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Un Sevilla de fábula apabulla al Fiorentina en el Sánchez Pizjuán

Espectacular partido del conjunto andaluz, que destroza a los italianos con un fútbol primoroso y acaricia la final de Varsovia

Sevilla - Fiorentina Ampliar foto
Aleix Vidal celebrando uno de sus dos goles. Getty

Algún día, en algún momento, alguien tendrá la suficiente frialdad en el análisis para calibrar lo que está haciendo el Sevilla. Tocó una nueva disertación de grandeza, que ya rebosa por sus poros, para acariciar la cuarta final de la Liga Europa de su historia. No se debe escapar porque no solo manda el 3-0. También el espectáculo ofrecido por un equipo que se manejó de manera magistral en un segundo tiempo impresionante, donde bordó el fútbol para destrozar al Fiorentina y acercarse a una nueva final de la Liga Europa. Que el Sevilla es un grande del fútbol europeo resulta ya un hecho indiscutible. Mientras agranda su leyenda, tiene ya en su mano volver a disputar una final continental. Tremendo el Sevilla, magistralmente dirigido por Emery, feliz en su competición favorita, escribiendo otra vez su historia con letras de oro.

Sevilla, 3-Fiorentina, 0

Sevilla: Rico; Aleix Vidal, Carriço, Kolo, Tremoulinas; Krychowiak, Mbia (Iborra, m. 73); Reyes (Coke, m. 58), Banega, Vitolo; y Bacca (Gameiro, m. 74). No utilizados: Barbosa; Diogo, Fernando Navarro y Denis Suárez.

Fiorentina: Neto; Tomovic (Richards, m. 46), Savic, Gonzalo, Marcos Alonso; Matías Fernández, Badelj (Pizarro, m. 68), Borja Valero; Joaquín, Mario Gómez (Illicic, m. 80) y Salah. No utilizados: Tatarusanu; Basanta, Vargas y Aquillani.

Goles: 1-0. M. 17. Aleix Vidal. 2-0. M. 52. Aleix Vidal. 3-0. M. 75. Gameiro.

Árbitro: Felix Brych. Amonestó a Carriço, Marcos, Borja, Krychowiak y Gonzalo.

Ramón Sánchez Pizjuán. 35.840 espectadores.

Un Sevilla que supo sufrir para luego arrasar a un rival que sucumbió ante su pujanza y el prodigioso fervor de la grada. En el extraordinario grupo que ha construido Emery, los méritos se reparten entre todos sus componentes, solidarios en el esfuerzo, aunque frente a los italianos brillaron con especial intensidad Aleix Vidal y Krychowiak. Espectacular el extremo, que jugó de lateral y metió dos golazos. Impresionante el polaco, por su esfuerzo y generosidad, por su fútbol de fuerza que contagió a sus compañeros. Voló el Sevilla, gigante y primoroso, aupado por los suyos. Volvió a triunfar Emery con su planteamiento y con sus cambios. Por ejemplo, con la entrada de Gameiro, que marcó en el primer balón que tocó, cuando el Sevilla fue un auténtico ciclón.

La mística acompaña al campeón. Es un hilo invisible que enlaza la alegría de su afición con el enorme rendimiento de sus jugadores. También un ángel de la guarda que vela por los intereses del Sevilla, capaz de sobreponerse al torrente de fútbol de ataque de una Fiorentina de muy buen toque y escasa eficacia. Con modos de equipo grande pero sin su pegada, el conjunto italiano se desató en un primer tiempo modélico de sus futbolistas, guiados por un Joaquín fantástico y con ganas de revancha. Ese ángel de la guarda salvó al Sevilla en una ocasión de Mario Gómez a los cinco minutos y, sobre todo, dos minutos después de que el Sevilla hubiera golpeado en una jugada estupenda. Matías Fernández se encontró con un pase de la muerte de Joaquín y lanzó el balón fuera de manera increíble.

Antes había llegado un gol muy del campeón. Una fantástica recuperación de Krychowiak y un contragolpe guiado de forma excepcional por Reyes y Vitolo. Bacca se movió en el área como en el salón de su casa y le dejó el balón a Aleix Vidal, que golpeó a gol. Un lateral derecho que mete goles. El fútbol total de Emery.

Ese fútbol tan espléndido que el Sevilla utilizó para despachar al Fiorentina en un segundo tiempo primoroso. Jugadas espléndidas y combinaciones de ensueño se convirtieron en dos golazos y múltiples llegadas al área rival. Una gozada el Sevilla, dominador de todas las facetas del juego, imperial en una semifinal de ensueño. El Fiorentina, arrasado por la voracidad de los andaluces, apenas supo dar respuesta ante tanta embestida. Sueña el Sevilla con una nueva final, aunque habrá que culminar la bella obra iniciada en Nervión con un buen partido en Florencia. En la cuna del Renacimiento, el Sevilla debe acordarse, por ejemplo, de lo que sufrió en la pasada temporada, cuando solo un gol de Mbia en el descuento lo metió en la final de Turín. Un año después, el sueño se mantiene intacto. Impresionante el Sevilla, un señor equipo que puede con todo. En la otra semifinal, el Nápoles no pasó del empate en casa ante el Dnipro (1-1).

 

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