que aquel se agotó y entró como un emperador triunfante en la larga recta de meta en San Giorgio del Sannio, con los pelos de punta, emocionado. “No es Sicilia, pero esto es ya el sur. Las gentes de aquí son como las sicilianas. Fue como ganar en casa”, dijo Tiralongo, quien el lunes, como todo el Giro, descansará.

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