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El pacto de Gisela Pulido

La catalana, nueve veces campeona del mundo de kitesurf, una nómada en busca del viento, recuerda cómo subió a la cima con solo 10 años

Un padre dibuja un campo de regatas en el cuaderno del colegio de su hija de 9 años. Le enseña cómo se comporta el viento y le advierte de la arbitrariedad de las rachas; le pinta el tipo de maniobra que debe hacer con la cometa que él mismo, modisto, le ha modificado para hacerla más segura. Cuando suba la bandera verde es cuando tienes que salir, le dice; sigue a la otra chica, ponte detrás y haz lo mismo que ella, le aconseja. En ese momento no lo saben, pero lo que le está enseñando el padre a su hija, Gisela Pulido, es a convertirse en campeona del mundo de kitesurf, la más joven de la historia del deporte, según el Libro Guinness de los récords. Un logro que luego repetiría nueve veces en solo 11 años.

La historia de Gisela Pulido (Premià de Mar, 21 años) y la del kitesurf han evolucionado en paralelo. “Tuve la suerte de empezar en un buen momento, cuando el kite estaba poco evolucionado, y de tener habilidad y talento”, explica en uno de los espacios del Diagnostics and Training Center (DTC), un centro de diagnóstico y tecnificación donde Red Bull evalúa físicamente a los atletas que patrocina. Está ubicado en una antigua fábrica de siderurgia en Thalgau, a 20 kilómetros de Salzburgo, en Austria. Un riachuelo bordea los dos edificios unidos por un túnel subterráneo. Parece una base secreta. Nada en la fachada indica que ahí se encuentra uno de los eslabones clave en el aparato de mercadotecnia de la compañía de bebidas energéticas, donde la marca destina una gran inversión.

Una década de reinado

Gisela ha reinado en el kitesurf, en la disciplina freestyle, en la última década, pero la dura competencia emergente la dejó sin el trono el año pasado. Se lo arrebató la polaca Karolina Winkowska, de 25 años, su gran rival. Es el nombre que le tuerce el gesto a este animal competitivo que lo ha ganado todo. “Sargento Pulido”, le llaman sus amigos.

Gisela Pulido, en una competición. ampliar foto
Gisela Pulido, en una competición.

En ese tiempo Pulido ha perdido grasa y ganado músculo. Su cuerpo se ha profesionalizado igual que lo ha hecho el kitesurf. “Es imposible que en 2015 una chica de 10 años pueda competir en un Mundial”, asegura. “Cuando empecé, el kite estaba muy poco evolucionado”. Ahora las maniobras son más complejas y la preparación más exigente. Por eso le ha pedido a su padre que viaje a Egipto, donde se encuentra preparando la próxima prueba (Venezuela, 9 de junio), para que, como entrenador, le ayude a pulir una nueva maniobra que quiere incluir en la estrategia de competición de esta temporada. Hasta ahora la rider se había estado preparando sola. Dice que en un deporte que apenas cuenta con un par de décadas de historia es complicado encontrar a alguien que la pueda preparar.

Las pruebas en el DTC le ayudan a conocerse mejor y a modificar su entrenamiento, que ahora complementa con jornadas en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Gisela, según los test, es perfeccionista, tiene mucha capacidad de decisión, es más reflexiva que impulsiva, y tiene una baja tolerancia a la frustración. En el apartado físico, su punto débil es la resistencia. “Te dicen: ‘No necesito correr para hacer kite’. Sí, lo sabemos, pero todo lo que trabajes servirá para que estés más tiempo en la tabla con la misma fuerza, concentración y calidad”, señala Martin Pfeifenberger, preparador físico del DTC.

Es imposible que en 2015 una chica de 10 años pueda competir en un Mundial”, asegura.

Cuando se coronó por primera vez, Gisela cuenta que sus rivales se conjuraron para no dejarla competir al año siguiente. Decían que era peligroso que una niña tan pequeña compartiera campo de regatas con rivales adultas. “Hicieron una votación para que hubiera un límite de 14 años”, recuerda. Al final, tras hablarlo con patrocinadores y organizadores, la votación quedó sin efecto.

Ese año su familia decidió cerrar el negocio textil que tenían en Premià y Pulido se mudó con su padre a Tarifa, meca del kitesurf. Comenzó ahí una relación que trascendía a su lazo de sangre. “Siempre estaba conmigo”. Tan cerca estaba de su padre como lejos de su madre. Era el resultado de esa vida nómada en busca del viento, con un pie en Sudámerica y otro en Andalucía.

“Cuando empecé, el kite estaba muy poco evolucionado”

Ahora Gisela ya es adulta y se mueve sola. Esta temporada va segunda en el Campeonato del Mundo que patrocina por primera vez Virgin. El multimillonario Richard Branson, dueño de la compañía, ha incluido nuevas normas para darle visibilidad al deporte. En la primera etapa, celebrada en Dakhla, Marruecos, Pulido quedó detrás de Karolina. Este año, por primera vez, habrá un título general que sumará las puntuaciones obtenidas en las cuatro disciplinas (Freestyle, Wave, Slalom y Big Air). Y quiere ser la primera en conquistar el cetro.

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